lunes, 14 de febrero de 2011

200 Redhill beach trip - Español

Pues llegó mi primer 200 de la temporada, el 200 de Redhill. Esta es mi crónica en español de los hechos, para leer una versión de los mismo hechos en inglés habrá que irse a esta página.

Las brevets tienen número limitado de participantes, algunas tan pocos como 20. Si te retrasas en apuntarte te quedas fuera.

Unos días antes del brevet recibes un correo de los organizadores. El correo tiene las notas para los ciclistas, la hoja de ruta, el track gpx de la ruta, un mapa de cómo se llega al punto de salida y otro de cómo se llega al punto final.

La hoja de ruta acojona. Son cuatro páginas con esta pinta:


Las instrucciones tan claras como: SOX sp Newdigate, R no sp (Cole's Lane) o L @ T no sp.

En vista de mi éxito interpretando las hojas de ruta me encomiendo a cargar el track gpx en mi móvil. ¡Que odin me pille confesado!

En la salida ofrecen te, café y cereales a los ciclistas. ¡mira tu que detalle! Yo que he desayunado como un campeón de sumo me abstengo.


Pete Mas y Richard Evans me reconocen por el maillot de los Kingston Wheelers que lucia en mi cuerpo bajo una chaqueta ciclista de entretiempo convenientemente abierta para ser reconocidos por los compañeros de club; hasta hoy sólo nos conocíamos por correo.

Pete dice que Richard es un ciclista rápido y que ha oído (en realidad leído) que yo también. Yo le digo que anda ya no me la pintes colorada que yo pienso ir despacio.

Como veo que Pete escribe sin cesar en la hoja de ruta se me ocurre que lo mismo es importante y decido preguntar. "Estoy escribiendo las preguntas que tenemos que contestar".

A mi por preguntas en el manual del brevetero novato no me viene nada de ahí mi cara de asombro cuando me dice que tenemos que contestar preguntas cuando llegamos a determinados puntos de la ruta.

Primera pregunta: ¿A qué hora se recoge el correo los sábados en el buzón rojo de Weare Street en Venn Lake Road?. Vamos la típica pregunta de examen para pillar.

En vista de mi éxito de preparación le comento al amigo Pete, conocido hace menos de dos minutos, que si a el no le importa yo hago toda la ruta con el.

A las 8:30 es la hora de salida y a las 8:30 en punto la gente se pone en marcha. Nada de ceremonias o palabras de los organizadores, a buscarse la vida chavales.

Los primeros kilómetros los hacemos en medio de una conversación amigable. Le cuento mi vida obra y milagros al amigo Pete y el me cuenta sus aventuras ciclistas. Estoy en compañía de un ciclista con bastante más experiencia que yo en esto del ciclismo de larga distancia.

Y aunque mi conversación le distrae y casi nos pasamos un par de desvíos llegamos con éxito al punto donde tenemos que contestar la primera pregunta. ¡A las 9:15! Pues mucho más tranquilo continuamos la marcha.

Ritmo tranquilo, conversación amena, ruta entretenida. Antes de que me de cuenta ya estamos en el primer punto de control.


Llegas, entregas el brevet, el señor de la foto te marca en la lista, te apunta la hora en el brevet y a desayunar.

Estamos en un café/granja en medio de la campiña inglesa. La gente se decanta por un full English Breakfast, yo me conformo con huevos revueltos, tostadas y chocolate caliente. Nadie dice nada de poner piñones pero a mi me sabe todo a gloria.


25 kilómetros más tarde nos enteramos de que en el buzón que está frente a la iglesia de Westmeson los sábados el correo se recoge ¡A LAS 7:30 DE LA MAÑANA! No se que pensarán los carteros españoles, pero a mi me parece muy temprano.

No recorremos ni 10 metros y Pete pincha su rueda trasera, pero no pasa nada porque somos rápidos y eficientes cambiándola.

Antes de que me de cuenta llegamos a la costa. Rodamos paralelos a una playa de piedrecitas. Al fondo se ven unos alcantilados blancos muy bonitos. Soy un fotografo desastroso.


Pasamos tres subidas dignas de mención. Las dos primeras unos repechos de unos 500 metros pero con porcentajes de 14% el primero y 16% el segundo. El tercero es una subida de poco más de un kilómetro con fuerte viento de lado en cuya cumbre hay un pub punto de nuestro segundo control.

Son las 15:18 de la tarde, decidimos comer. Yo llevo una ensalada de pasta que no se salta una persona de minoría étnica, Pete se come un sandwich. Le ofrezco un poco de mi ensalada y me dice que esta lleno.

Nos ponemos en marcha y pasamos la zona más incómoda, mucho viento, muchos coches, mucha rapidez en la bicicleta (nos toca bajar las tres subidas).

Nos enteramos de que en Ardingly el correo lo recogen a las 4:00 pm de lunes a viernes y pedaleando, pedaleando llegamos Uckfiled. Aqui las instrucciones eran hacerse con un ticket que pusiese la localidad y la hora de paso. Nosotros entramos en un supermercado Pete se compró un sandwich y yo unas barritas energéticas. Me comí una y el resto a la bolsa.

Son las 17:40 se ha hecho de noche. Pero de noche de noche. Vamos que no se ve un pimiento. Estamos en el kilómetro 163, nos faltan 46.

Ya lo sabía desde el 400 del año pasado, y hasta ahora sólo he trabajado el lado teórico de la solución, pero se acabó. Tengo que poner solución a lo de las luces. Las que yo llevo son claramente insuficientes para rodar por las carreteras inglesas (tienen muchos baches), para ver las señales y para leer la hoja de ruta. Si no llega a ser por Pete todavía estoy tratando de encontrarme en medio de la noche inglesa.

En un momento dado la instrucción a seguir es R (@2nd grn tri) sp Ardingly, Tumers Hill. Que Pete interpretó como a la derecha en el segundo triángulo verde, señal a Ardingly, Tumers Hill. Prácticamente nos tuvimos que parar en cada cruce en busca de los triángulos y las señales. Nuestra velocidad disminuyó claramente con tanta comprobación.

En Ardingly nos enteramos de que el número teléfono de la cabina junto a la tienda acaba en 311 y justo en ese momento nos encontramos con Phil.

Phil lleva una bici de hierro, nada del otro mundo, pero lleva un dinamo ("Shmidts, the best one, it always works") y un foco ("The Cyo, the best one, amazing light"). Nos pusimos a su rueda y nos llevó tan campantes durante los últimos 27 kilómetros finales.

Cuando llegamos al control final ya empezaba a helar. Se agradeció que fuese en un pub y aprovechamos para tomarnos algo con la libra que nos dieron los organizadores. Pete se decantó por una pinta de cerveza y yo, con la disculpa de tener que conducir, por un refresco de naranja (si me tomo una pinta de cerveza después de tanto ejercicio acabo cantándoles a voz en grito el asturias patria querida).



Resulta que Pete y Phil tienen pensado participar en el 300 que figura en mi calendario. Estará bien volver a verles aunque la sensación que me he llevado es que aqui en general todo el mundo prefiere rodar en solitario.

Lo mejor:

  • El tiempo, las previsiones decían que iba a llover y no cayó ni una gota.
  • Lo bien que me controlé toda la ruta, no di ni una pedalada de más.
  • Y por supuesto Pete, sin él no habría sido capaz de acabar, me habría perdido, por lo menos diez veces.
Lo peor:
  • La hoja de ruta y mi incapacidad para entenderla.
  • Las luces que llevé en la bicicleta.
  • Que el teléfono con el que grababa la ruta se quedó sin pila en un punto indeterminado del recorrido.

Os dejo los números de la ruta:

  • Kilómetros: 214.88
  • Tiempo total invertido: 11horas 51 minutos
  • Tiempo rodando: 9horas 44minutos 45segundos
  • Tiempo parados: 2horas 6minutos 15segudos
  • Velocidad media: 22.00 km/h
  • Velocidad máxima: 53.00 km/h
  • Pulsaciones médias: 116ppm
  • Pulsaciones máximas: 162ppm (un tirón para alcanzar a Pete después de haber parado a mear, por lo demás no pasé de 145 pulsaciones)
  • Calorías consumidas: 5.236
  • Kilómetros que tiene la bici: 3.583
  • Es la vez número 31 que monto en bici de carretera en mi vida
Para tratar de darle sentido a toda esta locura he donado 22 libras a Cancer Research UK en mi página de JustGiving: www.justgiving.com/Javier-Paris-Brest-Paris


A cuidarse
Javier Arias González
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