martes, 26 de abril de 2016

Oasts and Coast 300 (Español)

[Mail al Pakefte, como es una crónica la copio aquí]

Yo también hice este pasado sábado mi 300. Era el Oasts and Coasts 300. Ya lo había hecho dos veces pero quería volver esta vez porque me gusta el recorrido, me cae bien el organizador y el año pasado tuve mala pata y no pude hacerlo.

En mi caso me tocó pagar mi arrogancia. El jueves por la tarde/noche me había pegado una sesión de rodillo realmente dura. El viernes le decía a mi manager "total es sólo un 300" creyéndome lo de "sólo". Y, claro, el sábado en la primera cuesta me di cuenta de que había sido un error, no estaba lo fresco que el recorrido exigía.

Este es un 300 raro. Los primeros 120 kilómetros tienen 1.500 metros de desnivel. Los siguientes 30km son prácticamente llanos pero totalmente expuestos a un viento que en mi experiencia, 3 de 3, siempre es de cara. En el km 150 está el control donde tiene sentido pararse a comer y a partir de ahí es más bien una ruta turística por paseos marítimos, parques con vistas a los alcantilados y visita a Dover y su castillo (los castillos siempre están en lo alto).

Me gusta este recorrido porque me permite darme cera los primeros 150km, parar a comer y luego, cansado, pasearme por la parte turística del recorrido.

Por suerte para mi hice el recorrido con tres personas más, Gavin, uno de los Kingston Wheelers que me llevó a rueda la primera jornada de la PBP, Sarah, una Kingston Wheelers que está empezando en esto de los brevets y Sefi, un amigo de Sarah de club no identificado. Empezamos el 300 rodando en grupo y se dio una de esas raras casualidades en las que encajas tanto en el ritmo del rodar como en el ritmo del parar. Ritmo de rodar un poco más bajo del que yo suelo rodar, un ritmo de paradas un poco más alto del que yo suelo parar, pero ritmos a los que me adapté gustoso visto el estado de mis piernas.

La climatología en este país es más bien húmeda e impredecible y en primavera aun más. Empezamos el día con un frío que me hizo pensar que estaba poco abrigado. La temperatura subió con rapidez hasta los 10 y pico grados y eso, combinado con las colinas, me hizo pensar que esta muy abrigado. Para cuando llegamos al llano había salido un sol radiante, pero el viento de cara equilibraba la temperatura; o lo mismo fue que ya estaba tan cansado que no sentía ni frío ni calor. Después de comer aparecieron las nubes que descargaron fina lluvia ahora si, ahora no. Ese tipo de lluvia que te tiene indeciso entre si parar o no a ponerte el chubasquero. Nos decantamos por no parar en ninguna de las ocasiones y se ve que acertamos, no acabamos empapados. Eso si, la suerte jugó a nuestro favor ya que cuando se abrieron los cielos en forma de tormenta de granizo nosotros estábamos en una cafetería merendando tan ricamente. El día llegó cansado de tantos cambios climáticos a la tarde y nos regaló una excelente y tranquila puesta de sol anticipo de un par de horas de rodar de noche antes de acabar el día con una sopa de vegetales, caliente, obsequio de la organización.

Al final fueron 15 horas. De las que estuve parado 2 horas y media. Más lento que cualquier 300 que haya rodado yo sólo, más rápido que cualquier 300 que haya rodado acompañado. Un buen equilibrio.

Ahora a descansar las piernas y el próximo sábado me toca el 400. El Severn Across, otra brevet que he hecho dos veces y que el año pasado también tuve la mala pata de perderme. Está uno pagando "deudas" pendientes del año pasado.



La ruta en Strava

A cuidarse
Javier Arias González
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