jueves, 12 de octubre de 2006

12/10/2006 Somos unos machotes (hasta Ambite)

¿Qué pasa “biciosos”?
 
Nos tiramos toda la semana planificando la salida para este Jueves día del Pilar... y a medida que se acercaba el jueves nos íbamos emocionando con el recorrido que teníamos planeado: Desde casa a Ambite ida y vuelta. Unos 150Km con cuatro tachuelas en el camino. Lo peor de todo es que la salida se planteo desde un primer momento en plan ¿somos machotes o no? Y claro, si se trata de ser machotes.....
 
El despertador empezó a sonar a las 7:00 de la mañana. Por lo que me han comentado mis compañeros de ruta, Carmen no fue la única de nuestras mujeres que pensó que su marido estaba pirado al desperdiciar un día de descanso en medio de la semana madrugando para irse a montar en bici. Cuando empecé a rodar al punto de encuentro aún era de noche y hacía frío. Y lo seguía siendo y lo seguía haciendo cuando llegué al punto de encuentro a las 7:55. Allí ya estaba Oscar esperando....
 
Los amigos de Valdebernardo (Andrés y Jorge) llegaron con un poco de retraso (5 minutillos) pero fue suficiente para que empezáramos el día metiéndonos con los residentes en ese barrio de Madrid. Hacía frío y habíamos esperado 10 minutillos, de alguna manera había que hacerlo notar. Ahora que en cierto modo yo me apiadé de ellos. A ellos les tocó bajar desde Valdebernardo de noche atravesando poblados gitanos y zonas de perros come-hombres de noche y con frío. Por un momento pensamos en escondernos tras unos arbustos para darles un susto cuando llegasen pero al final desistimos, sabiendo por donde habían bajado lo mismo los matábamos de un infarto y no es plan quedarse sin compañeros antes de empezar la salida.
 
Estábamos comentando lo romántico que era que juntos viésemos amanecer junto a la depuradora de la china y el mucho frío que hacía, comentando que nos habíamos decidido unánimemente por "culotes" de "pata corta" cuando yo comenté el tema del chubasquero. Ya se que la previsión meteorológica decía que había un 0% de posibilidades de lluvia para el día de la ruta; pero yo, no se si debido a mi subconsciente asturiano, llevaba el chubasquero conmigo. Y era yo el único. Y eso fue motivo de cachondeo en el grupo. No sabíamos en realidad quien se cachondeaba de quien; si ellos de mi por tener que cargar todo el día con un chubasquero que no iba a usar o yo de ellos por no llevar chubasquero cuando podría llover (¿al final del día?). El tema se quedó en empate de momento, pero traería cola durante el día.....
 
Total que empezamos a rodar los cuatro jinetes del apocalipsis (Oscar, Andrés, Jorge y yo) camino a la Marañosa y a San Martin de la Vega. Nos pusimos el típico ritmo de "no-vamos-del-todo-rápidos-pero-como-te-despistes-al-beber-te-quedas-descolgado" y los kilómetros empezaron a caer con facilidad. La subida a la Marañosa sin problemas. Es de sobra conocida y la verdad es que no pasa de ser una tachuela. 

Bajada a San Martin de la Vega y ¡¡¡¡¡Coño que frío pasamos!!!! A mi se me helaban los dedos de las manos y me arrepentí de haberme decidido al final por guantes cortos en vez de los guantes largos. Cuando por fin llegamos a la glorieta de la "guarner" a todos nos invadió la sensación de "¿ya estamos aquí? pues se me ha hecho cortito". Eran las 09:00 aproximadamente y plan de tiempos se cumplía, eso si, helados de frío.
 
Desde San Martín a Morata se rueda por un tramo de carretera. Nos pusimos en el arcén en fila india y venga a hacer kilómetros. Llegamos a la base del alto de Vallequillas (en realidad se llama alto de Valgrande pero en nuestro grupo se le conoce como alto de Vallequillas por una urbanización con ese nombre que hay al comienzo de la subida). Era la primera vez que Oscar, Jorge y Andrés subían ese alto y la verdad es que no tuvieron problemas. En realidad se trata de otra tachuela.
El amigo Oscar se tomó el primer repecho en plan tranquilo para acabar rematando en el segundo, el amigo Andrés a su ritmo tranquilo y soportado todo el tramo y el amigo Jorge a buen ritmo los dos repechos. Sin novedad afrontamos la bajada a Morata y llegamos al comienzo de la vía verde. Llegamos a las 09:45. Perfecto, haríamos el primer descanso del día, llevábamos 40Km. Habíamos quedado a las 10:00 con el resto de ciclistas...
 
Mientras esperábamos sólo a Jorge se le ocurrió intentar sentarse en unos columpios infantiles que teníamos frente a nuestro banco. Siendo como es claramente Jorge el más culón del grupo no pudo sentarse. No le cabían las caderas entre los hierros del columpio. Obviamente tuvimos comentarios jocosos sobre el tema. Hasta "paquita la culona" se oyó en el ambiente. El caso es que Andrés, en medio del cachondeo, también intentó sentarse en el columpio; y tampoco le entraba el culo. Bueno, bueno, resulta que los de Valdebernardo tienen el culo ancho (¿por que será?, yo sólo pregunto). Claro que va Oscar, claramente el más delgado de los cuatro e intenta sentarse. Tampoco le entraba el culo. Sólo quedaba yo por probar. Y lo cierto es que yo estaba seguro de que podría sentarme. A mi me parecía un columpio amplio, hasta espacioso. Totalmente confiado en mi fisonomía hago mi intento y lo consigo. Me siento incluso me columpio para festejarlo. Es más hasta me levanté sin problemas demostrando a la vez que no me había encajado a la fuerza y que era el de culo más estrecho del grupo. No quiero ser yo el que tenga que decirlo, pero en este grupo, este tipo de cosas tienen un significado detrás (nunca mejor dicho).
 
El resto de ciclistas eran Pedro, Natalia y Mónica. Llegaron puntuales y mientras montaban las bicicletas contábamos con ellos la jugada del primer tramo de la ruta. Por supuesto les pusimos al día de la polémica del chubasquero. Polémica en la que, aunque yo me mostraba externamente confiado, empezaba a preocupar internamente; el día empezaba a ser claramente despejado y no se veía una nube en el cielo. ¿de verdad me pensaba que iba a llover?... La posibilidad de una semana de risas a costa de mi chubasquero empezaba a pasar por mi cabeza. Empecé a tirarle huevos mentalmente a Santa Clara por ver si eso podía ayudar a que apareciese siquiera una nube pequeña. Pero ni por esas.
 
Ya estando esperando a Pedro, Natalia y Mónica en el parking al comienzo de la vía verde podíamos oír a lo lejos música militar y ya nos habíamos echado unas risas imaginando que el desfile militar de la castellana empezaba en Morata. Cuando pasamos al lado del cuartel de la guardia civil en Morata vimos que estaba engalanado y con la música militar a todo trapo. Estaban preparándose para algún tipo de acto castrense. Justo a nuestro paso alguien se puso a probar un micrófono y en vez del típico "uno, dos, probando..." soltó un "vivaspaña!!!" al que yo (y creo que Jorge también) sólo pude que contestar con un fuerte ¡¡viva!!. Educación castrense que tiene uno.
 

La via verde del Tajuña es prácticamente llana. (ver descripción en: http://www.ffe.es/viasverdes/fichas_htm/tajuna/virtual_tajuna1.htm). Tiene 32Km que hicimos a velocidad de agradable paseo. Aprovechamos el paseo para conversar, reírnos, parar de vez en cuando y saludar al montón de ciclistas que circulaban por la vía verde. Es un recorrido muy sencillo y se notaba por la cantidad de familias con niños en bici. Todo muy tranquilo y relajado.... Salvo por el susto que nos dio el amigo Oscar. Para contribuir al ambiente jocoso de la marcha no se le ocurrió más que esconderse detrás de unos matorrales y esperar a que pasásemos el amigo Jorge y yo. Íbamos tan tranquilos comentando cualquier tontería al alcance de nuestros limitados cerebros cuando el Oscar salió de detrás de los arbustos gritando y moviendo los brazos. ¡¡¡¡Coño que susto me dio el cabrón!!!!!. Jorge apenas se inmutó, es un tío tranquilo, pero a mi casi me mata. El pulsómetro me paso de 90 a 160 en un instante. (Parafraseando a Elvira Lindo) Desde aquí te lo digo amigo Oscar este tipo de acciones jocoso festivas me pueden matar, que uno ya tiene una edad.....
 
Antes de llegar a Ambite tuvimos tiempo para una anécdota más (si es que somos.....). Oscar y Andres se picaron con un ciclista despistado cuyo crimen seguramente había sido el haberlos adelantado cuando ellos iban a 10Km/h..... Ya no les volvimos a ver hasta Ambite. Circulábamos entonces Pedro, Jorge y yo por delante, Natalia y Mónica unos 20 metros por detrás cuando apareció de frente un ciclista digamos que un poco pasado de velocidad. Al vernos, y al ver que tres tiarrones ocupaban todo el ancho de la vía, el tío empezó a frenar. Nosotros le vimos venir y nos apartamos para dejar pasar al ciclista bala, pero Natalia no le vio venir. Se produjo la típica escena tonta de Natalia va muy despacio y frenando, el ciclista bala venía rápido pero ya va bastante frenado, Natalia se va a un lado y el ciclista bala se va al mismo lado, Natalia se va al otro lado y el ciclista bala también. Total que se chocan rueda delantera con rueda delantera (literalmente se chocan las gomas). Obviamente no les pasó nada, estaban prácticamente parados cuando chocaron, aun así lástima de cámara grabando. Habría quedado un video para mandar a concurso de la tele.
 
Llegamos a Ambite (aprox. 75km de ruta) y allí nos esperaban Oscar y Andrés quejándose de lo rápido que se habían traído mutuamente los últimos 5 km. Si es que somos como niños. No podemos ver que un ciclista nos adelante ni cuando estamos de paseo... En el restaurante la Herradura de Ambite reservamos mesa para 13 personas a las 14:00 y esperamos a que llegasen nuestras mujeres. Justo al llegar al restaurante Jorge se da cuenta de que está pinchada la rueda trasera de su bici. No esta del todo mal el momento de primer pinchazo.
 
Mayte Reguera y Patricia, la mujer e hija de Oscar; Mayte ¿? y Diego, la mujer y el hijo de Andrés y Carmen con Yaiza y Olaya, mi mujer y mis hijas. Comida familiar. Buen rollito. El menú no estuvo del todo mal aunque un poco caro para mi gusto (pagamos 12€ por persona). Sobremesa de recuperación y después de que Jorge reparase su pinchazo y nos despidiésemos de nuestras respectivas familias afrontábamos el reto de la segunda parte de la etapa. La vuelta. La afrontábamos con la baja del amigo Oscar que se volvió en coche con su mujer y su hija. Menos mal que es de Usera y no tiene nada que demostrar que si llega a ser de Valdebernardo no nos cabría duda de que le faltaban arrestos para volver a casa en bici. Por mi parte yo decidí dejar el chubasquero en el coche y no cargar con el en el viaje de vuelta. No parecía que fuese a llover.... Claro que cuando se lo confesé a  mis compañeros de ruta me entró un grave temor. Como ahora si que le diese por llover las risas no iban a ser durante toda la semana, serían antológicas. Pidiendo perdón a Santa Clara por los huevos que le había tirado y rogándole que no lloviese emprendimos el camino de vuelta.
 
Aproximadamente a las 16:00 empezamos a rodar. No pasó mucho tiempo antes de que dejáramos atrás a Pedro, Natalia y Mónica. Ellos se quedaban en Morata y tenían tiempo de sobra, pero nosotros teníamos que volver hasta casa y empezábamos a temer que se nos hiciese de noche a mitad de camino. Aunque la vía verde de Morata es llana siempre tengo la sensación de que en la vuelta pica ligeramente hacia abajo. Sea ese el motivo o no lo cierto es que nos pusimos un ritmo alegre con el objetivo de levantar la media que se había caído hasta los 18km/h.
 
Llegamos a Morata y al pasar por el cuartel de la guardia civil habían cambiado el estilo musical. En vez de marchas militares sonaba un chunda-chunda que yo sabría si definir como disco, bacalao, trance o similar. Ruido en general. Vaya día que llevaban los vecinos que viven frente al cuartel....
 
Llego la hora de la verdad. Llevábamos 110Km en las piernas, en el culo y en la cabeza y ahora nos tocaba la última etapa del día. Empezábamos a subir Vallequillas desde Morata. Seamos francos. Tampoco es que sea nada del otro mundo.

Para que los asturianos se hagan una idea es como los 2,5 últimos Km de subida al Naranco. Lo cierto es que lo subimos realmente bien. Jorge empezó a notar que los músculos le marcaban el límite, Andrés se agarró a su ritmo tranquilo y yo me sentía en control de la situación. Llegamos arriba encantados. Empezábamos a considerarnos unos machotes.
 
La bajada de Vallequillas es muy rápida. Las dos rampas de cerca del 10% lanzan la bici a toda velocidad y fue en este punto donde hicimos el pico de velocidad (71,85Km/h). Como además no hay demasiados coches puedes aprovechar todo el carril de la carretera para rodar. Nos gustó a todos la bajada.
 
Camino de San Martín pinché la rueda delantera de mi bici. Paradita técnica para reparar la rueda y a seguir hasta San Martín. A la llegada a San Martín mi cambio empieza a fallar. La cadena salta en los piñones medianos de uno a otro sin control.... Segunda paradita técnica que se resuelve gracias a las manos mágicas del amigo Jorge. Empezamos a subir la Marañosa la última tachuela del día.
Cada uno se buscó su ritmo y todos llegamos arriba mucho mejor de lo que se podía esperar. Somos unos machotes. Vámonos para casa y... otra vez pinchazo en mi rueda delantera. Se nos empezaban a juntar los problemas técnicos. Sólo nos quedaba una cámara sin pinchar (aunque teníamos parches) y ya se veía que se nos iba a hacer de noche. Todavía nos faltaba un puntito para superar la media de 20Km/h. El final de la ruta estaba siendo interesante.
 
Bajamos la Marañosa. Subo el primer repecho (el que está justo después de la bajada) al sprint, miro mi velocímetro y constato que hemos superado la media de 20Km/h. Cuando llega Jorge viene un calambre en su pierna izquierda. Paradita para hacer estiramientos. Estamos de suerte. El viento que había soplado de culo durante toda la vuelta y que nos temíamos que nos iba a soplar de cara se ha parado. Yo también estoy de suerte, parece que no va a llover.....
 
Rodamos al tran-tran el resto del recorrido. Yo esprinté en el repecho de Perales y esprinté pero menos en la cuesta de los gitanos. Estaba oscureciendo y los coches ya llevaban las luces encendidas. Menos mal que entramos en el parque del Manzanares, y nos apartamos de las calles. Justo en ese momento me llama un compañero de la oficina. Resulta que tenemos un problema en uno de los servidores y tenemos que arreglarlo. Por teléfono no puedo hacer nada y tengo que irme a casa a conectarme. Decido dejar atrás a Andrés y a Jorge y me dirijo a toda leche (es un decir) hacia casa. La verdad es que empiezo a arrepentirme de haber esprintado en cada repecho después del primer arranque impetuoso. Aun así soy capaz de mantener un ritmo alto y llego a casa sobre las 08:15 (creo). Sudoroso, cansado, contento, orgulloso y sin quitarme ni el casco ni los guantes me pongo a resolver el problema del servidor. Carmen y mis hijas acumulan un argumento más sobre la locura del pavo (globero para más señas) este que aparece por casa de vez en cuando.
 
Al día siguiente (hoy) me entero que los amigos Andrés y Jorge han llegado sanos y salvos a casa. Se les hizo de noche subiendo hacia el pozo y las tres rampas que tiene se las tomaron con calma. Aun así mejor que cuando llegaban matados en las primeras salidas. Son unos campeones.
 
Menos mal que no llovió.
 
Bueno creo que nada más. Siempre acabo las crónicas con la sensación de haberme enrollado un montón y encima seguro que se me olvida algo. En fin unos datos "técnicos" para poner en perspectiva la hazaña de la que tan orgullosos estamos.
 
Distancia recorrida: 153,06Km
Tiempo empleado: 7h:36':11''
Duele el culo: Hombre pues se ha notado la machada
Velocidad Media: 20,13Km/h (y eso que el tramo Morata-Ambite lo hicimos de paseo)
Velocidad Máxima: 71,85 Km/h (bajando Vallequillas hacia el río Jarama)
Desnivel acumulado: Poco, no debe de haber llegado a los 800 metros
Cansancio: Mucho
Conclusión: Somos unos globeros, pero muy machotes
 
A cuidarse
Javier Arias González

Publicar un comentario