lunes, 15 de mayo de 2006

Visita a la Cantera abandonada 29/04/2006 (conceptos alto-bajo arriba-abajo)

¿Que pasa "Biciosos"?

Voy con retraso, lo se. Pero me he propuesto adelantar trabajo y voy a empezar por la ruta de la Cantera abandonada. De esta ruta no hay perfil, pero no hace falta. En ella se me asentaron los conceptos alto-bajo arriba-abajo y la relación entre ellos de forma indeleble para el resto de mis días. Además en ella tuve la ocasión de pasar por pueblos (Carbayin, Tuilla) de los que siempre había oido hablar y que intuía cerca de Lugones pero que nunca había visitado. En fin toda una aventura.

La cosa empezó así. A Raul le enseñaron una ruta. Raul se llevó a Jorge, Oscar y Traper a conocerla. Yo, que soy un envidioso, le pedí a Raul que también me enseñara la ruta y el Sábado 29 quedamos para ir a conocerla.

Los primeros kilómetros de la ruta no tuvieron novedad, carretera de Santander y al tran tran hasta que llegamos a una rotonda (ya nos habíamos desviado en Pola de Siero, o era el Berrón, ya no me acuerdo. Raul dirá) con una señal indicando Carbayin Bajo... a la izquierda. Pues nada, camino de Carbayin Bajo y sin novedad. Y uso la expresión "sin novedad" porque por estos lares la conversación versaba sobre el ejercito, los años de la mili, las aventurillas, los arrestos y estas cosas que de vez en cuando nos contamos los paisanos para recordar tiempos mozos. Llegamos a Carbayin Bajo (nótese el subrallado) y claro, la cosa se complicó. Donde hay un Carbayín Bajo tiene que haber uno Alto. ¿o no?. Pues si, si que lo hay. Y yo lo sabía, desde pequeño había oido Carbayín Alto por aquí, Carbayin Bajo por allá y nunca me había preguntado el porque de esta distinción. Bueno pues la distinción es clara y evidente. Carbayin Bajo está abajo y Carbayin Alto está en todo lo alto. La única forma de ir de Carbayin Bajo a Carbayin Alto es subiendo. Y cuando hablamos de subir hablamos de que Raul va de pie sobre la bici marcando ritmo y yo detrás, cada vez más, sentado y dando pedales como un loco. Raul va y se marca la subida entera de pie sobre la bici. Tampoco es que me extrañe, yo le he visto subir el Naranco de pie sobre la bici. No me extraña, pero me exige, llego a Carbayin Alto pensando si a esta gente no le importaría vivir en Carbayin Bajo. Que, digo yo, esta más a mano... Ellos verán.

Yo pensaba para mí, lo bueno que tiene llegar a un pueblo que se llama XXXXXX Alto es que no se sube más, o llaneas o bajas. Pues no. De Carbayin Alto se puede seguir subiendo, y mucho. No muy pendiente, pero subiendo. Y nosotros subimos, bastantes kilómetros (ya no me acuerdo de cuantos, ¿6?, no tendría que haber tardado tanto en ponerme con la crónica), suficientes para pensar que existía un Carbayin Alto Plus del que yo no había oido hablar. Al final dimos la vuelta a todo el valle, precioso, y durante toda la vuelta fuimos ganando altura.

Por fin llegamos a un pueblo que se llama "El Plano". Que cachondos los del pueblo... El Plano hace honor a su nombre no más de 100 metros, el resto es para arriba; o para abajo, según se mire, pero nosotros en este caso, y como casi siempre, mirabamos para arriba. Pues no se hable más seguimos subiendo.

Practicamente sin avisar llegamos a la cantera abandonada. Digo yo que sería de oro, diamantes o algún otro material precioso, no creo yo que a nadie se le ocurriese subir hasta allá arriba para cojer simples piedras. Las vistas, geniales, el entorno todo paz y tranquilidad. Los caballos pastando,


un par de pequeñas lagunas y una calma únicamente interrumpida por el ritmo de mi respiración.



Mereció la pena haber subido, pero ahora toca bajar. Y vaya que si bajamos. Bajadas "metafísicas". Bajando se avanza rápido y pronto llegamos a meternos en un bosque. ¡¡¡Que maravilla!!! Un bosque de castaños viejos, precioso. Al principio tuvimos que bajar a pie. Entre la pendiente y el barro no había manera de bajar sobre la bici. Pero cuando ya nos pudimos poner sobre la bici pudimos disfrutar de un verdadero paseo de bici de montaña.



Salimos del bosque y llegamos a Baeres de Arriba. Ya estamos otra vez que si alto-bajo, arriba abajo. ¡Coño la bajada a Baeres de Abajo!. Para mi que la gente de estos dos pueblos se llevan mal los unos con los otros porque han puesto todos lo impedimentos físicos para poder ir facilmente de un pueblo a otro. Menos mal que bajabamos y no subíamos. Tela, tela, tela la bajada de hormigón.

Seguimos bajando, lo normal después de haber subido tanto, y llegamos a Tuilla. En Tuilla una señal de tráfico nos indica que Carbayin Alto está a 3Km. Bueno, pienso yo, no estamos tan abajo. Pasamos Tuilla. Llevamos un rato subiendo y una señal de tráfico nos indica que Carbayin Alto sigue estando a 3 Km. ¡Coño, si en Tuilla son casi tan cachondos como los de El Plano!. A joderse con el humor asturiano. Con tanto bajar Raul cojió la subida a Carbayín Alto con ganas. El ritual habitual. Se levanta sobre la bici. Pone esa cadencia que te dormiría si no fuera porque tienes que dar pedales y a subir con una fuerza impresionante. Menos mal que en Carbayin Alto hay una fuente (¿de donde bajará el agua?) y paramos a repostar.

De Carbayin Alto bajamos al alto de la Gargantada (¿Alguien lo entiende?) de allí como balas a la carretera de Santander. Y digo como balas porque Raul se empeñó en mostrarme lo mucho que corre su bicicleta cuando, cuesta abajo, pone su plato de 46 díentes con el piñón pequeño a trabajar. Yo, con mi plato de 44 dientes no podía más que ver como se alejaba. Echemosnos a temblar cuando le traigan el plato (mejor llamarle paellera) de 48 dientes que tiene encargado.
La ruta llegaba al final. Raul me dejó probar unos kilómetros para ver lo que pesaba el plato. Ya me picó el tío y ahora ando pensando en hacerme con un plato de 46 dientes para perseguir ciclistas de carretera. Que vicio.

Poco más un pinchazo casi llegando a casa en mi rueda delantera. Lavado de bicis y quedada para el día siguiente en salida del grupo al completo.

Venga, a cuidarse.
Javier Arias González
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