lunes, 15 de febrero de 2010

El estreno de la Cannondale

¿Qué pasa "biciosos"?

Pues se trataba de estrenar la nueva bici. Mi primera bici de carretera.

Nada mejor que una salida del Pakefte para este objetivo.

Me sonó el despertador a las 06:30 de la mañana. Casi que me alegré de la hora de la quedada fuesen las 08:30 y que al final no se hubiese aceptado mi propuesta de que fuese a las 08:00.

Me levanto, desayuno, me pongo guapo y me subo a la bicicleta. Me dirijo a la estación de tren de Atocha. Es el recorrido que hago todos los días cuando voy a trabajar. ¡Qué diferencia!

Por aquello de quitarme el frío del cuerpo (y también por probarme con la bici) me subo la cuesta de pirámides a toda leche y le doy cera a los pedales por la ronda de Atocha. ¡Esta bici corre mucho!

Viaje en tren+metro hasta Arganda del Rey, café para entonarme y a eso de las 9:00 está dispuesto el pelotón para ponerse en marcha (Buje, Pablo, Antonio, Diego y yo).

Circulamos por el carril bici en dirección a Morata de Tajuña. Hace frío, pero yo apenas lo siento. Me preocupa más fijarme en mi postura en la bici, mis sensaciones, los cambios y esas cosas.

Cuando llevamos 8km, a la altura de la gravera, llama Josu que dice que está en Arganda. Quedamos con el en que seguiríamos ruta y que le esperaríamos en Valdelaguna.

Llegada a Morata sin novedad. Empezamos a subir a Valdelaguna y empiezan las conversaciones sobre la quebrantahuesos y el 200 de la semana que viene. Yo, que conste, me siento tentado.

Los cambios de mi bici no van finos. Saltan en cuanto intento meter los piñones grandes. Me tengo que poner de pie sobre la bici más de lo que a mi me gustaría.

Llegamos a Valdelaguna, parada a esperar a Josu que aprovechamos para ponernos al sol y para ajustar los cambios de mi bici. Josu tarda en llegar, yo diría que más de media hora, pero al final llega y ahora el grupo ya es de seis. Resulta que el tío se viene desde Madrid, unos 40 kilómetros más que los demás.

He de reconocer que en la parte de recorrido que siguió perdí un poco la referencia. De vez en cuando pasábamos un pueblo, de vez en cuando Buje consultaba su GPS para indicarnos si íbamos por el buen camino. De hecho en algún momento empecé a sentir hambre y todos mis pensamientos se concentraban en el pincho de tortilla que tarde o temprano llegaría.

Al final paramos en Valdearacete a tomar el pincho y como no lo había de tortilla pues montado de lomo tuvo que ser. Bien de tamaño y recién cocinado.

Cuando nos pusimos en marcha yo seguía despistado respecto al recorrido. Carreteras muy tranquilas, paisaje interesante, pero sin ser muy consciente de donde me encontraba.

Hasta que llegamos a Orusco. En Orusco se planteó que hacer. Unos (Buje, Diego y Pablo) decía que dirigirse a Arganda para volver a casa en metro. A mi me hacía ir hasta casa en bici, esa parte del recorrido la conozco muy bien y quería probar la bici en terreno conocido. Antonio proponía ir desde Orusco hasta Ambite y luego volver a Madrid en bici. Josu se sumó a su idea, eso si advirtiendo que si le llevamos a un ritmo no muy rápido, que el ya tiene muchos kilómetros en las piernas. Eran las dos de la tarde. Que carajo, hace mucho que no voy a Ambite y las sensaciones con la nueva bici son buenas.

La verdad es que por el carril bici, aunque rodamos tranquilos, nos pusimos en un momento en Ambite. Parada en la fuente. Otra barrita. Vámonos para casa.

No tengo ni idea a que fue debido (cosas de Josu tengo entendido), pero de repente Josu se puso a tirar a buen ritmo. No un hachazo loco, pero si un ritmo considerable (30-32 Km/h).

Pues nada. En fila de a uno y a relevos a ese ritmo. Josu enseguida se refugio en la cola del mini pelotón, pero el ritmo lo mantuvimos hasta las proximidades de Perales del Tajuña. Si me apuras se que fue un gasto energético tonto, pero como lo disfruté. ¡Que bien rodaba la bici!

De Perales a Morata bajamos el ritmo. La subida por el carril bici hasta cerca de las graveras la hicimos al tran-tran. Calma chica. Un poco antes de las graveras nos salimos del carril bici, tomamos unos 50 metros de camino de tierra y dimos a la carretera. Justo a mitad de subida de Vallekillas.

Esta subida la conozco bien, nos quedaba apenas un kilómetro, y no quise perder la oportunidad de probar de nuevo la bici en un terreno conocido. Puse un ritmo casi alegre y hasta la cima. Buenas, buenas sensaciones.

En el llano entre Vallekillas y San Martin de la Vega volvimos a hacer un relevo de los de a 30 por hora. Pero, para mi alivio, Josu ya no podía aguantar ese ritmo; por lo que optamos por ponernos un ritmo tranquilo.

Con estas llegamos al comienzo de la marañosa. Cuatro kilómetros de subida. Esa que he hecho tantas veces a rueda de los ciclistas de carretera. Me puse un ritmo constante desde el principio, unos 22 km/h. Aunque sentía que las piernas podían dar más no caí en la tentación; sabía que el último kilómetro te hace pagar los excesos de los otros tres. No se en que momento Antonio y Josu se quedaron descolgados, estaba tan concentrado en mantener mi ritmo, mi respiración y en estudiar mis sensaciones que cuando me quise dar cuenta ellos ya no estaban. Muy buenas sensaciones de nuevo, aunque el último kilómetro se hizo pesado, pesado, ya llevaba 130 km en las piernas.

De ahí hasta casa nada que resaltar. Josu entro en modo silencioso para ahorrar fuerzas ya que hablar cansa (el ya estaba rondando los 200km) y despacito, despacito nos fuimos acercando hasta el parque manzanares. Allí nos separamos y el que entró en modo silencioso hasta casa, para ahorrar fuerzas, fui yo.

Conclusiones del estreno:
  1. Con la bici de carretera se rueda muy bien. Cuando coja la de montaña voy a notar el cambio de bici un montón.
  2. Tengo la sensación de que el desarrollo de la bicicleta (Platos de 50 y 34 dientes y 10 piñones, 12-27) me va a quedar un poco escaso para las montañas asturianas. No lo sabré hasta que me suba algún puerto de verdad, pero a día de hoy la sensación es que un triple plato con un 28 atrás habría sido más adecuado. Obviamente el plato pequeño y el 28 de atrás no lo usaría nunca.
  3. Creo que, al menos para este año, mi estrategia va a ser rodar con la bici de montaña y sólo coger la de carretera uno o dos fines de semana antes de una salida planificada. Rodando con la bici de montaña hago más ejercicio por unidad de tiempo y utilizaré los dos fines anteriores a la salida planificada para recuperar sensaciones y postura sobre la bici de carretera.
  4. Sorpresa agradable el sillín de la bici de carretera. Me dolió el culo menos que si hubiese pasado las mismas horas sobre la bici de montaña.
  5. Aunque la bici sea de carbono y pese poco, al final hay que dar pedales como en todas. Y si lo haces durante mucho tiempo cansa igual. En este aspecto no hubo sorpresas.
  6. El próximo sábado a por el 200 de Vicálvaro. ¿Locura? Es posible, pero que le vamos a hacer.

El mapa de la ruta:
El perfil:

Los datos numéricos:
  • Kilómetros: 148.07 Km Lo dicho, un paseo
  • Desnivel acumulado: 1339 metros
  • Tiempo rodando: 6:40:57
  • Velocidad media: 22.10 km/h
  • Velocidad máxima: 58.90 km/h
  • Km de la bici: 153 (los 148 + el ir hasta Atocha)
  • Pulsaciones medias: 132
  • Pulsaciones máximas: 227 (aqui el pulsómetro midio mal, seguro)
  • Calorías consumidas: 2917
A cuidarse
Javier Arias González
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