Monday, April 30, 2007

Subida al Angliru 20/04/2007



¿Qué pasa "biciosos"?
Como muchos sabéis el objetivo que teníamos para la salida de ayer domingo era, nada más y nada menos, que subir el Angliru desde Lugones.
El sábado, para ir calentando motores, nos hicimos una ruta sencillita y a ritmo de colegas para no quemarnos de cara al domingo (57Km en 3h 22minuots, 17Km/h de media). Aun así no faltaron un par de repechos dignos de mención que aunque los subimos a ritmo tranquilo si que se hicieron notar. El mismo sábado ultimamos los detalles de la salida del domingo. Saldríamos una hora antes de lo normal para tener tiempo y subiríamos por Santa Eulalia de Morcin.

(perfil sacado de la página del Grupo Ensidesa Cicloturismo)

Este detalle podría parecer no importante, pero nada más lejos de la realidad amigos míos. Lo que es la subida al Angliru propiamente dicha empieza en un área recreativa que se llama Viapará. A Viapará, desde Lugones (desde Oviedo), se puede llegar, siempre subiendo, de dos maneras. O por Santa Eulalia de Morcin o por Riosa. Por lo visto, la ruta que pasa por Riosa es más larga en kilómetros, pero con una subida más tendida. La ruta que pasa por Santa Eulalia tiene menos kilómetros pero, como ambas llegan a Viapará, tiene necesariamente más desnivel. Para aclararlo un poco os pongo los dos perfiles. Como digo nosotros subimos desde Santa Eulalia, pero el perfil desde Riosa tiene más detalles de cómo es en realidad la subida al Angliru desde Viapará.

(perfil sacado de la página del Grupo Ensidesa Cicloturismo)

Total que quedamos a las 08:15 de la mañana el en bar de la estación del tren. Único bar abierto un domingo a esas horas. Lleno, como no podía ser de otra manera de trasnochados aprovechando para tomarse el último cubata. Allí nos presentamos Raúl, Jorge, Oscar, Juan y yo. A Víctor le recogeríamos por el camino, en la Corredoria. Una curiosa mezcla de novatos y expertos. Oscar, Juan y yo éramos noveles en esta aventura, Jorge buscaba su segunda ascensión, Raúl su tercera y Víctor no se acuerda del montón de veces que ha subido.
Nos tomamos el pertinente café y a las 08:30 nos pusimos en marcha entre bromas y consejos de cómo afrontar la subida.
De Lugones a Oviedo es subida, no muy empinada, pero subida, de Oviedo a Santa Eulalia es fundamentalmente llano. Pero a partir de Santa Elulalia es todo para arriba. No se puede decir que fuésemos muy deprisa, pero os puedo jurar que despacio no íbamos. Enseguida nos dividimos en dos grupos, Oscar, Víctor y Jorge en cabeza y Raúl, Juan y yo manteniendo el tipo. He de decir que a mi este primer tramo se me hizo eterno. Se hablaba de subir a Busloñe y cuando llegamos a Busloñe no dejamos de seguir subiendo. Incluso con rampas del 11,5%, 12,8%, 14% y ¡¡¡17%!!! Cuando llegamos a Viapará el cuenta kilómetros marcaba 30 kilómetros exactos de los cuales los 11 últimas habían sido de subida, y os puedo asegurar que de subida "interesante". Yo no se los demás, pero este que os escribe, cuando llegó a Viapará estaba ya de subir hasta los mismísimos. ¡¡Y quedaba lo mejor!! Yo entiendo perfectamente que a ese área recreativa la llamen Viapará. Después de todo es un sitio de "pará" obligatoria después de haberte metido entre pecho y espalda una subida "curiosa" y antes de darte un atracón de subida "divertida".
En Viapará nos sacamos una foto para que constase que por lo menos hasta allí habíamos llegado. En la foto podéis ver, de izquierda a derecha, a Juan (sin mote de momento), a Raúl "el abuelito", a Jorge "el Furby", a Oscar "la apisonadora de cuatro caños" y a Víctor "el enano gruñón".
Al ponernos en marcha pasamos delante de una señal que no pude dejar de retratar. La verdad es que si lo pensáis la cosa tiene su miga. La señal dice: Prohibido pasar de 40Km/h, atención a las vacas, a los derrumbes y a los desniveles de hasta el 24%. Vamos, para darse la vuelta en ese mismo instante. No solo desniveles dignos de becario de ingeniería de caminos sino que además derrumbes y vacas sueltas ¿y para fastidiar no nos dejan pasar de 40km/h? ¡Pues no vamos a poder subir a la carrera! Tendremos que subir en plan amiguetes de paseo por la montaña..... Bueno yo os puedo asegurar que no pase de 40km/h y doy fe de las tres advertencias que se hacían en la señal, había vacas sueltas (y vaqueros buscándolas), derrumbes (había llovido mucho los días de atrás) y me parece haber pasado repechos como los que se advertían, aunque no estoy muy seguro.
Hasta Viapará el paisaje estaba siendo espectacular, pero el disfrutar se iba a acabar. El Angliru estaba envuelto en una densa niebla que iba a impedir por un lado que disfrutásemos del paisaje y por otro que pudiésemos ver lo que nos quedaba de subida (no se si esto es bueno o malo). Sea como sea nos pusimos en marcha. El Angliru está muy bien señalizado, en cada curva, en cada repecho tienes un cartel que te va diciendo que desnivel estás sufriendo, cuantos kilómetros te quedan por sufrir hasta la cima y el nombre propio de esa curva o repecho en concreto (digo yo que en honor de un ciclista muerto en ese punto). En Viapará la primera señal decía que nos faltaban 6,5km hasta la cima.
Ya en la primera rampa Víctor y Oscar imprimen un ritmo que a los demás nos parece a todas luces de locos. La verdad es que en poquísimos metros afrontamos unas rampas duras (En el perfil marcadas con un 14% y con un 20% en las Cabanes) que nos obligaron a cada uno a buscar nuestro ritmo de subida. Víctor y Oscar por delante y por detrás de mí venían Jorge con Juan a rueda y unos metros por detrás Raúl. Poco más puedo contar, al poco perdí entre la niebla a Víctor y a Oscar por delante y a Jorge, Juan y Raúl por detrás. Me quedé aislado. ¿Que haces cuando estás en medio de una subida rodeado únicamente de niebla? Pues nada, me puse un ritmo "cómodo" y me dispuse a subir a mi bola. Pedaleaba fundamentalmente sentado, pero levantándome de cuando en cuando para atacar las rampas más duras. Tranquilamente y sin agobiarse.
Cuando llevaba subiendo unos dos kilómetros vi por delante de mí a Oscar. Tampoco quise cebarme, pero el contacto visual me sirvió para motivarme y acelerar para alcanzarle. Me estaba encontrando bien dentro de lo posible y la posibilidad de subir acompañado era muy interesante con lo que nos quedaba por delante.
Alcancé a Oscar e intercambiamos las típicas palabras: "¿Como vas?", "De momento bien", "¡Vaya rampas!", "Hay que regular que todavía nos queda la Cueña les cabres", etc, etc. Tampoco mucho más que había que ahorrar oxigeno. Rodamos juntos muy poco, porque al levantarme sobre la bici para atacar una rampa se me rompió la cadena de la bici.
Creo que los cagamentos y juramentes se oyeron claramente en el cielo, no en vano estábamos a más de 1.000 metros sobre el nivel del mar. Con lo bien que yo me encontraba.....
Le dije a Oscar que siguiese, que tenía de todo para reparar la avería sin problema. Me puse a reparar la cadena y en ese momento recibí una llamada telefónica. No quise contestarla, estaba tan enfadado que lo único que quería hacer era reparar la cadena lo más rápidamente posible para no perder demasiado tiempo y no enfriarme mucho. Con la sudada que tenía y la humedad que la niebla dejaba en el ambiente si te quedas mucho tiempo parado luego pareces robocop. Más tarde me enteré de que la llamada era de Andrés y Jorge Nogales, los compañeros de Madrid que llamaban para ver como llevábamos la etapa.
Para reparar la cadena quité el eslabón roto y traté de unir la cadena de nuevo. No pude, el siguiente eslabón también estaba doblado. Al final tuve que quitarle dos eslabones a la cadena para poder unirla de nuevo. Entre tanto fueron pasando Jorge, Juan y Raúl. No se cuanto tiempo tarde en arreglar la cadena, pero lo que si se es que cuando me puse de nuevo a pedalear ya estaba totalmente frío y fuera de ritmo. Me costó un huevo encontrar un ritmo de subida. Y cuando lo encontré me encontré también con la cueña les cabres.
La cueña les cabres, como se puede ver en el cartel de la foto PICT0004.JPG (también se puede apreciar la densidad de la niebla) es una rampa de 450 metros con un desnivel mínimo del 16% y uno máximo del 23,5%. Duro, muy duro. Todo metido, sentado en la puntita del sillín para que no se te levante la rueda delantera y zizagueando de vez en cuando para encontrar aire y esquivar uno de los derrumbes. Al final de la cueña les cabres me encontré con Raúl y partir de ese momento hicimos juntos la subida.
Justarme a Raúl me vino genial. Su ritmo era un poco más suave que el mío y eso me permitió encontrar el punto de pedaleo. Juntos afrontamos las últimas rampas del 18% (les piedrusines) y del 22% y juntos llegamos hasta la cumbre, donde nos esperaban hacía ya bastante rato los demás. Por lo que me contaron Víctor llegó en solitario y sobrado. Jorge fue de menos a más y adelantó a Juan en la cueña de las cabres y a Oscar un poco más adelante y acabó llegando detrás de Víctor, al parecer a no mucha distancia. Juan se recuperó del bajón de la cueña y acabó adelantando a Oscar al que le quedó larga la subida. El comentario general es que había pagado el ritmo de subida hasta Viapará y de los primeros kilómetros del Angliru. Aun así todos estábamos muy enteros y habíamos subido muy dignamente. Somos unos globeros, pero con estilo.
Nos sacamos una foto en la cumbre para que quede constancia del hecho. Si os fijáis en la foto no hay nada de niebla. Esto es debido a que el cartel esta en la cara sur del Angliru y toda la niebla estaba en la cara norte. Enseguida nos dispusimos a bajar.
Y enseguida Jorge se tiró como una flecha Angliru abajo y yo detrás. Menudo frío, que poco se veía y cuanto recé para que los frenos no dejaran de frenar. Lo cierto es que no llegué a disfrutar de la bajada, con tan poca visión, tantas curvas y tantas posibilidades de acabar volando literalmente se apoderó de mi lo que simple y llanamente se conoce como miedo y baje casi todo el tiempo con las dos manetas de freno apretadas. Casi se me solidifican los dedos en esa posición.
En Viapará estaba Jorge esperando y juntos nos pusimos a esperar al resto. Entre comentarios sobre la subida y el intercambio de experiencias el tiempo pasaba. La verdad es que tardaban en bajar. Jorge empezó a comentar que si habría pasado algo..... ¡¡¡¡PUES CUALQUIERA SUBE A COMPROBARLO!!!!
Al final bajaron y se confirmaron nuestros temores. A Víctor le había estallado la rueda delantera en plena bajada. Por suerte, y gracias a su habilidad, no llegó a caerse y la anécdota se quedó sólo en eso, en anécdota. Pusimos el turbo y seguimos el descenso hacia Santa Eulalia. Este descenso ya fue mucho más bonito. No había niebla y las posibilidades de volar con la bici eran menores. Bajamos a buen ritmo Jorge y yo y llegamos a Santa Eulalia con unos minutos de adelanto sobre el resto. En Santa Eulalia nos reagrupamos y pusimos rumbo a Oviedo.
De Santa Eulalia a Oviedo hay tres repechos. Uno un poco más largo e inclinado y dos un poco más cortos y tendidos. Normalmente estos tres repechos no serían dignos de mención, pero cuando los pillas al final de la etapa la cosa cambia y los repechos ya no son tan triviales. Aun así nos portamos como colegas en tregua y no hubo ataques ni intentos de medir fuerzas, los subimos a un ritmo que fuese aceptable para todos.
Poca más historia queda por contar. Únicamente que llegando a Lugones me dispuse de nuevo a disputarle el sprint a Jorge. Andaba yo un tanto picado después de su victoria en el anterior fin de semana (ver crónica del 23 de Abril). El caso es que repetimos situación. Yo delante marcando ritmo y el a rueda. Esta vez no traté de quitármelo de mi rueda. Puse un ritmo alto pero buscando desgastarle. Esta vez no jugué con los cambios en la última rotonda, simplemente mantuve el ritmo alto. Esta vez quise mostrarme frío y no incrementé el ritmo a medida que se acercaba Lugones. Sabía que le tenía a mi espalda y sabía que mi sprint final no iba a ser una sorpresa. Aun así metí todo y me levanté sobre la bici para impulsarla con más fuerza. Noté (en esos casos no se ve, se nota, se percibe) que efectivamente no había habido sorpresa, Jorge también se levantaba y también impulsaba con fuerza su bicicleta a la vez que se abría hacia la izquierda saliéndose de mi rueda y poniéndose en paralelo. Agaché la cabeza y eché el resto, el semáforo ya estaba allí y había que hacer el esfuerzo final. Sentía que Jorge seguía hay. Cuando levanté la cabeza me di cuenta de que un autobús estaba parado en el semáforo. Yo lo esquivé por la derecha y Jorge por la izquierda. Creo que llegamos empatados, pero también "sentí" que yo había frenado antes.
Desde aquí lo digo, el sprint de Lugones viniendo desde Oviedo va a tener que terminar un poco antes del semáforo. Sino cualquier día nos vamos a tragar a un peatón, a un coche o a un autobús, que nada vemos cuando vamos al sprint. :-)
A cuidarse
Javier Arias González

Monday, April 23, 2007

Crónica de un fin de semana en Asturias. Empiezan los preparativos

¿Qué pasa "biciosos"?
 
Seré breve porque estoy liado ;-)
 
Hemos tenido un fin de semana fantástico para la práctica del ciclismo. Un muy buen clima, unas rutas preciosas, compañía de la mejor y sin un sólo contratiempo mecánico.... todo perfecto para empezar a preparar la llegada de los madrileños. Con los brazos abiertos se les espera....
 
El sábado, como es de rigor, a las 09:00 en el bar Naranco. Allí estaba mi tío Oscar. El Traper ya había advertido que el sábado no podía salir (eso tiene ser padre) y cuando no sale el Traper la ruta se hace un poco más dura. Si además se presenta Oscar "la cosa" empieza a pasar de castaño a oscuro..... Aparece Raúl y nos ponemos a comentar las alternativas para la ruta de hoy. En esto aparece Víctor. El que faltaba. Se prepara día duro y con batalla. Empiezo a pensar que me va a costar..... Nos ponemos en marcha y cuando llevamos 20 metros aparece un ciclista que se une al grupo. Resulta que es Juan, vecino de Jorge (el Furby) que se apunta. El caso es que "la cosa" es definitivamente oscura, porque Raúl dice "Prepárate Javier que este es una máquina". ¿Por que yo? ¿Por que prepararme? Nada bueno se escondía tras esas palabras. Pero la puntilla la puso Oscar al comentar: "Hostia, hoy me va a tocar sufrir". Yo, para que negarlo, me acojoné.
 
La ruta no puedo describirla. Bastará con que os diga que fue una típica salida guiada por Raúl por la zona de Muñó. Una salida típica guiada por Raúl por la zona X significa que damos vueltas sin separarnos más de 3 ó 4 km del punto X, en esas vueltas subimos todas las rampas sin excepción y después de 10 minutos sólo Raúl sabe donde estamos aunque, insisto, no estamos a más de 4 km del punto X. Una típica salida guiada por Raúl es esa en la que pillas un desvío a la derecha y después de unos kilómetros y una rampa considerable (lo que en el argot se llama un regalito) acabas en el punto donde habías pillado el desvió +/- 300 metros.
 
Lo que si os puedo describir con todo lujo de detalles es la cara de susto que me quedó al llegar la primera "rampa" y ver que desde atrás, de pie sobre la bicicleta y a toda leche nos pasaba "el nuevo". Cuando llegamos arriba nos explicó que había tenido que subir en plato mediano porque el pequeño no le entraba... Pues ya me quedo yo mucho más tranquilo.
 
En una de las rampas (ya no se cual, pero una que yo no conocía) empezamos a subir disparados. Yo pillo la rueda de Juan y Víctor la mía. A media cuesta me fijo en que Víctor se queda. Me alegro, es la primera vez que le dejo atrás, y el ánimo me da fuerzas, me siento bien. Seguimos subiendo y ya hemos abierto hueco con Víctor. Juan sigue tirando y yo sigo aguantando, no voy tan mal como creía. Ya veo el final de la cuesta y empiezo en pensar en cambiar para esprintar. Mejor lo dejo, acaba de pasarnos Víctor por la izquierda a toda leche y nos ha sacado lo menos treinta metros de ventaja. Que hábil, que fuerza, que estrategia. Una lección más a aprender...
 
En un momento dado, después de pasar una cuesta que un lugareño nos había advertido que estaba muy empinada (que razón tenía el buen hombre), comento: "Esa rampa era dura eh?". Raúl dice: "Tengo el altímetro en revisión, no te se decir..." Víctor dice: "Esa.... un 18%". Coño, pues lo que yo decía una rampa dura....
 
Bajando (de vez en cuando también bajamos) un tramo que estaba mojado Juan frenó con la rueda delantera para no salpicarse y acabó arrastrándose de pecho por todo el charco. No fue una caída muy sería, un par de rasguños, pero si lo suficiente como para que enterrásemos los hachas de guerra por hoy. La conclusión era clara, el nivel ciclista en Asturias ha subido un escalón. Sólo nos queda seguir mejorando.
 
Aun tuvimos tiempo para una demostración de lo que es una ruta guiada por Raúl. Al final del recorrido ya estábamos un poco cortos de agua y claro, "Raúl llevamos a una fuente". Cuando llevábamos quince minutos pedaleando Víctor ya comentaba: "Mejor nos hubiésemos ido a un chigre [un bar].." y es que claro, no hay fuente sin regalito.....
 
Bueno, pues nada, camino de casa, Víctor pregunta "Y lo del Angliru para cuando?". Me pongo a hacer cuentas y el Angliru, a no ser que lo hagamos el próximo fin de semana, se va, como poco, a primeros de Julio. Poco más se discutió el próximo domingo 29 al Angligu.....Andrés (el bocas) estaría en su salsa en este grupo de Asturianos locos.
 
Los números no nos dejan en muy buen lugar ciclista. 52.78 Km en 3:16:49 con una velocidad media de 16.08 km/h. Somos unos globeros.
 
El domingo salimos Raúl, Jorge, Víctor, el Traper y yo. La ruta preciosa. Nos guió Víctor, una ruta guiada por Víctor es una ruta en la que se va discutiendo de futbol, se rueda a ritmo de colega, pero una ruta que tiene al menos tres rampas superan el 18%. Así fue la de este domingo.
 
Yo la primera rampa ya la conocía. Tiene un repecho de más o menos un 20%. Es corto, pero obviamente se siente en las piernas. En la primera Jorge, Víctor y yo nos pusimos a prueba sin llegar a esprintarnos. Jorge la subió en plato mediano, Víctor y yo la subimos en plato pequeño. Cuando Raúl se enteró nos descalificó por "mariconada" y Jorge exigía que volviésemos a subir el repecho en penitencia. Si es que no perdonan una.....
 
Para cuando llegó la segunda rampa yo ya no sabía donde estaba. Jorge y Raul se quedaron a castigar al Traper y yo empecé a subir la rampa tranquilamente, ahora sentado, ahora de pie sobre la bici. Coño!!!! miro para atrás y tengo un hueco entre yo y Víctor. Como soy un tipo "listo" me digo: "tate chaval que este te la va a liar como ayer". El caso es que sigo subiendo pero con la jodida sensación de "no bajes el ritmo y aprovecha el hueco que ya tienes ganado pero no te quemes que te la va a liar". Casi me quedo bizco mirando para atrás para no perderme el momento de su salto. El caso es que ya alcanzo a ver el fin de la rampa. ¿qué hago? ¿sprint? ¿no sprint? como había hueco bastante decido "no sprint", llego a la parte llana y empiezo a pedalear relajando las piernas esperando a que Víctor se pusiera a mi altura. He de confesar que estaba satisfecho conmigo mismo... fuerte, inteligente y no muy castigado, que más se puede pedir...
 
Cuando Víctor llegó a mi altura me dice: "Ahora después de esa curva viene un repecho duro". "¿Cómo?" pienso yo a punto de ponerme a llorar. Mira, cuando doy la curva y veo lo que queda yo: "ME ACUERDO DE LA MADRE DE TODOS LOS INGENIEROS DE CAMINOS!!!!!" Claro está que lo único que pude hacer fue intentar seguir la rueda de Víctor y comentar la jugada una vez arriba. Que si a mi me parece más duro que el "me cago en Dios" (un 23%), que si yo creo que no, que si yo creo que si pero más corto, etc, etc.
 
Después de rodar por una pista forestal junto al río subiendo repechos con piedra suelta y bajando rampas de las de dar miedo llegamos a una encrucijada de caminos. ¿Que hacemos?. Pues la solución es fácil. "Vámonos a subir al Violeo".
 
El Violeo es una de las rampas que están esperando a los madrileños. Os pongo el perfil pero con la condición de que ninguno deserte. En realidad, si os fijáis, son sólo tres kilómetros duros, luego ya se hace llano...... Bueno, yo por si acaso me tome el medio gel que me quedaba y dos orejones.
 
(perfil sacado de la página del Grupo Ensidesa Cicloturismo)

En la base del Violeo hay una fuente donde paramos a beber. Cuando nos decidimos ponernos en marcha veo que Víctor sale el primero. Entre pitos y flautas un minuto más tarde salimos Jorge y yo. Empieza a tirar Jorge. Al poco me pregunta: "¿Víctor?". "Esta adelante" le digo. Pues nada Jorge pone un ritmo un tanto vivo a ver si nos está esperando para hacer juntos la subida. Al girar una curva vimos parte de la subida y ni rastro de Víctor. Comento: "Coño, esta subiendo a toda leche". Pues nada Jorge sigue tirando y yo sigo chupando rueda. En otra curva volvemos a ver parte del recorrido y ni rastro de Víctor. Jorge dice: "esta detrás" yo que no, "que está delante". Que carajo, seguimos subiendo a buen ritmo, yo siempre a rueda. En una de estas, más o menos a mitad de la subida, miramos para atrás y allí estaba Víctor. Yo no se como coño estaba convencido de que estaba delante, pero el caso es que el tío apareció detrás. Pues nada, si bajar el ritmo Jorge sigue tirando y yo sigo a rueda. Tenemos bastante hueco lo mismo no nos pilla..... Tonterías, cuando estábamos llegando al Violeo, donde esta la rampa más dura, Víctor nos alcanza y nos adelanta. Yo dejo la rueda de Jorge (perdón Jorge por haber chupado rueda toda la subida) y me pongo a rueda de Víctor. Cuando llegamos a la rampa del Violeo tengo las pulsaciones en 185, estoy de pie sobre la bici y todavía me queda el último arreón. Víctor también sube de pie, cuando se sienta, en una maniobra muy suya, no baja piñones sino que aumenta el ritmo de pedalada con lo que me da un arreón de la leche. Yo meto un piñón y acelero, meto otro y me siento en la bici cerrando la boca para que no se me salga el corazón. Ya estamos arriba. Menos mal porque ya no puedo con mis piernas.
 
Del Violeo a Ules, de Ules a Oviedo tranquilamente y de Oviedo a Lugones.... pues a toda leche. Asume el Traper la batuta de la orquesta, plato y a toda leche hasta Lugones. Tanto que ni paramos para despedirnos de Víctor que se queda a medio camino. Llegando a Lugones sprint entre Jorge y yo. Voy marcando el ritmo y se que le llevo en mi espalda. Acelero y pongo un ritmo ágil para endurecer el sprint, a la vez regulo que todavía falta un kilómetro para Lugones. La rotonda de los peñones la tomamos a toda leche, trato de jugar con los piñones para tomar ventaja en los giros, pero el tío no se despega de mi. Mantengo el ritmo, no quiero desfondarme, se que el al ir a rueda irá un poco más cómodo. Cuando veo el primer semáforo de Lugones a tiro meto un piñón y lanzo el sprint. Jorge, que me vigilaba los piñones también se lanza. Nos ponemos en paralelo durante unos metros y...... me acaba pasando irremediablemente.....
 
Los números siguen dejándonos muy mal. 53.56 kilómetros en 3:35:12 y una velocidad media de 13.93!!!!  Estamos que nos salimos.....
 
MENOS MAL QUE HE SIDO BREVE!!!!!!
 
Poco más que contar. A cuidarse
Javier

Monday, January 8, 2007

Monte Deva

También conocido como pico "mecagoendios".
 
 
"Monte Deva, por la vertiente hormigonada conocida por los globeros por la cuesta´l macho o cuesta de me c... en D... Este pequeño cerro de poco más de 400m de altitud justo al Sur de Gijón y muy próximo a él, es más duro incluso que La Cuenya Les Cabres (el tramo más duro del Angliru) con un máximo del ¡28% durante 50m!, medido con altímetro. (Recordad que el Angliru tiene un máximo puntual del 23.5%). De sus 3 kms de subida, la parte más difícil son apenas 1.8 kms pero ese tramo no es superado en dureza por ninguna otra subida revestida de Asturias, que yo sepa.

Pues si, a plato pequeño y con mucho miedo......que ya teníamos unos kilómetros en las piernas y todavía teníamos que volver desde Gijón a Lugones.... Al final somos muy globeros...

A cuidarse
Javier Arias González

Thursday, December 28, 2006

27/12/2006 Subida a la Colladiella

¿Qué pasa “biciosos”?
 
Esta va a ser una crónica breve. Jorge había comentado de hacer una ruta para subir a la Colladiella, en opinión de Jorge 90Km. Raúl, que es un tío sabio, ya le había dicho varias veces que esa ruta necesitaba tiempo. El amigo Víctor opinó que en realidad serían 70Km. A mi me tenían un tanto asustado; había que subir nosedonde, bajar noseque, subir a otro sitio y bajar nosecuantos, y así durante varios subir y bajar, para morirse de miedo.
 
Como encima vamos de sobrados empezamos a pedalear a las 10 de la mañana. ¿Para que vamos a madrugar? Al final íbamos Jorge, Víctor y yo. Pero que pardillo soy.....
 
Empezamos con un clásico. Subida a la Manzaneda (en el perfil el recorrido es de derecha a izquierda). Bajada a Olloniego con velocidad punta de 72,34Km/h, "pa' vernos matao". Subida a El Padrún y bajada Mieres.
 
(perfil sacado de la página del Grupo Ensidesa Cicloturismo)

En todo este recorrido ni nos dirigimos la palabra. Ya lo decía Johnny Roqueta: "hablar cansa....". Claro que en Mieres sólo fue un comentario de Jorge que dijo algo así como en ese campo de fútbol jugué yo de crío; a lo que respondimos con un "aahhh, vale" y seguimos pedaleando a la rueda de Víctor (ya se que yo no soy el encargado de poner motes, pero pedaleando a su rueda a mi se ve vino el mote "el piernas" y no porque sea especialmente torpe.... ¡Que patas se calza el tío!)
 

En Figaredo giramos a la izquierda y empezamos a subir a la Colladiella. En el perfil dice que el puerto empieza en un sitio llamado "Puente Villandio". Bueno pues yo juro que desde Figaredo no hicimos más que subir. Y eso añade unos 10Km de subida "suave" que no salen en el perfil del puerto. La página web de donde saque el perfil (www.altimetrias.com) dice: "Vamos a situar el origen del puerto en Puente Villandio, aunque son muchos los kilómetros previos en que la carretera de manera paulatina y con alguna rampa, pocas, intercalada". Sea como sea yo sólo se que cuando llevábamos un montón de kilómetros venga subir y nada más que subir Víctor nos señala un pueblo allá a lo lejos y muy, pero que muy arriba y dice el tío majo: "En aquel pueblo empieza lo duro".
 
Pues mira por donde en ese momento fue donde nos relajamos. Nos lo tomamos un poco a cachondeo. Si el pueblo está allá arriba, nosotros aquí abajo, llevamos subiendo digamos que 12Km y allí es donde empieza lo duro (rampas del 13% según el perfil) lo mejor es tomárselo a cachondeo. Sino sería para liarse a mamporros con Jorge por liante y con Víctor por cachondo.....
 
Coronamos el alto de la Colladiella a eso de las 13:00. Yo por si no me daba tiempo a llegar a casa a las 14:00 fui avisando por teléfono de que si eso empezaran a comer sin mi, que estaba lejos, muy lejos y que en mi modesta opinión no llegábamos para las 14:00 a casa.
 
La bajada de la Colladiella es larga y sinuosa como no podía ser de otra manera después de toda la subida....
 
Llegamos al otro valle minero (¿la cuenca del caudal?). Yo nunca me entero del orden de los pueblos, pero creo que los pasamos todos, no creo que faltara ninguno.... Lo que si tenía claro es que estábamos en un valle y Lugones no estaba en ese valle. La conclusión evidente es que sólo nos quedaba la alternativa de salir subiendo. Pregunto a Víctor por eso de saber qué es lo que me espera y me confirma que claro, que subiendo y que en esta ocasión sería la Gargantada.
 

La gargantada no es más que una chicheta. Sólo hay que ver su perfil. Por lo que nos cuenta Víctor los ciclistas de carretera lo suben a plato y atacándose y estas cosas de personas mayores. A mí, con 80km en las piernas, 5km de subidita a un ritmo majo con rampas del 5% pues más bien me pillan un poco mal, para que vamos a negarlo. Aun así subimos dignamente.
 
Bajar la Gargantada mola. Es una carretera ancha, con buen firme, sin tráfico y puedes dejar caer la bici sin tocar mucho el freno porque nunca pillas demasiada velocidad. Descansas.....
 
Sólo quedaba el tramo de carretera principal por el que circulan un monton de ciclistas. Nos ponemos a ritmo y nos adelanta tres ciclistas jóvenes en bici de carretera. Victor y Jorge me advirtiero de que para qué... yo, que soy medio tonto, me puse a seguirles, no a atarcarles, a seguirles a una distancia prudente para que no se enfadasen y se pusiesen a tirar. Aguanté su ritmo unos dos o tres kilómetros y luego me paré a esperar a mis colegas por si había que desviarse. Bueno también para descansar y tomar un poco de aire. No lo entiendo pero para mi que me estaba ahogando.....
 
En fin que llegamos a casa y eran las 15:30 aproximadamente. Llegué un poquito tarde a la comida. Mirando el cacharro que cuenta los kilómetros en la bici salieron estos datos:
 
Kilómetros: 100,31 (Nunca os fiéis ni de Jorge ni de Víctor)
Tiempo rodando: 5:11:42.
Tiempo total: unas 5:20 (lo que significa que en total sólo paramos unos 20 minutos, varios de ellos para que yo orinase)
Velocidad media: 19,47Km/h (no esta nada mal)
Velocidad máxima: 72,34Km/h (tampoco esta nada mal)
Palabras cruzadas en toda la ruta: menos de 500 entre todos (lo dicho hablar cansa)
 
Cuando llegábamos a Lugones Jorge mencionó que la siguiente salida sería a ¿Monte Deva?. También conocido por los ciclistas asturianos como el pico "me cago en dios".
 
Son las 00:38 de la noche. Yo creo que estoy un poco cansado.... Sólo me viene un pensamiento a la cabeza.
 
 
¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡MAMAAAAAAAAAAAAAAAAA!!!!!!!!!


A cuidarse
Javier Arias González

Friday, November 3, 2006

Migas en Alpedrete de la Sierra 29/10/2006

¿Qué pasa “biciosos”?
 
Pues vamos con la crónica de la salida de este fin de semana. Ya en la primera salida que habíamos hecho por el puerto de Morcuera (ver entrada 24/09/2006 Morcuera - Valle del Lozoya) Javi nos había contado que una vez al año sus colegas quedaban para andar en bici y despues irse a comer migas con familiares y amigos.
 
La segunda vez que hicimos el recorrido desde el puerto de Morcuera (de esa vez no hay crónica, que pena) se nos unieron dos amigos de Javi, Valentín y Agustín. Resulta que Agustín es el alma encargada de convocar a todo el mundo para "las migas" y como habíamos coincidido con él en una salida pues nos invitó.
 
Como nosotros somos gente agradecida enviamos una representación de este grupo de pedaleantes. Javi, con su mujer (Ana) y su hija (Ruth) como nexo de unión entre nosotros y el resto de sus colegas y Andrés, con su mujer (Mayte) y su hijo (Diego) y yo con Carmen y Yaiza y Olaya como representantes de nuestro grupo.
 
Habíamos quedado en Alpedrete de la Sierra. Pueblo remoto donde los haya. Yo creo que pertenece ya a Guadalajara. Pero pertenezca a donde pertenezca sus habitantes tienen ganado el derecho a sentirse un tanto aislados. Tardamos hora y media en llegar hasta allí, pero creedme que la carretera cada vez se estrechaba más, se inclinaba más y tenía más curvas. Para estar a "sólo" hora y media de Madrid el viaje se hizo largo  y pesado.
 
Nada más salir de la carretera de Burgos me pararon los de la guardia civil. Ya decía yo que el ir con Carmen y con las dos niñas en el coche no servía para ocultar la pinta de delincuente que tenía. Lo típico, los papeles del coche y el carnet de conducir. Menos mal que el agente leyó en mi carnet de conducir la dirección de Lugones, resulta que el tío conocía la zona, conocía Colloto, la fábrica de la Coca-Cola, Ventanielles y demás suburbios Ovetenses. A poco nos abrazamos ahí mismo, sólo nos cortamos por lo raro de la estampa (un guardia civil abrazado a un ciclista). Pero es que esto de encontrar un paisano en tierras moras siempre emociona. Ahora bien, el tío un genio en su profesión. En un momento dado exclama: "Que ¿ha pasar un día de deporte en la sierra?". ¡¡¡Coño!!!, pensé, este podría ser compañero de nuestro colega Jorge (el Furby parlanchín). Menudo poder de deducción. Yo estoy vestido de ciclista, Carmen está vestida de ciclista, las niñas de chandal, llevo dos bicis en la baca del coche y acabo de tomar un desvió hacia la sierra pobre de Madrid. Desde luego no parecía que nos fuésemos de boda...
 
Llegamos a Alpedrete de la Sierra. Son las 10:00, hora a la que habíamos quedado. Allí no había nadie. El pueblo está vació. Se suponía que íbamos a ser más de veinte personas en este encuentro.... Pues nadie. Empecé a pensar que me había equivocado de pueblo. Lo cual tenía su gracia porque estábamos francamente lejos del otro pueblo que conozco que se llama Alpedrete. Como no quería volver a cruzarme con el colega guardia civil decido esperar a ver si alguien más se equivoca como yo.
 
A los cinco minutos empezó a llegar gente. Como todos éramos amigos de amigos, todos llegaban con cara de despistados (pensando que se habían perdido) y observando la cara de los que ya estaban revoloteando por la plaza del pueblo para ver si conocían a alguien. Cuando reconocían a alguien les cambiaba la cara de susto por una de alivio. Todo el mundo parecía llegar perdido.
 
Llegó Javi y su familia, llegaron Valentín y Agustín y faltaba Andrés. Yo, no es por nada, ya sabía que Andrés iba a llegar tarde. Sinceramente pensaba que lo remoto del pueblo era demasiado para las capacidades de orientación de Andrés. Como dieron las once y Agustín opinaba que tardaríamos unas tres horas en hacer el recorrido decidimos ponernos en marcha sin esperar más por Andrés.
 
Nos pusimos a rodar unas quince personas y otras quince (mayormente mujeres e hijos) se quedaron por el pueblo. Empezamos muy tranquilamente. El tema pintaba mal. El pueblo estaba en un alto y no se veían llanuras por la zona lo que significaba que empezaríamos bajando pero que irremediablemente acabaríamos subiendo. Según Javi me había contado tendríamos tres subidas de consideración. Claro que tirando del carrito note en mis piernas cada repecho que me encontré en el camino. No llevábamos ni tres kilómetros, todavía no habíamos salvado grandes dificultades en el terreno y ya Carmen me comentó, "esta ruta va a ser muy dura".
 

Menos mal que reinaba el buen rollo y la gente se lo tomaba con mucha calma (había bastantes novatos en esto de la bici) haciendo frecuentes paradas. En la primera parada, Javi, que estrenaba enganches automáticos en los pedales, se pega la típica torta del que frena y no se suelta los pedales. Una de esas en las que al que se cae no le pasa nada pero que al que las ve en directo se descojona. En la siguiente parada, en mitad de la primera bajada del día pudimos asomarnos a un mirador con unas vistas espectaculares. Estábamos justamente sobre unas paredes donde había un montón de escaladores practicando (ver foto PICT0004.JPG).
 
La bajada fue intensa; preocupante por lo de ser consciente que todo lo que bajemos lo tendremos que subir. Al final de la bajada llegamos a una presa que creo que se llama "el ponton de la Oliva". Es una presa que en su día se construyó en caliza sin darse cuenta que, no se si por la roca o por la forma de construir, el agua se filtraba constantemente. Por lo tanto tienen allí una presa de considerable tamaño que no sirve para nada porque no retiene agua. Aun asi, la presa está chula.
 
Después del reagrupamiento a los pies de la presa, y como no podía ser de otra manera, empezaba la primera subida seria del día. No sin antes presenciar otra caída tonta de Javi al frenar y no soltar los pedales. Empezaba a convertirse en recurrente su recurso para frenar el tirarse de la bici.
 
A mi me salieron unos tres kilómetros por carretera todo para arriba. La verdad es que se me hizo dura de verdad. Mucha gente echó el pie a tierra y decidieron que esa subida se la hacían andando. Yo, con toda la dignidad posible, llegué hasta la cima sin poner el pie a tierra, pero, eso si, si llega a durar 100 metros más me muero.
 
En un sitio donde no hay llanuras después de una subida siempre viene una bajada y eso es lo que nos tocaba ahora. Bajar por una pista preciosa. Estábamos justamente al otro lado del valle donde estaba el mirador con los escaladores. 

La vista seguía siendo espectacular. Y el camino mejoraba a medida que descendíamos. Llegamos al final del descenso y empezamos a llanear por un bosque siguiendo el curso del río (se ve en el fondo de la foto). Esta fue, sin duda, la parte más bonita de todo el recorrido. Con las últimas lluvias todo estaba verde, el río bajaba con agua abundante. A Carmen le recordó la senda del Oso.
 
Hicimos una parada en un prado verde a la vera del río. Que relax. Que fresca estaba el agua, cuanto se agradecía el poder meter la cabeza en el río. Pero se nos estaba haciendo tarde. No es que yo sea un as de la orientación, pero con las indicaciones que nos había dado Javi, por lo que yo entendía que habíamos recorrido y por el nivel de heterogeneo grupo que eramos (compuesto de padres de familia, madres, niñas, novatos/as de la bici, consumidores de drogas blandas, hippies y demás especies humanas) yo diría que esto nos iba a llevar más de tres horas. Nos pusimos en marcha no sin que antes Javi nos demostrara que también es capaz de caerse de la bici cuando empieza a andar, no sólo cuando frena. Esta vez su caída fue tan simpática y coincidió con que le estaban sacando una foto que la chica que le sacaba la foto le preguntó si se había tirado a posta. Si es que hay que saber caer con elegancia.
 
Enseguida llegamos a otro punto clave del recorrido. Un puente estrecho sobre el río. El carrito con podía pasar. Ya estaba yo pensando en abandonar allí a mis hijas con el carrito (a ver si hubiesen sido capaces de llegar a casa) cuando dos almas generosas me ayudaron a pasar el carrito a pulso. El tema tenía su gracia, porque justo después del puente, y en un camino de estos en los que sólo puede ir caminando una persona de lo estrecho que es, se había producido un derrumbe de piedras que obstruía el camino. Hicimos una cadena humana para pasar las bicis y el carro. Se desvanecieron mis esperanzas de deshacerme del carrito que en esos momentos empezaba a resultarme bastante pesado.
 
Y por si fuera poco llegó la segunda subida del día. Una pista de unos tres o cuatro kilómetros con un desnivel del, aproximadamente, 6% o 7%. La mitad del grupo se la planteo directamente andando. Yo, con todo metido, a la espeluznante velocidad de 4 ó 5 Km/h de defendí como pude. Carmen se bajó de la bici después de haber subido casi 3 km y a pesar de que ella iba andando no conseguía dejarla atrás (tampoco iba a poder librarme de mi mujer). Subía ella tan rápido andando como yo en bici. La guinda llegó cuando Yaiza me dijo. "Papa, ¿Podemos bajarnos del carrito? Andando subiremos más rápido". Tuve que hacer gala te todo mi orgullo norteño y le dije "No hija, ya estamos llegando arriba y ahora vamos a correr más". 
 
En un momento dado Javi se descolgó del grupo hasta donde íbamos Carmen y yo y empezó a cantar con las niñas. La verdad es que tengo que agradecérselo. Empezaba a ser tarde, las niñas tenían hambre (su padre se había comido sus gominolas a escondidas) y ya empezaban a estar cansadas de estar todo el rato en el carrito. La verdad es que Javi es un tipo majo, por entretener a las niñas nos hizo una demostración de como uno también puede caerse de la bici cuando se desplaza despacio. La verdad es que yo no sabría decir quien es más hábil con los pedales automáticos Javi o Oscar (el Churri). Un día tendríamos que empezar a contarles las caídas para comparar.
 
Después de la penúltima subida llegó la última bajada. Esta vez corta. Casi no se notó. Eso si, el paisaje seguían siendo muy bonito. Llegamos a la vera de otro río, el que atravesaba este valle y empezamos la subida al pueblo. Mira que es remoto el pueblo de Alpedrete de la Sierra, pues lo es por lo alto que lo han puesto. A el sólo se llega subiendo.....
 
La última subida ya costo lo suyo, daba igual que pareciese llana la pista, mis piernas me pedían que lo metiese todo y con todo metido fuimos subiendo poco a poco. Debían ser ya las 15:30 de la tarde con un hambre considerable y un cansancio digno de mención cuando vi el pueblo. No pude menos que mirar hacia atrás y animar a Carmen. "Venga que ya esta aquí el pueblo", aunque la verdad no se si trataba de animarla a ella o de animarme yo. En fin que procuramos llegar a la plaza del pueblo pedaleando con la máxima dignidad posible.
 
Los números de la ruta nos dejan en bastante mal lugar. Sólo 30Km recorridos. Un tiempo total de unas 4 horas (incluidas las paradas). La velocidad media no la puedo saber porque se me fastidió el cuenta en una de las subidas. Pero dudo que pasásemos de 10Km/h. Somos unos bestias.
 
A todo esto, cuando llegamos al pueblo vemos que ya había llegado Andrés. Nos contó que había comprado una baca para la bici pero que no había sido capaz de ponerla (creo que contó que la baca era pequeña). Pobre Andrés, con las ganas que tenía el de haber salido y nosotros contándole lo chula que había sido la ruta.
 
Menos mal que después de la ruta vino la comida. Éramos unos 30 para comer y llenamos el bar del pueblo. No comimos gran cosa, tortilla de patata, queso, setas y carne. Pero a mi todo me sabia a gloria. Después de la comida un paseíto por los alrededores del pueblo y para casa.
 
Camino de casa, en medio del atasco de la NI, Yaiza me pregunto: "Papa ¿que te gustaría estar haciendo?". Tuve que confesarla que me gustaría llegar a casa bañarlas, darles de cenar, acostarlas, ducharme, pillar una cerveza y sentarme en el sofá a dejarme embobar por la tele. Estaba destrozado. Creo que ya no soy un héroe para mi hija, si es que algún día lo fui.
 
A cuidarse
Javier Arias González

Thursday, October 12, 2006

12/10/2006 Somos unos machotes (hasta Ambite)

¿Qué pasa “biciosos”?
 
Nos tiramos toda la semana planificando la salida para este Jueves día del Pilar... y a medida que se acercaba el jueves nos íbamos emocionando con el recorrido que teníamos planeado: Desde casa a Ambite ida y vuelta. Unos 150Km con cuatro tachuelas en el camino. Lo peor de todo es que la salida se planteo desde un primer momento en plan ¿somos machotes o no? Y claro, si se trata de ser machotes.....
 
El despertador empezó a sonar a las 7:00 de la mañana. Por lo que me han comentado mis compañeros de ruta, Carmen no fue la única de nuestras mujeres que pensó que su marido estaba pirado al desperdiciar un día de descanso en medio de la semana madrugando para irse a montar en bici. Cuando empecé a rodar al punto de encuentro aún era de noche y hacía frío. Y lo seguía siendo y lo seguía haciendo cuando llegué al punto de encuentro a las 7:55. Allí ya estaba Oscar esperando....
 
Los amigos de Valdebernardo (Andrés y Jorge) llegaron con un poco de retraso (5 minutillos) pero fue suficiente para que empezáramos el día metiéndonos con los residentes en ese barrio de Madrid. Hacía frío y habíamos esperado 10 minutillos, de alguna manera había que hacerlo notar. Ahora que en cierto modo yo me apiadé de ellos. A ellos les tocó bajar desde Valdebernardo de noche atravesando poblados gitanos y zonas de perros come-hombres de noche y con frío. Por un momento pensamos en escondernos tras unos arbustos para darles un susto cuando llegasen pero al final desistimos, sabiendo por donde habían bajado lo mismo los matábamos de un infarto y no es plan quedarse sin compañeros antes de empezar la salida.
 
Estábamos comentando lo romántico que era que juntos viésemos amanecer junto a la depuradora de la china y el mucho frío que hacía, comentando que nos habíamos decidido unánimemente por "culotes" de "pata corta" cuando yo comenté el tema del chubasquero. Ya se que la previsión meteorológica decía que había un 0% de posibilidades de lluvia para el día de la ruta; pero yo, no se si debido a mi subconsciente asturiano, llevaba el chubasquero conmigo. Y era yo el único. Y eso fue motivo de cachondeo en el grupo. No sabíamos en realidad quien se cachondeaba de quien; si ellos de mi por tener que cargar todo el día con un chubasquero que no iba a usar o yo de ellos por no llevar chubasquero cuando podría llover (¿al final del día?). El tema se quedó en empate de momento, pero traería cola durante el día.....
 
Total que empezamos a rodar los cuatro jinetes del apocalipsis (Oscar, Andrés, Jorge y yo) camino a la Marañosa y a San Martin de la Vega. Nos pusimos el típico ritmo de "no-vamos-del-todo-rápidos-pero-como-te-despistes-al-beber-te-quedas-descolgado" y los kilómetros empezaron a caer con facilidad. La subida a la Marañosa sin problemas. Es de sobra conocida y la verdad es que no pasa de ser una tachuela. 

Bajada a San Martin de la Vega y ¡¡¡¡¡Coño que frío pasamos!!!! A mi se me helaban los dedos de las manos y me arrepentí de haberme decidido al final por guantes cortos en vez de los guantes largos. Cuando por fin llegamos a la glorieta de la "guarner" a todos nos invadió la sensación de "¿ya estamos aquí? pues se me ha hecho cortito". Eran las 09:00 aproximadamente y plan de tiempos se cumplía, eso si, helados de frío.
 
Desde San Martín a Morata se rueda por un tramo de carretera. Nos pusimos en el arcén en fila india y venga a hacer kilómetros. Llegamos a la base del alto de Vallequillas (en realidad se llama alto de Valgrande pero en nuestro grupo se le conoce como alto de Vallequillas por una urbanización con ese nombre que hay al comienzo de la subida). Era la primera vez que Oscar, Jorge y Andrés subían ese alto y la verdad es que no tuvieron problemas. En realidad se trata de otra tachuela.
El amigo Oscar se tomó el primer repecho en plan tranquilo para acabar rematando en el segundo, el amigo Andrés a su ritmo tranquilo y soportado todo el tramo y el amigo Jorge a buen ritmo los dos repechos. Sin novedad afrontamos la bajada a Morata y llegamos al comienzo de la vía verde. Llegamos a las 09:45. Perfecto, haríamos el primer descanso del día, llevábamos 40Km. Habíamos quedado a las 10:00 con el resto de ciclistas...
 
Mientras esperábamos sólo a Jorge se le ocurrió intentar sentarse en unos columpios infantiles que teníamos frente a nuestro banco. Siendo como es claramente Jorge el más culón del grupo no pudo sentarse. No le cabían las caderas entre los hierros del columpio. Obviamente tuvimos comentarios jocosos sobre el tema. Hasta "paquita la culona" se oyó en el ambiente. El caso es que Andrés, en medio del cachondeo, también intentó sentarse en el columpio; y tampoco le entraba el culo. Bueno, bueno, resulta que los de Valdebernardo tienen el culo ancho (¿por que será?, yo sólo pregunto). Claro que va Oscar, claramente el más delgado de los cuatro e intenta sentarse. Tampoco le entraba el culo. Sólo quedaba yo por probar. Y lo cierto es que yo estaba seguro de que podría sentarme. A mi me parecía un columpio amplio, hasta espacioso. Totalmente confiado en mi fisonomía hago mi intento y lo consigo. Me siento incluso me columpio para festejarlo. Es más hasta me levanté sin problemas demostrando a la vez que no me había encajado a la fuerza y que era el de culo más estrecho del grupo. No quiero ser yo el que tenga que decirlo, pero en este grupo, este tipo de cosas tienen un significado detrás (nunca mejor dicho).
 
El resto de ciclistas eran Pedro, Natalia y Mónica. Llegaron puntuales y mientras montaban las bicicletas contábamos con ellos la jugada del primer tramo de la ruta. Por supuesto les pusimos al día de la polémica del chubasquero. Polémica en la que, aunque yo me mostraba externamente confiado, empezaba a preocupar internamente; el día empezaba a ser claramente despejado y no se veía una nube en el cielo. ¿de verdad me pensaba que iba a llover?... La posibilidad de una semana de risas a costa de mi chubasquero empezaba a pasar por mi cabeza. Empecé a tirarle huevos mentalmente a Santa Clara por ver si eso podía ayudar a que apareciese siquiera una nube pequeña. Pero ni por esas.
 
Ya estando esperando a Pedro, Natalia y Mónica en el parking al comienzo de la vía verde podíamos oír a lo lejos música militar y ya nos habíamos echado unas risas imaginando que el desfile militar de la castellana empezaba en Morata. Cuando pasamos al lado del cuartel de la guardia civil en Morata vimos que estaba engalanado y con la música militar a todo trapo. Estaban preparándose para algún tipo de acto castrense. Justo a nuestro paso alguien se puso a probar un micrófono y en vez del típico "uno, dos, probando..." soltó un "vivaspaña!!!" al que yo (y creo que Jorge también) sólo pude que contestar con un fuerte ¡¡viva!!. Educación castrense que tiene uno.
 

La via verde del Tajuña es prácticamente llana. (ver descripción en: http://www.ffe.es/viasverdes/fichas_htm/tajuna/virtual_tajuna1.htm). Tiene 32Km que hicimos a velocidad de agradable paseo. Aprovechamos el paseo para conversar, reírnos, parar de vez en cuando y saludar al montón de ciclistas que circulaban por la vía verde. Es un recorrido muy sencillo y se notaba por la cantidad de familias con niños en bici. Todo muy tranquilo y relajado.... Salvo por el susto que nos dio el amigo Oscar. Para contribuir al ambiente jocoso de la marcha no se le ocurrió más que esconderse detrás de unos matorrales y esperar a que pasásemos el amigo Jorge y yo. Íbamos tan tranquilos comentando cualquier tontería al alcance de nuestros limitados cerebros cuando el Oscar salió de detrás de los arbustos gritando y moviendo los brazos. ¡¡¡¡Coño que susto me dio el cabrón!!!!!. Jorge apenas se inmutó, es un tío tranquilo, pero a mi casi me mata. El pulsómetro me paso de 90 a 160 en un instante. (Parafraseando a Elvira Lindo) Desde aquí te lo digo amigo Oscar este tipo de acciones jocoso festivas me pueden matar, que uno ya tiene una edad.....
 
Antes de llegar a Ambite tuvimos tiempo para una anécdota más (si es que somos.....). Oscar y Andres se picaron con un ciclista despistado cuyo crimen seguramente había sido el haberlos adelantado cuando ellos iban a 10Km/h..... Ya no les volvimos a ver hasta Ambite. Circulábamos entonces Pedro, Jorge y yo por delante, Natalia y Mónica unos 20 metros por detrás cuando apareció de frente un ciclista digamos que un poco pasado de velocidad. Al vernos, y al ver que tres tiarrones ocupaban todo el ancho de la vía, el tío empezó a frenar. Nosotros le vimos venir y nos apartamos para dejar pasar al ciclista bala, pero Natalia no le vio venir. Se produjo la típica escena tonta de Natalia va muy despacio y frenando, el ciclista bala venía rápido pero ya va bastante frenado, Natalia se va a un lado y el ciclista bala se va al mismo lado, Natalia se va al otro lado y el ciclista bala también. Total que se chocan rueda delantera con rueda delantera (literalmente se chocan las gomas). Obviamente no les pasó nada, estaban prácticamente parados cuando chocaron, aun así lástima de cámara grabando. Habría quedado un video para mandar a concurso de la tele.
 
Llegamos a Ambite (aprox. 75km de ruta) y allí nos esperaban Oscar y Andrés quejándose de lo rápido que se habían traído mutuamente los últimos 5 km. Si es que somos como niños. No podemos ver que un ciclista nos adelante ni cuando estamos de paseo... En el restaurante la Herradura de Ambite reservamos mesa para 13 personas a las 14:00 y esperamos a que llegasen nuestras mujeres. Justo al llegar al restaurante Jorge se da cuenta de que está pinchada la rueda trasera de su bici. No esta del todo mal el momento de primer pinchazo.
 
Mayte Reguera y Patricia, la mujer e hija de Oscar; Mayte ¿? y Diego, la mujer y el hijo de Andrés y Carmen con Yaiza y Olaya, mi mujer y mis hijas. Comida familiar. Buen rollito. El menú no estuvo del todo mal aunque un poco caro para mi gusto (pagamos 12€ por persona). Sobremesa de recuperación y después de que Jorge reparase su pinchazo y nos despidiésemos de nuestras respectivas familias afrontábamos el reto de la segunda parte de la etapa. La vuelta. La afrontábamos con la baja del amigo Oscar que se volvió en coche con su mujer y su hija. Menos mal que es de Usera y no tiene nada que demostrar que si llega a ser de Valdebernardo no nos cabría duda de que le faltaban arrestos para volver a casa en bici. Por mi parte yo decidí dejar el chubasquero en el coche y no cargar con el en el viaje de vuelta. No parecía que fuese a llover.... Claro que cuando se lo confesé a  mis compañeros de ruta me entró un grave temor. Como ahora si que le diese por llover las risas no iban a ser durante toda la semana, serían antológicas. Pidiendo perdón a Santa Clara por los huevos que le había tirado y rogándole que no lloviese emprendimos el camino de vuelta.
 
Aproximadamente a las 16:00 empezamos a rodar. No pasó mucho tiempo antes de que dejáramos atrás a Pedro, Natalia y Mónica. Ellos se quedaban en Morata y tenían tiempo de sobra, pero nosotros teníamos que volver hasta casa y empezábamos a temer que se nos hiciese de noche a mitad de camino. Aunque la vía verde de Morata es llana siempre tengo la sensación de que en la vuelta pica ligeramente hacia abajo. Sea ese el motivo o no lo cierto es que nos pusimos un ritmo alegre con el objetivo de levantar la media que se había caído hasta los 18km/h.
 
Llegamos a Morata y al pasar por el cuartel de la guardia civil habían cambiado el estilo musical. En vez de marchas militares sonaba un chunda-chunda que yo sabría si definir como disco, bacalao, trance o similar. Ruido en general. Vaya día que llevaban los vecinos que viven frente al cuartel....
 
Llego la hora de la verdad. Llevábamos 110Km en las piernas, en el culo y en la cabeza y ahora nos tocaba la última etapa del día. Empezábamos a subir Vallequillas desde Morata. Seamos francos. Tampoco es que sea nada del otro mundo.

Para que los asturianos se hagan una idea es como los 2,5 últimos Km de subida al Naranco. Lo cierto es que lo subimos realmente bien. Jorge empezó a notar que los músculos le marcaban el límite, Andrés se agarró a su ritmo tranquilo y yo me sentía en control de la situación. Llegamos arriba encantados. Empezábamos a considerarnos unos machotes.
 
La bajada de Vallequillas es muy rápida. Las dos rampas de cerca del 10% lanzan la bici a toda velocidad y fue en este punto donde hicimos el pico de velocidad (71,85Km/h). Como además no hay demasiados coches puedes aprovechar todo el carril de la carretera para rodar. Nos gustó a todos la bajada.
 
Camino de San Martín pinché la rueda delantera de mi bici. Paradita técnica para reparar la rueda y a seguir hasta San Martín. A la llegada a San Martín mi cambio empieza a fallar. La cadena salta en los piñones medianos de uno a otro sin control.... Segunda paradita técnica que se resuelve gracias a las manos mágicas del amigo Jorge. Empezamos a subir la Marañosa la última tachuela del día.
Cada uno se buscó su ritmo y todos llegamos arriba mucho mejor de lo que se podía esperar. Somos unos machotes. Vámonos para casa y... otra vez pinchazo en mi rueda delantera. Se nos empezaban a juntar los problemas técnicos. Sólo nos quedaba una cámara sin pinchar (aunque teníamos parches) y ya se veía que se nos iba a hacer de noche. Todavía nos faltaba un puntito para superar la media de 20Km/h. El final de la ruta estaba siendo interesante.
 
Bajamos la Marañosa. Subo el primer repecho (el que está justo después de la bajada) al sprint, miro mi velocímetro y constato que hemos superado la media de 20Km/h. Cuando llega Jorge viene un calambre en su pierna izquierda. Paradita para hacer estiramientos. Estamos de suerte. El viento que había soplado de culo durante toda la vuelta y que nos temíamos que nos iba a soplar de cara se ha parado. Yo también estoy de suerte, parece que no va a llover.....
 
Rodamos al tran-tran el resto del recorrido. Yo esprinté en el repecho de Perales y esprinté pero menos en la cuesta de los gitanos. Estaba oscureciendo y los coches ya llevaban las luces encendidas. Menos mal que entramos en el parque del Manzanares, y nos apartamos de las calles. Justo en ese momento me llama un compañero de la oficina. Resulta que tenemos un problema en uno de los servidores y tenemos que arreglarlo. Por teléfono no puedo hacer nada y tengo que irme a casa a conectarme. Decido dejar atrás a Andrés y a Jorge y me dirijo a toda leche (es un decir) hacia casa. La verdad es que empiezo a arrepentirme de haber esprintado en cada repecho después del primer arranque impetuoso. Aun así soy capaz de mantener un ritmo alto y llego a casa sobre las 08:15 (creo). Sudoroso, cansado, contento, orgulloso y sin quitarme ni el casco ni los guantes me pongo a resolver el problema del servidor. Carmen y mis hijas acumulan un argumento más sobre la locura del pavo (globero para más señas) este que aparece por casa de vez en cuando.
 
Al día siguiente (hoy) me entero que los amigos Andrés y Jorge han llegado sanos y salvos a casa. Se les hizo de noche subiendo hacia el pozo y las tres rampas que tiene se las tomaron con calma. Aun así mejor que cuando llegaban matados en las primeras salidas. Son unos campeones.
 
Menos mal que no llovió.
 
Bueno creo que nada más. Siempre acabo las crónicas con la sensación de haberme enrollado un montón y encima seguro que se me olvida algo. En fin unos datos "técnicos" para poner en perspectiva la hazaña de la que tan orgullosos estamos.
 
Distancia recorrida: 153,06Km
Tiempo empleado: 7h:36':11''
Duele el culo: Hombre pues se ha notado la machada
Velocidad Media: 20,13Km/h (y eso que el tramo Morata-Ambite lo hicimos de paseo)
Velocidad Máxima: 71,85 Km/h (bajando Vallequillas hacia el río Jarama)
Desnivel acumulado: Poco, no debe de haber llegado a los 800 metros
Cansancio: Mucho
Conclusión: Somos unos globeros, pero muy machotes
 
A cuidarse
Javier Arias González

Monday, September 25, 2006

24/09/2006 Morcuera - Valle del Lozoya

¿Qué pasa “biciosos”?

Pues aquí estamos dejando crónica de lo que fue la salida de este fin de semana propuesta  del amigo Nogales (en realidad Jorge Nogales, pero Nogales en estas crónicas para distinguirle de Jorge "el poli" de Asturias).
 
La ruta tenía además el aliciente de contar con el estreno de un globero en el grupo. Javi. Marido de Ana; compañera del curro del Nogales, Andrés y mía. La verdad es que le damos la bienvenida al grupo porque tiene una furgoneta en la que entran, sin problema, tres bicis y tres ciclistas (bueno, al menos tres globeros si que entraron). Ah, también es un tipo majísimo. :-)
 
Una vez más, y ya van varias, un representante del barrio de Valdebernardo (el Nogales, y no lo digo por acusar) se borra del proyecto justo antes de empezar. Esta vez la disculpa es que le dolía la rodilla. De nada sirvió haber sido él quien había propuesto la ruta (y el único que conocía el camino). De nada sirvió haberse comprado la mejor bici de todo el grupo (incluidos los Asturianos). Una vez más uno de Valdebernardo se borra cuando se trata de una salida más seria que exhibirse frente a los novatos por el carril bici.... Como somos buena gente les seguiremos apreciando... ¡y eso que no tienen furgoneta!
 
A las 7:30 quedamos donde la casa de Oscar "el churri". ¡¡¡Coño que madrugón!!! ¡¡¡Bastante más que para ir al trabajo!!! Pero como vivimos en el barrio de Usera, y no en el de Valdebernardo a las 7:30 estábamos Oscar "el churri" y yo esperando a Javi, al que ninguno de los dos conocíamos. Javi, del que no tengo claro en que barrio vive, pero que a las 7:30 llama para decir que en ese momento sale de casa. Finalmente sobre las 8:00 nos ponemos en marcha. Como Javi es un tipo majo, simpático y extrovertido (y tiene furgoneta) enseguida la conversación fue lo suficientemente animada para que nos perdiéramos en la salida de la M30. El día empezaba bien, y ninguno de los tres conocía la ruta.....
 
Cuando llegábamos a ¿miraflores de la sierra?, justo el último pueblo antes del puerto el amigo Javi pregunta: "¿Lleváis comida?". Como no podía ser menos le contestamos que si, que teníamos suficiente comida (Oscar, "el churri" en estos casos, después de pájaras pretéritas, siempre lleva phoskitos de sobra). "No, es que yo llevo poca y si eso para comprar más en el pueblo...". Nos dice.....
 
La idea era empezar desde el refugio de Morcuera y empezar bajando hacia Alameda del Valle para luego llanear hasta El Paular y acabar la ruta subiendo de nuevo al refugio por una pista diferente.
 
Aparcamos justo antes de refugio. Y hacia un frío de la leche. No en vano estábamos a más de 1.700 metros de altura. En el tiempo que tardamos en montar las bicis y prepararnos yo casi me quedo pajarito. Empezamos bajando, aproximadamente un kilómetro, y enseguida nos metimos en una pista a la derecha. ¡¡¡Y empezamos a subir!!! Ya estábamos como en Asturias. Se supone que estamos en lo más alto de una montaña, se supone que tenemos que bajar.... y nosotros subiendo. Así, en frío, digamos que molesta.....
 
Al final la pista que subía se decide a darnos tregua y se pone a bajar. La verdad es que es una bajada fantástica. De esas que cuando las estas bajando piensas que también estaría bien subirlas. El firme estaba arreglado y se podía rodar a buena velocidad. El paisaje excelente, por lo que vi en los fugaces momentos en los que pude apartar la vista del camino.... Bajada rápida como digo, en la que el churri casi se sale en una curva que se empeñó en tomar recta; y yo casi tomo recta una curva que se empeñaba en girar a la derecha....
 
Al final de la bajada llegamos a un pueblo. Se supone que "Alameda del Valle". Pero cuando nos estábamos acercando dice Javi: "Ese puente es como el de ¿la Pinilla? Ayer estuve yo allí tomando café...". Fatalista como soy en estos casos pensé: "ya nos hemos perdido, acabamos de bajar 10Km, nos va a tocar volvernos hacia atrás". Parece ser que los pueblos de la zona construyen todos el mismo tipo de puente, porque al final el pueblo era el que debía ser y no nos habíamos perdido.
 
En este punto la ruta se vuelve falsamente llana y pasa por varios pueblos hasta llegar a "El Paular". Un sitio precioso, donde tienen unas presillas naturales construidas como pequeños embalses en el río. (¿El lozoya?).
 
En un momento dado de la ruta. Teníamos el típico desvío hacia la derecha con una señal que ponía "las presillas". Según la hoja de ruta el asfalto debería haberse convertido en pista, pero la realidad es que lo que estaba bajo nuestros pies era asfalto. Indecisión en el grupo. Oscar lee la hoja de ruta y no lo tiene claro, yo leo la hoja de ruta y me voy  mear, el Nogales, el único que conocía el camino, en su casa durmiendo y a Javi que le entra hambre ... El churri saca sus phoskitos y le ofrece uno. Javi dice, no si yo tengo...y saca de su mochila una bolsa con un montón de comida. Galletas, ciruelas, de todo. Llevaba comida para él, para mí, para el churri, incluso para Jorge si hubiese venido. ¡¡¡Y el tío decía que llevaba poco y quería comprar más!!! Entre las risas que nos echamos comentando la jugada caí en la cuenta de que a nuestro grupo sólo se une gente de buen comer, sin duda sintomático.
 
Decidimos tirar de frente y en un par de kilómetros (o un poco menos) llegamos a un sitio precioso. Riachuelos por todos los lados con abundante agua cristalina. Prados verdes. Un sitio genial para llevarse a los niños. Como ese era el punto en el que empezaba la subida Javi comenta que mejor paramos a comer. Y eso hacemos, paramos, nos sentamos tranquilamente a la sombra de un árbol y nos ponemos a comer. Yo un par de orejones, el churri un phoskitos y Javi galletas, ciruelas, un sandwich de jamon york (o similar) unas flores que no sabe porque estaban en las bolsas.... vamos que se puso las botas el tio. Seguramente quería soltar lastre. 
 
Nos ponemos en marcha y empezamos a subir. Una subida preciosa. De esas que cuando las estas subiendo piensas que también estaría bien bajarlas. Buen firme (mejor incluso que el de la bajada), un bosque de robles primero y de pinos después, pendiente no muy pronunciada (un 5% de media habíamos calculado el Jorge y yo cuando preparábamos la etapa, yo con motivo, él pienso que por no aburrirse). Nos ponemos un ritmo tranquilo (entre 7 y 10 km/h) y todo para arriba.
 
A mitad de la subida (lavábamos unos 5Km subiendo) el Javi comenta que tiene que comer algo que sino le va a dar una pájara. Pues nada paramos, el tío saca su bolsa (sin fondo) con comida y comenta: "¿No os a contado Anabel [su mujer] mis famosas pájaras conduciendo después de andar en bici?..... " Y va el tío y nos cuenta que algunas veces, después de andar en bici, cuando va conduciendo le dan unas pájaras (se le va la olla) y que ya ha tenido un par de accidentes. Pues vaya momento para confesarlo..... ¡¡¡¡Pero tío que tu conduces la furgoneta y que estamos aparcados en lo alto de un puerto de montaña!!!! [Este es un mensaje para Anabel: "tía, si querías deshacerte del Jorge y de mi tendrías que haber buscado otro método... El Jorge no se presentó y yo tenía orejones como para que no le diera una pájara en años.].
 
Seguimos subiendo al tran tran y finalmente llegamos de nuevo a la furgoneta. Javi castigadito, el churri sin haber roto a sudar y yo preocupado por ver quien conducía ahora puerto abajo....Al final la ruta se resume en aproximadamente 10Km de bajada, 6km de falso llano y 10km de subida. Total 33,3 km (los aproximadamente son muy aproximadamente) de ruta, 2h45'. Velocidad media aproximada de 15km/h. Somos unos globeros de la leche. Como se enteren los Asturianos cuando nos vayamos para allá nos machacan.
 
Después de ofrecerle caramelos, orejones, lo que quisiese, nos ponemos en marcha, con Javi al volante, de vuelta a casa. Paradita para tomarnos un algo en Soto y llegada a casa sobre las 14:00.
 
Resumen. Ruta chula que la próxima vez tendremos que hacer dos veces, una en cada sentido, para probar todas las cuestas en sus dos versiones.
 
A cuidarse
Javier Arias González