viernes, 11 de enero de 2008

Crónica de la subida al Lago del Valle 2/1/2008

¿Qué pasa "biciosos"?

Las navidades pasadas había sido la subida a la colladiella y estas navidades no podía faltar una salida de órdago; estas navidades seria la subida al lago del valle en Pola de Somiedo. La primera salida del año 2008.

El plan original era ir en coche hasta Belmonte, desde allí hasta Pola de Somiedo, luego subida a valle del lago, finalmente subida a lago del valle y vuelta por el mismo camino. Resulta que a Jorge le llego información de que la carretera de Belmonte a Pola estaba cortada porque estaban haciendo voladuras para ampliarla. En el trayecto de Lugones a la Corredoria donde nos esperaba Víctor, Jorge me propuso su alternativa. Ir hasta Teverga, subir San Lorenzo, bajarlo, a Pola de Somiedo, subida a valle del lago, subida a lago del valle y vuelta por el mismo camino. Yo, que tenia mas o menos la misma idea que vosotros sobre lo que significaba el cambio de recorrido, dije que si.

Menos mal que cuando Jorge le explico el nuevo plan a Víctor este puso un poco de cordura. Es una lastima que no recuerde exactamente sus palabras pero fijo que fueron algo por el estilo a 'estáis locos'. Según Víctor el puerto de San Lorenzo es duro, luego vimos que tenía 10km de subida por cada vertiente. Dedicamos parte del viaje a decidir que ruta hacer y al final, al ver que en las carreteras no había avisos de cortes, nos decidimos por el plan original. Menos mal afirmo ahora porque como se puede ver en el perfil adjunto el puerto nos es ninguna broma.

Nos pusimos en marcha sobre las 10 de la mañana. De Belmonte a Pola de Somiedo teníamos 28 km de una carretera preciosa en un valle entre montañas, prácticamente sin coches y picando ligeramente hacia arriba al principio para ponerse mas 'graciosa' en los últimos kilómetros. Como no podía ser de otra manera empezamos al tran-tran. La carretera no estaba cortada pero al ser un día de diario si que estaban trabajando en el ensanche por lo que tuvimos que parar varias veces en tramos de un único carril o donde tuvimos que esperar a que la maquinaria acabase de picar piedra. Yo aproveche para echar una meadita en cada parada, para mi que el café de la mañana era mas diurético de lo normal.

Los diez primeros kilómetros se hicieron largos con tantas paradas. Por suerte a partir de determinado punto las obras estaban paradas pues no querían que las obras despertasen a los osos que estaban invernando. A pesar de que aun tuve que parar un par de veces a mear, a partir de este punto pudimos coger un buen ritmo (unos 17km/h) que rápidamente nos adentro en el valle cada vez mas cerrado y bonito de Pola de Somiedo.

En Pola una breve parada para pillar agua, uno de nosotros meo y nos dispusimos para seguir subiendo. Teníamos por delante unos 8 km/h de subida por una carretera de buen firme pero con muy poco trafico (me cuesta recordar si nos adelanto algún coche y no precisamente porque subiésemos muy rápido). La verdad es que las primeras rampas asustaron un poco. Jorge marco un ritmo de subida tranquilo que nos permitió disfrutar de la rapidez con la que ganamos altura en el valle y de las fabulosas vistas de los bosques en las laderas de las montañas. Aun así se agradeció que 'sólo' los cuatro primeros kilómetros fuesen tan duros. Los otros cuatro hasta Valle del Lago parecieron de broma en comparación aunque también tenían lo suyo.



Valle del Lago es una pequeña población en medio de las montañas con una clara apuesta de supervivencia en el turismo rural. Sino que coño pintan en un lugar tan remoto hoteles, hostales y casas rurales. En esta zona son características las construcciones con teitos.
Apenas vimos un alma en el pueblo. Si había alguien por allí el aguanieve, el frío y el viento hacían que se resguardasen en sus casas. Allí fue donde pare a ponerme el chubasquero (vale, también a mear, que todo hay que contarlo), y allí fue donde se nos junto un perro pastor alemán que nos acompaño el resto de la ruta (es que hay perros con mucha moral).

Al poco de salir de Valle del Lago se acaba la carretera y empieza una pista. Al poco de empezar la pista el hielo nos impide rodar. El perro patino un par de veces hasta que se acostumbro a caminar sobre el hielo, nosotros a las primeras de cambio nos pusimos a empujar la bici toca (ver foto, al fondo se intuye Valle del Lago).

Prácticamente nos quedaban 7 km hasta nuestro destino. Se empezaba a respirar aires de gesta. A ratos andando a ratos rodando fuimos avanzando (me salio la vena poeta). La pista no era excesivamente empinada, pero de vez en cuando aparecía una de esas rampas que tienen el firme hormigonado porque sino los coches no subirían y que en bici las subes con todo metido y rezando para que se acaben en la siguiente curva. Yo creo que fueron unas tres o cuatro rampas y solo una de ellas pudimos subirla en bici, el resto caminando por el hielo (ver foto, creo recordar que esta fue la primera).
Yo creo que fue en estos momentos en los que Víctor pronuncio una de sus frases lapidarias: 'esto ni es ciclismo ni es nada'. Y no debió de pasar mucho tiempo hasta que exclamo algo parecido a: 'parece que hicimos una promesa'. Lo cierto es que lo suyo, lo prudente, lo sensato es que hubiésemos dado la vuelta, pero lo también cierto es que ninguno propuso esa idea. Con el empeño que da la tontería seguimos adelante, caminando mayormente.

Cuando llegamos a Lago del Valle nos lo encontramos prácticamente helado.


La nevada no era impresionante, aunque a la vera del lago la nevada fuese digna de mención (ver fotos Imagen023 y Imagen024), pero el hielo había hecho que la gesta fuese memorable.

He de reconocer que, emulando a los marineros que pasaban no se que estrecho, me di el gusto de mear cara al viento desde el muro que se ve en la foto Imagen022. Como se puede apreciar en esta foto el cielo empezaba a oscurecerse por lo que solo dedicamos el tiempo justo a sacar las típicas fotos que atestiguan que allí estuvimos, incluido el perro que nos acompañaba y que en la foto que yo saque no aparece porque se dedicaba a morderme los pies.

He encontrado el perfil que yo creo que representa la subida completa desde Pola aunque los kilómetros no me cuadran mucho...

Justo cuando empezaban a caer los primeros copos de nieve nos pusimos en marcha. Lo bueno que tienen las rampas muy empinadas es que rápidamente pierdes altura y en esas condiciones climatológicas eso era de agradecer. Bajamos andando las rampas mas inclinadas, pero en cuanto las pasamos hicimos el resto del recorrido sobre la bici. Tramos que habíamos subido andando ahora los bajábamos en bici, con cuidado, pero sin bajarnos. Lo cierto es que el clima y la hora que era (sobre las 14:30) agudizaron nuestro sentido del equilibrio.

Llegamos a Valle del Lago y el perro trato de seguirnos en nuestro descenso. No pudo. En el momento que pillamos el asfalto nuestra velocidad fue demasiado para el. Tras una bajada rápida llegamos a Pola de Somiedo con los síntomas típicos, Víctor con las manos heladas, Jorge con el cuerpo empapado, yo con ganas de mear.

Apenas paramos un momento a reagruparnos y nos pusimos a rodar en línea hacia Belmonte. Teníamos por delante 28 km para rodar a plato en plan pelotón. Como siempre Víctor nos puso el ritmo óptimo en relación velocidad/esfuerzo e hicimos casi toda la bajada a su rueda a unos 32 km/h. Cuando pasamos por el desvío al puerto de San Lorenzo Víctor no pudo reprimir el recordarnos que en el plan alternativo ya habríamos subido ese puerto y ahora nos tocaría volver a subirlo. Quedaba claro que el plan alternativo es una mas de las razones por las que los recorridos propuestos por Jorge deben ser sometidos a especial análisis antes de ser aceptados. Avisados quedáis.

Todavía tuvimos que detenernos unas cuantas veces por las obras, pero aun así no perdimos el ritmo. Llegamos a Belmonte sobre las 16:30 con un hambre considerable. En el primer bar que preguntamos nos ofrecieron el plato del día para comer. Aceptamos y fuimos al coche a cambiarnos mientras nos preparaban la comida. Nos sentamos a la mesa sobre las 17:00. Cambiados, secos, calentitos y satisfechos. Yo irradiaba felicidad, Jorge y Víctor también parecían satisfechos. Dimos cuenta de la comida con verdadero gusto. El marmitako de chipirones, además de caliente, estaba delicioso, el escalopín con patatas fritas nos duro un suspiro, la tarta me ayudo a recuperar el nivel de azúcar en el cuerpo y el café final fue descafeinado por miedo a los efectos diuréticos de la cafeína (el menú 8 euros por barba, incluida la propina). Creo que fue en estos momentos cuando empezamos a comentar que esta salida es de las que se recuerdan, de las que siempre podrás decir: 'bueno, en Lago del Valle las condiciones eran mas duras'.

En el viaje de vuelta discutimos que es ciclismo y que no es ciclismo (por cierto confirmo que la Paris-Brest-Paris es cada cuatro años. Confirmo también que estaba equivocado, son 1.200 km en 90 horas y no 39 como yo decía. Y por lo visto la Paris-Bres-Paris parece ser la prueba de ciclismo más antigua, más incluso que el tour, según wikipedia, http://en.wikipedia.org/wiki/Paris-Brest-Paris, data de 1.891. Una crónica interesante la podéis encontrar en http://www.amigosdelciclismo.com/articulos/pbp2007/index.asp), lo que andan los globeros y lo que andan los profesionales. Incluso alguna idea se menciono para la machada de las navidades del año que viene.

Conclusión: Irrepetible, aunque tengo que reconocer que me quedan ganas de intentarla por el recorrido alternativo que Jorge proponía. A lo mejor este verano. Si es que la locura no tiene cura.

Datos numéricos de la ruta:
• Distancia: 86, 40 km
• Tiempo rodando: 5:31:47
• Tiempo total: unas 6:30
• Velocidad media: 15,62 km/h
• Velocidad máxima: 56,76 km/h
• Kilómetros en la bici: 12.822
• Pulsaciones medias: 122 ppm
• Pulsaciones máximas: 166 ppm (la verdad es que me sentí genial toda la ruta)
• Calorías consumidas: 3.106
• Disfrute: incalculable. Toneladas de buen rollo.

A cuidarse
Javier Arias González
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