lunes, 17 de septiembre de 2007

16/9/2007 Salida a las Zetas

Que pasa biciosos,

A las 06:30 me sonó el despertador y he de confesar que me costó levantarme. Había quedado con mi hermano a las 7:00 y en casa del Churri a las 07:30 y no quería llegar tarde.


Salimos hacia la Pedriza y, como estaba previsto, a las 08:30 empezamos a pedalear. El problema que tienen las zetas es que empieces donde empieces siempre empiezas subiendo. Menos mal que estábamos ya escarmentados y el ritmo que pusimos al principio fue asumible.

La primera parte del recorrido, los primeros 5 km de subida, los hicimos entre charlas. El Real Madrid - Almería (que robo), el España - Grecia (que emoción), el Alonso - Hamilton (a ver que hacen hoy), etc, etc.

A partir del km 8 ya no halábamos. Yo juraría que en ese punto fue donde metí el plato pequeño. Había que tomárselo con calma.

Aproximadamente también en ese punto nos adelantaron dos ciclistas (una Trek y una Merida). En mi opinión (y luego Oscar me contó que a él también le había parecido) habían acelerado para adelantarlos. Su ritmo no era muy fuerte y tentado estuve de ponerme a su rueda para picarles y machacarles. "Bueno ayer tuve una salida dura, me acosté tarde, he dormido poco, mejor me mantengo con el grupo, etc, etc". Tuve que echar mano de todo tipo de disculpas para no reconocer que lo cierto es que estaba cansado y no estaba seguro de que pudiera "machacarles". Aunque ganas no me faltaron.

Ya habíamos perdido a los ciclistas cuando se produjo la anécdota graciosa del día. El Churri delante, la pista con piedras y boquetes, subimos despacio. En una de estas el Churri pierde el equilibrio pero muy hábilmente desengancha el pie derecho y lo apoya en el suelo mientras yo le adelantaba en ese momento. Comenta: "Esto, el año pasado habría significado una hostia fija". Apunto estaba de contestarle "ahí se ve lo que has mejorado" cuando oigo el típico ruido de quien se acaba de caer. Miro atrás y el Churri se acaba de pegar una hostia de las suyas; de las de estar parado. Resulta que el tío se hizo un lío al ponerse de nuevo sobre la bici y se pego la leche. Esta claro que en el último año ha perfeccionado el desenganchar los pies de los pedales, pero le llevará otro año el dominar los movimientos coordinados necesarios para poner en marcha la bici.

Nos alucinó Ernesto haciéndose una gran parte de la subida en plato mediano a ritmo constante. Al tran-tran seguimos subiendo y en el último tramo el Churri nos lanzó un sprint hasta el collado de los pastores. Ni Ernesto ni yo entramos al trapo. Estábamos demasiado ocupados mirando el paisaje :-))

Invertimos en la subida 1:49. No está mal para 16 kilómetros de subida. En el collado hicimos la típica paradita para tomarnos la barrita, beber un poco y sacarnos unas fotos. Desde la cima pudimos ver por donde bajaban los dos ciclistas que nos habían adelantado. Oscar comentó que cuando él, el sprinter, había llegado a la cima ellos estaban empezando a bajar como quien dice. Después de todo tampoco nos habían sacado tanto tiempo, estaba claro que eran unos globeros; nosotros habíamos hecho una parada obligatoria para reírnos del tortazo de Oscar....

En esto que llegaron a la cima tres o cuatro ciclistas (yo diría que tres) que venían acalorados, uno se quejaba de que le dolía la espada, el otro era muy joven (un guaje). En esto uno de ellos comenta: "Una hora, 24 minutos, no está mal". ¡¡¡Serán cabrones!!! Luego, comentándolo entre nosotros, propuse que la próxima vez que lleguemos al alto de las zetas y nos encontremos ciclistas comentemos, como quien no quiere la cosa, "No esta mal, una hora 10 minutos". Claro que el Churri apuntó un toque un poco más fardón sugiriendo que lo que deberíamos comentar era "Cachis, Una hora 2 minutos, esta vez no he podido bajar de la hora". Lo que sea con tal de inducir el desánimo en los otros globeros de los caminos :-)


Después del breve descanso nos dispusimos a bajar. La bajada es rápida, pero requiere mucha atención, la carretera está llena de piedras y boquetes. Aun así es una bajada rápida y entretenida. Claro que Ernesto seguramente tenga otra opinión. No pudo esquivar una piedra y le reventó la rueda delantera con la consiguiente torta modelo "para haberme matado", de esas en las que sientes el golpe en el casco y te alegras un montón de llevarlo puesto. Con el instinto periodista a tope saqué la cámara y tuve tiempo de sacar una foto del evento (fijaros que la rueda delantera está totalmente sin aire). Todo quedó en chapa y pintura salvo un golpe en el dedo anular de la mano derecha. Como le dolía al apretar los frenos cambiamos de bici. La mía, al tener frenos hidráulicos podría frenarla con dos dedos, sin usar el anular.

Obviamente redujimos la velocidad de descenso considerablemente y a partir de ese momento prácticamente nos dejamos caer. Un poquito más adelante nos cruzamos con los dos ciclistas que nos habían adelantado subiendo las zetas. ¡¡Estaban haciendo el recorrido a la inversa!! Menos mal que no se me ocurrió intentar seguirles la rueda. Hacerse las zetas hacia delante y hacia atrás ya tiene cierto mérito. Por supuesto que en su día lo intentaré, sería el master de las zetas..... Queda pendiente.

Seguimos bajando hasta que llegamos al aparcamiento. Justo cuando llegamos a la valla del aparcamiento aparecieron los ciclistas que nos habíamos encontrado en la cumbre.

Pues tampoco han bajado tan rápido, comentamos entre nosotros. Si tenemos en cuenta que nosotros estuvimos parados unos 15 minutos para reparar la rueda de la bici de Ernesto. Claro que tampoco sabemos cuanto tiempo estuvieron ellos parados..... Les concedimos el beneficio de la duda.

Todavía nos quedaba el tramo de asfalto hasta el aparcamiento de fuera, donde habíamos dejado el coche. Estábamos subiendo y nos adelantaron los ciclistas que nos habíamos encontrado en la cumbre como balas. Por un momento pasó por mi mente el seguirles y disputarles el sprint hasta el alto de la loma, volví a buscar mil excusas y a ellas añadí el que además ahora llevaba la bici de mi hermano (diferente postura, peso, sensaciones). En fin, que ayer no era el día de picarse con nadie y "dejé" que se fueran.

A las 12:00 en punto, siguiendo a rajatabla el plan previsto, llegamos al coche. Montamos las bicis y para casita.

Estos fueron los datos de la ruta:

Distancia: 37,51 km
Tiempo empleado: 02:54:12
Vel. Media: 12,91
Vel. Máxima: 40,34
Km. Totales: 10.743
Pulsaciones medias: 136 (he estado todo el fin de semana alto de pulsaciones. Síntoma de estar fuera de punto)
Calorías: 1.545,8

Datos añadidos por Oscar
Desnivel salvado: 1.003 metros
Pendiente media del 5%
Pendiente máxima del 13%

A cuidarse
Javier Arias González
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