Friday, January 11, 2008
Crónica resumida Navidades 2007-2008
Como me es difícil hacer una crónica de las todas las salidas de esta navidad os hago un resumen numérico….
Días de vacaciones 17. Salidas 12 (las 9 primeras seguidas). He salido el 70% de los días
Total kilómetros 601,83. 50km de media por salida ( 5.800 km en 2007)
Etapa mas larga: 86,40 km. Subida al valle del lago (habrá crónica de esta salida)
Etapa mas corta: 28,96 km. Intento de subida en solitario al Angliru. A continuación la crónica. Cuando llevaba subiendo menos de 4km se me rompió la patilla del cambio. Llamo a Carmen para que me rescate. Fin de la aventura. En otra ocasión será. Fin de la crónica. (Para que luego digáis que mis crónicas son largas)
Total calorías gastadas 20.600. 1.717 calorías por salida. Solo he ganado 100gr en estas navidades y juro que no me he cortado de comer
Velocidad media total 15,05 km/h, unas 40 horas en bici
Dinero invertido en la bici 133,70 euros. 0,22 céntimos/km o 3.34 euros/hora (incluye el cambio de las dos cubiertas, un juego de pastillas de freno, y la reparación de los desperfectos del intento de subida al Angliru).
Días que llovió: el primero (se me había olvidado el chubasquero en Madrid) + ½ del día que nevaba en el valle del lago
Cuestas subidas: un montón y muy duras (y eso que no llegue a la parte dura del Angliru). La física dice que he bajado lo mismo que he subido, pero yo no lo recuerdo así
Cenas de grupo: una. Estuvimos todos, incluidas las respectivas esposas, salvo mi tio Oscar. Menú compuesto de jamón, tosto con gambas y pimientos, pimientos rellenos de pastel de cabracho y carrilleras con patatas fritas. Nos pusimos las botas y al día siguiente ruta.
Disfrute: incalculable. Toneladas de buen rollo.
A cuidarse
Javier Arias González
Sunday, October 21, 2007
VII Maratón Sierra Norte 21/Oct/2007
Me levanto a las 06:30, obviamente todavía era de noche. Es muy temprano, pero me gusta desayunar leyendo el periódico y prepararme con tiempo. También me gusta ser puntual. Desayunando me doy cuenta de que tengo un mensaje de Oscar en el móvil, juro que por un momento pensé que se rajaba; pero no, él no. Me decía que el desviador no le funcionaba que no podía cambiar de plato que se iba a hacer la ruta entera con plato pequeño (ese machote).
Habíamos quedado a las 07:15 donde la casa de Oscar. Puntuales como siempre, y no como otros, salimos hacia la Cabrera. Ya por el camino nos cruzamos con varios coches que llevaban bicicletas de montaña. En las bacas, en la parte de atrás, dentro del coche. Coño, que no éramos los únicos locos que nos habíamos apuntado a esta aventura. Entrando en la Cabrera el coche que iba delante de nosotros era un Megane con dos bicis en la baca. "Coño el Nogales" exclamó Oscar. Pues va a ser que no….
Llegamos a la Cabrera y ya había mucho movimiento, gente montando las bicis, ciclistas calentando, nosotros aparcando…. Todavía era de noche.
Nos vamos al polideportivo a por el dorsal y nos dan una bolsa con publicidad, una camiseta (chula), dos barritas energéticas y un gel también energético.
Mi intención era intentar reparar la avería de la bici de Oscar. Al menos conseguir que dispusiese de plato pequeño y mediano, pero resulta que se había dejado una tuerca en casa y nada pudimos hacer. Al amigo Oscar no le quedaba más remedio que hacerse 85km a plato pequeño.
Hacía un frío de la leche, pero todo apuntaba a que el día iba a ser soleado por lo que decidimos no abrigarnos demasiado. Coño que fío pasamos. Nos posicionamos al sol del amanecer, que no veas como se agradecía, mientras esperábamos que dieran la salida ¡¡neutralizada!! Al montón de Santa Cruz, Trek, Spezialized, dobles, de carbono, pepinos de bicis en definitiva se sumaba una salida neutralizada. Que profesionalidad. Y Oscar sólo con plato pequeño, si es que somos biciorejones hasta la medula.
Dan la salida y empezamos a rodar por asfalto y cuesta abajo. Yo tiritaba. Oscar también, pero al menos el daba pedales como un loco para poder seguir el ritmo ;-). La salida neutralizada era hasta las afueras del pueblo. Allí nos volvimos a reagrupar…. A la sombra…. Yo ya estaba al borde de la congelación cuando dieron la salida. Estuvo gracioso ver salir a los que estaba en cabeza. Salieron a toda leche, esprintando. Una vez más… ¡Que profesionalidad!.
Los primeros kilómetros fueron al tran tran. Éramos unos 500 ciclistas por caminos lo que inevitablemente lleva a apelotonamientos y paradas varias. Yo diría que los 10 primeros kilómetros pasan de esa manera. Siempre muy pendiente de los que van delante, de los que te adelantan a toda leche porque quieren ir de los primeros, de los baches, etc. Fue en estos momentos donde acuñamos la expresión "bicilenta". Esa especialidad de montar en bici que te obliga a mantener el equilibrio en la bici mientras te desplazas a muy baja velocidad, esa en la que Oscar siempre se cae al suelo. Bueno, pues para entendernos, en el kilómetro 10 ya habíamos hecho un master práctico de "bicilenta"… y Oscar no se había caído.
Claro que en un momento dado rodábamos por una pista en la que la rodada de la derecha tenía una zanja considerable. Oscar delante, yo detrás (como casi toda la ruta). De repente nos adelanta por la derecha, un tanto lanzado, un ciclista, globero según mi apreciación a primera vista. Si es que al principio todos tenemos muchas fuerzas…. Como no podía ser de otra manera el globero metió la rueda en la zanja y se cayó justo delante de la bici de Oscar. Aunque frenó no pudo evitar atropellarle y casi caerse el también. Si es que van como locos….
Al tran tran van cayendo kilómetros cuando nos encontramos con una chica rubia de la organización que dice: "Cuidado que esta zona es muy técnica"….. Acojonados nos quedamos. Yo no creo que lo pueda definir de otra manera. Una bajada en camino de a uno con un montón de escalones de piedra y una pendiente de las que te hacen pensar que vas a salir volando por los cuernos de la bici. La cuestión es que como vas en grupo tampoco puedes pararte, por lo que, primero Oscar y yo nos lanzamos sin apenas pensar donde nos habíamos metido. Curioso fue lo del pavo montado en su bici doble suspensión full equipe que nos adelantó en plena bajada. Casi tira a Oscar en una de las partes más delicadas y desapareció de nuestra vista derrapando en la siguiente curva a la derecha de la bajada. Pasamos el trago, bastante bien, pero casi sin creer por donde habíamos bajado. Oscar agradeció muy mucho la nueva orquilla en su bici.
El recorrido no daba respiro alguno. Bajadas técnicas y subidas "bicilenta" se sucedían unas tras otras de manera que se confunden en mi memoria y ya no recuerdo en que orden se sucedían. Por seguir con el relato digamos que lo siguiente fue el primer avituallamiento. Km 25 de la ruta. Se agradece. Después de 25 km de sube-y-baja en bici de montaña se agradece n unos trozos de platano, melon, naranja, manzana y/o higos así como un vaso de bebida isotónica. Ni que decir tiene que yo cumplí con el rito de meadita (para ser sinceros creo que a estas alturas ya debía de ser la segunda o tercera). Compartimos una barrita energética y sin perder mucho tiempo nos pusimos en marcha. El control del km 50 cerraba a las 13:00 y ya eran las 11:00 llevábamos una velocidad media de 13km/h cuando habíamos pensado que llevaríamos una de 16km/h (que ilusos). Teníamos tiempo suficiente para llegar al ese control, pero estaríamos muy justos si teníamos algún percance técnico.
Este tramo fue el que más largo se me hizo. Venga a subir, venga a bajar. Subidas técnicas, "bicilentas" en las que la mucha gente echaba el pie a tierra y acababa subiendo andando (y que curiosamente yo fui capaz de subir muchas de ellas). Bajadas técnicas, "bicirápidas" en las que mucha gente se tiraba de manera inconsciente. Cada cierto tiempo yo comentaba que tenía hambre y me consolaba pensando que en el avituallamiento del km50 era un avituallamiento sólido; que nos iban a ofrecer unos spaghetti. Un par de veces lo comenté antes de que Oscar, con esa sinceridad típica del compañero de fatigas, me dijera que él creía que ese avituallamiento iba a ser como el primero, un poco de fruta y bebida, pero nada de spaghetti. ¡Que bajón!, ¡Con las ganas de comer sólido que yo tenía!
Al coronar una subida vimos el avituallamiento en el fondo de un valle. Eran las 13:05. Bajamos bastante rápidos por una pista y a eso de las 13:10 ya estábamos en el avituallamiento. ¡No tenían spaghetti!, era un avituallamiento como el primero. Además los cabrones que habían pasado antes que nosotros habían acabado los trozos de plátano. Aun así aprovechamos para comer un poco de melón, unos dátiles, compartir otra barrita energética, beber una bebida isotónica y, por supuesto, la meadita correspondiente. Las piernas ya empezaban a notar el cansancio del esfuerzo realizado y el cuerpo pedía acostarse al calor del solecito. Más cuando claramente a la vista estaba lo siguiente que nos esperaba en el recorrido. Una pista de montaña en subida con una pendiente a lo bestia divida en dos tramos. No sabría decir cual de los tramos metía más miedo. Yo, al llegar a casa miré el perfil por curiosidad y en el perfil viene como una línea totalmente vertical. Admitamos que el perfil es erróneo, pero aun así los dos tramos, perfectamente visibles, hacían que uno tuviese tentaciones de volverse a la Cabrera por la vía de escape (sólo 10km más) y pasar del resto del recorrido.
Como somos como somos y somos quienes somos ni siquiera comentamos la posibilidad de rajarnos. En cuanto el descanso ya empezaba a tornarse pérdida de tiempo nos pusimos en marcha. Directos al destino que nos esperaba impertérrito. Con todo metido y al tran tran, fuimos haciendo la subida. En un momento dado nos adelanto un pavo con pinta de hippy en una Decathlon de la época de la bici del payo Pedro Calvo, con portabultos, con pedales normales y sonándole todos los tornillos. La verdad es que se siente uno un poco gilipollas con su bici full equipe. Claro que los de las pepino-bicis deberían echarse a llorar.
La dureza de estas rampas se hizo notar. A partir de este punto la ruta se convertía en una cuestión de pedalear al ritmo del mínimo esfuerzo, dejar de pensar en los kilómetros que quedan y tratar de recuperar en las bajadas para poder afrontar con mínimas garantías las subidas.
Vuelvo a mencionar que no recuerdo el orden concreto de las subidas y bajadas, pero pasamos subidas en un camino de piedras, bajadas por pista, subidas a collados para salir de los valles, una bajada de la muerte que nos bajamos andando, una subida preciosa en medio de un bosque de robles (creo que esta fue antes del avituallamiento), y en concreto una bajada espectacular en un bosque de pinos. Una bajada muy rápida, en camino de a uno, con muy buen piso, algún que otro salto, algún que otro tobogán. Genial, sin duda la mejor del día.
La organización (muy buena durante toda la jornada) había puesto varios avituallamientos más en esta parte del recorrido (del km50 al 85). Más incluso de los que anunciaban en su web. Yo diría de dos o tres más. Se lo agradezco. A esas alturas de la película la disculpa de un avituallamiento para parar un minuto a beber y comer algo es algo que hay que agradecer. Estamos hablando de las 2, las 3 de la tarde, sin haber comido como un asturiano requiere, con kilómetros de calidad en las piernas, a estas alturas el orgullo agradece la disculpa del avituallamiento.
En uno de ellos, creo que en el último nos dijeron que nos quedaba una bajada en plan trialera, una subida larga y dura, una bajada tendida y la subida final a la Cabrera. Ya casi estaba hecho esto. Uno de los ciclistas que estaba en el avituallamiento le comenta a su colega: "Vaya como vas a disfrutar la bajada que viene ahora…." Y el pavo contesta "No, desde que el otro día rompí un casco y me corto un poco más". Locos de la bici. Al ir a ponernos en marcha vimos que en el suelo había dos B-Pro Zs12FC identicas con sus dueños "repostando". Inevitable el comentario de "dejamos las nuestras y nos llevamos estas a toda leche". Yo creo que lo que nos cortó fue lo de "a toda leche"…..
Curioso en plena bajada de trialera nos encontramos a un grupo de ciclistas a un lado con el "rompecascos" en posición de pi/2 doliéndose de lo que aparentaba ser una hostia como un piano. La verdad es que ni nos paramos a preguntar si estaba bien. Yo me autojustifiqué pensando que ya había varios ciclistas con él y que después de todo "rompecascos" ya estaría acostumbrado.
Pim pam pum, seguimos subiendo y bajando. Soy consciente de que me repito en esto, pero es mi forma de transmitir el grado de "hasta la po… de subir y bajar" que en un momento dado se llega a sentir.
Está claro que al final llega el final y el final era la subida a la Cabrera. Otra vez se trataba de dos rampas duras. Eso es lo que nos habían dicho. Cuando las subimos Oscar y yo contamos tres rampas duras. Estaba claro que ya debíamos estar contando como rampas lo que para otros debían ser falsos llanos. Aun así también estas rampas acabaron bajo nuestras ruedas.
Creo que era la última bajada, una en medio de las jaras en la que Oscar emuló al payo Hamilton y se salió de la trazada. No llegó a caerse, pero se arañó con unas ramas. Nada digno de mención si no fuese porque descubrimos (al menos yo) que los arañazos de las jaras pican, escuecen a base de bien.
En el último cruce de carretera el de la organización (siempre había alguien de la organización en los cruces de carretera) nos dijo que quedaban tres kilómetros. Ahora si que estaba hecho. Aun así hubo tiempo para que nos volviese a adelantar el hippy de la decathlon destartalada y para una pequeña subida/bajada/subida en plan trialera de las que te hacen pensar que ese es el regalito final de la organización para que te acuerdes de sus difuntos familiares.
Fin de la historia. Llegamos a la entrada de la Cabrera y allí nos tomaron nota del dorsal para certificar que habíamos acabado. Creo que llegamos de los últimos (aunque la mucha gente no hizo el circuito entero) pero aun así somos unos campeones. Contentos. Satisfechos. En el pueblo si que tenían avituallamiento sólido, no eran spaghetti pero era pasta que aunque no estaba muy buena yo me comí con verdadero ansia. No nos tocó nada en el sorteo, ni siquiera una de las dos bicis y después de darle un manguerazo a la bici empaquetamos nuestras cosas y pusimos rumbo a casa.
A mi me a gustado la experiencia, para que negarlo. A partir de ahora creo que voy a empezar a apuntarme a este tipo de eventos.
Datos de la ruta comparados con la que hice en Julio Madrid<->Ambite (Yo creo que las dos rutas más duras que he hecho hasta la fecha)
| Maratón | Ambite |
|
Km | 84,00 | 143,45 | Clavados y Oscar todo rato con plato pequeño |
Tiempo | 06:24:21 | 5:50:17 | Mi culo sufrió más que mis piernas |
Vel/Med | 13,11 | 24,57 | Y nosotros que pensábamos en 16km/h, eso si la misma media que a mitad del circuito, eso significa que no reventamos |
Vel/Max | 44,65 | 61,88 |
|
Km tot | 11.426 | 10.246 |
|
Pul Med | 135 | 146 | Pulsaciones medias bajas, se ve que fuimos siempre al tran tran |
Pul Max | 214 |
| El pulsómetro se debe de haber vuelto loco |
Calorias | 4.403 | 4.460 |
|
Cal/Km | 52,41 | 31,09 | En montaña consumo de cal/Km es un 69% superior |
Esta crónica me ha quedado larga, pero es que han sido 85km…. Además de alguna manera tenía que amenizarme el vuelo de Milan a Madrid. ¡Coño que viene la azafata a decirme que apague el portátil! ;-)
Por cierto, se nos olvidó llevar la cámara de fotos pero en la web http://www.karacolclub.com tiene fotos, todavía no he encontrado ninguna nuestra, pero sigo buscando.
A cuidarse
Javier Arias González
Monday, September 24, 2007
Crónica de una subida a la Marañosa 23/9/07
Nada importa que el sábado hubiese batido mi propio record casa<->Morata. Sólo es un detalle el hecho de que el domingo hubiéremos quedado Andrés, Oscar, Fernando, Miguel y yo para hacernos una clásica al tran-tran a San Martín de la Vega. Pasa desapercibido incluso el detalle de que Oscar a punto estuvo otra vez de ver como sus huesos se estrellaban en el suelo cuando a la vuelta nos paramos en la rotonda de la estación de San Martín para decidir el resto del recorrido. No pasa de simple anécdota el que al final el amigo Fernando se haya apuntado al club de los 90km y su comentario sea "pues bastante bien. Un poco cansado, pero nada brutal". Todo, se quedo ensombrecido si lo comparamos con la subida que hicimos a la Marañosa a la vuelta. La cosa fue, más o menos así:
Todo empezó justo donde empieza la subida a la Marañosa, en el km 15, justo donde se acaba la rampa después de la glorieta de la Warner. Fue en ese punto donde nos adelantó un grupo de 4 ó 5 ciclistas con aspecto de globeros. Andrés, que no tiene quien le tosa, salto como movido por un muelle y al instante aceleró el ritmo para adelantar a los imprudentes. Yo, obviamente, a rueda de Andrés.
Aquí quiero hacer un inciso. En toda la subida también estuvo implicado Oscar. Yo no lo voy a mencionar mucho en la crónica pero es que yo no me enteré de que él venía en el grupo hasta que llegamos a la cima de la Marañosa.
El caso es que después de adelantar a los globeros Andrés puso un ritmo rápido (unos 24 km/h). Y yo a rueda de Andrés.
No había pasado ni un minuto y nos adelanta uno de los globeros. Para mí que era el único del grupo que llevaba bici de carretera. Vestía un maillot de la PCG (Peña Ciclista Getafe, de estos se ven muchos por este carril). Un adelantamiento tan rápido después de que le hubiéremos adelantado es un clarísimo síntoma de pique y para picados nosotros.....
Bueno mejor dicho el Andrés. Yo, os lo juro, iba pensando "pues nada a rueda del globero hasta arriba y le machacamos". Pero para Andrés eso era poco y al instante se levantó sobre la bici, incrementó el ritmo y volvió a adelantar al globero. Y yo rueda de Andrés.
El caso es que el globero se nos puso a rueda. Andrés tirando para descolgarle. Yo pensando en darle un relevo a Andrés para descolgar al globero. Y en esto nos silba por detrás un grupo de ciclistas en bici de carretera. Ya subíamos a buen ritmo, pero nos adelantó un pelotón de 5 ó 6 ciclistas. ¡¡¡Con el globero de la PCG a rueda del pelotón!!!
La subida se estaba poniendo caliente, caliente. Obviamente Andrés enganchó a la rueda del de la PCG y yo a rueda de Andrés. Creo que en este punto, cuando se formó el pelotón, fue la primera vez que pensé "para mi que vamos demasiado rápido". Pero claro, no era plan ceder.
Esta situación se mantuvo durante un rato. Obviamente fuimos adelantando un montón de ciclistas a los que pasábamos como balas. Hasta que a media subida (¡¡todavía estábamos a media subida!!) el pelotón adelanta a un tío en bici de montaña. El tío, un picado de la carretera, se interpuso entre Andrés y el de la PCG. Y yo a rueda de Andrés.
Los de la cabeza del pelotón al ver la cantidad de gente que se estaba poniendo a rueda dieron un pequeño tirón. ¡¡Que cabrones!! El caso es que el tirón abrió un hueco entre Andrés y el de la bici de montaña. Aproveché para adelantar a Andrés y comentarle algo así como "tenemos que pegarnos más a la rueda para aprovechar". Me situé entre el de la bici de montaña y Andrés. Me pegué totalmente a la rueda trasera de su bici para aprovecharme lo máximo posible del ir a rueda. Miré el velocímetro y subíamos a ¡¡¡29,5 km/h!!! Aquí fue donde pensé "el último kilómetro nos va a reventar". Después, comentando la jugada, me di cuenta que los tres (Oscar, Andrés y yo) habíamos pensado lo mismo. Conocemos bien la subida y sabemos que en los primeros 500 metros del último kilómetro de subida es donde explotas si has subido a un ritmo demasiado fuerte. Y estábamos subiendo a un ritmo muy, muy fuerte.
Total que así se mantuvo la situación hasta que llegamos al km 12. Entrábamos en el último kilómetro. Metí plato grande, subíamos tan fuerte que con plato mediano ya no tenía piñones para acelerar. Me hace gracia el hecho de que al comentar la jugada otra vez los tres coincidiésemos en la idea fundamental que nos cruzó por la cabeza en ese momento: "cuando empiecen los ataques no quedarme enganchado detrás de uno que no aguanta bloqueado por los que bajan". Como explicaba Oscar "es como cuando en la F1 vas detrás de un doblado y no puedes adelantarle". Si es que ya nos conocemos bien y ese truco ya lo hemos usado entre nosotros para intentar sacarnos ventaja.
Creo recordar, vagamente, que en la cabeza del pelotón se comentó algo dando a entender que esto se acababa, que empezaban los sprints. No recuerdo que palabras se emplearon, pero si recuerdo la sensación de que empezaba la fiesta. Y la fiesta empezó con tres de los que iban en cabeza acelerando lo suficiente para estirar y romper definitivamente el pelotón. Estábamos todavía en los primeros 500 metros del último kilómetro, muy lejos para lo que estamos acostumbrados, pero era el momento de atacar, el de la bici de montaña se empezaba a quedar. Me levanté sobre la bici y aceleré el ritmo. Adelanté al de la bici de montaña, al de la PCG y al resto de ciclistas, a todos menos a los tres que iban en cabeza. Me volví a sentar en la bici e intenté mantener un ritmo lo más alto posible sin llegar a explotar. Los tres de cabeza habían abierto un buen hueco, pero seguíamos estando muy lejos de la cima.
Cuando pasamos la última curva pensé en echar el resto. Me volví a levantar sobre la bici y aceleré hasta enlazar con los de cabeza justo en la cima de la Marañosa. Para ser honestos tengo que decir que ellos en ese punto no esprintaron, únicamente se limitaron a mantener el ritmo que llevaban. ¡Pero les alcancé!
Sin parar me dispuse a dar la vuelta para bajar a por Fernando, Miguel (y yo pensaba que a por Oscar también) y justo en ese momento llegó Andrés. No habían pasado ni diez segundos y veo llegar a Oscar. Habíamos dado guerra los tres. Le saludé cerrando el puño y con una sonrisa de satisfacción en la cara y me dejé caer hasta encontrar a Fernando y a Miguel.
No recuerdo (y ya me fastidia) si Andrés y Oscar entraron justo detrás de mí o si se intercaló algún ciclista entre nosotros. Pero si que recuerdo la satisfacción cuando me crucé, ya bajando, con el de la PCG y con el de la bici de montaña ;-)
Ha sido, con diferencia, la vez que más rápido hemos subido la Marañosa, pero también ha sido la subida más emocionante y disputada. Normal que exclamase "es que me ha puesto a 100".
Pues nada más, a ver si Oscar y Andrés se animan a añadir su versión de la subida y así completamos la crónica
A cuidarse.
Javier Arias González
Monday, September 17, 2007
16/9/2007 Salida a las Zetas
A las 06:30 me sonó el despertador y he de confesar que me costó levantarme. Había quedado con mi hermano a las 7:00 y en casa del Churri a las 07:30 y no quería llegar tarde.
Salimos hacia la Pedriza y, como estaba previsto, a las 08:30 empezamos a pedalear. El problema que tienen las zetas es que empieces donde empieces siempre empiezas subiendo. Menos mal que estábamos ya escarmentados y el ritmo que pusimos al principio fue asumible.
La primera parte del recorrido, los primeros 5 km de subida, los hicimos entre charlas. El Real Madrid - Almería (que robo), el España - Grecia (que emoción), el Alonso - Hamilton (a ver que hacen hoy), etc, etc.
A partir del km 8 ya no halábamos. Yo juraría que en ese punto fue donde metí el plato pequeño. Había que tomárselo con calma.
Aproximadamente también en ese punto nos adelantaron dos ciclistas (una Trek y una Merida). En mi opinión (y luego Oscar me contó que a él también le había parecido) habían acelerado para adelantarlos. Su ritmo no era muy fuerte y tentado estuve de ponerme a su rueda para picarles y machacarles. "Bueno ayer tuve una salida dura, me acosté tarde, he dormido poco, mejor me mantengo con el grupo, etc, etc". Tuve que echar mano de todo tipo de disculpas para no reconocer que lo cierto es que estaba cansado y no estaba seguro de que pudiera "machacarles". Aunque ganas no me faltaron.
Ya habíamos perdido a los ciclistas cuando se produjo la anécdota graciosa del día. El Churri delante, la pista con piedras y boquetes, subimos despacio. En una de estas el Churri pierde el equilibrio pero muy hábilmente desengancha el pie derecho y lo apoya en el suelo mientras yo le adelantaba en ese momento. Comenta: "Esto, el año pasado habría significado una hostia fija". Apunto estaba de contestarle "ahí se ve lo que has mejorado" cuando oigo el típico ruido de quien se acaba de caer. Miro atrás y el Churri se acaba de pegar una hostia de las suyas; de las de estar parado. Resulta que el tío se hizo un lío al ponerse de nuevo sobre la bici y se pego la leche. Esta claro que en el último año ha perfeccionado el desenganchar los pies de los pedales, pero le llevará otro año el dominar los movimientos coordinados necesarios para poner en marcha la bici.
Nos alucinó Ernesto haciéndose una gran parte de la subida en plato mediano a ritmo constante. Al tran-tran seguimos subiendo y en el último tramo el Churri nos lanzó un sprint hasta el collado de los pastores. Ni Ernesto ni yo entramos al trapo. Estábamos demasiado ocupados mirando el paisaje :-))
En esto que llegaron a la cima tres o cuatro ciclistas (yo diría que tres) que venían acalorados, uno se quejaba de que le dolía la espada, el otro era muy joven (un guaje). En esto uno de ellos comenta: "Una hora, 24 minutos, no está mal". ¡¡¡Serán cabrones!!! Luego, comentándolo entre nosotros, propuse que la próxima vez que lleguemos al alto de las zetas y nos encontremos ciclistas comentemos, como quien no quiere la cosa, "No esta mal, una hora 10 minutos". Claro que el Churri apuntó un toque un poco más fardón sugiriendo que lo que deberíamos comentar era "Cachis, Una hora 2 minutos, esta vez no he podido bajar de la hora". Lo que sea con tal de inducir el desánimo en los otros globeros de los caminos :-)
Después del breve descanso nos dispusimos a bajar. La bajada es rápida, pero requiere mucha atención, la carretera está llena de piedras y boquetes. Aun así es una bajada rápida y entretenida. Claro que Ernesto seguramente tenga otra opinión. No pudo esquivar una piedra y le reventó la rueda delantera con la consiguiente torta modelo "para haberme matado", de esas en las que sientes el golpe en el casco y te alegras un montón de llevarlo puesto. Con el instinto periodista a tope saqué la cámara y tuve tiempo de sacar una foto del evento (fijaros que la rueda delantera está totalmente sin aire). Todo quedó en chapa y pintura salvo un golpe en el dedo anular de la mano derecha. Como le dolía al apretar los frenos cambiamos de bici. La mía, al tener frenos hidráulicos podría frenarla con dos dedos, sin usar el anular.
Obviamente redujimos la velocidad de descenso considerablemente y a partir de ese momento prácticamente nos dejamos caer. Un poquito más adelante nos cruzamos con los dos ciclistas que nos habían adelantado subiendo las zetas. ¡¡Estaban haciendo el recorrido a la inversa!! Menos mal que no se me ocurrió intentar seguirles la rueda. Hacerse las zetas hacia delante y hacia atrás ya tiene cierto mérito. Por supuesto que en su día lo intentaré, sería el master de las zetas..... Queda pendiente.
Seguimos bajando hasta que llegamos al aparcamiento. Justo cuando llegamos a la valla del aparcamiento aparecieron los ciclistas que nos habíamos encontrado en la cumbre.
Pues tampoco han bajado tan rápido, comentamos entre nosotros. Si tenemos en cuenta que nosotros estuvimos parados unos 15 minutos para reparar la rueda de la bici de Ernesto. Claro que tampoco sabemos cuanto tiempo estuvieron ellos parados..... Les concedimos el beneficio de la duda.
Todavía nos quedaba el tramo de asfalto hasta el aparcamiento de fuera, donde habíamos dejado el coche. Estábamos subiendo y nos adelantaron los ciclistas que nos habíamos encontrado en la cumbre como balas. Por un momento pasó por mi mente el seguirles y disputarles el sprint hasta el alto de la loma, volví a buscar mil excusas y a ellas añadí el que además ahora llevaba la bici de mi hermano (diferente postura, peso, sensaciones). En fin, que ayer no era el día de picarse con nadie y "dejé" que se fueran.
A las 12:00 en punto, siguiendo a rajatabla el plan previsto, llegamos al coche. Montamos las bicis y para casita.
Estos fueron los datos de la ruta:
Distancia: 37,51 km
Tiempo empleado: 02:54:12
Vel. Media: 12,91
Vel. Máxima: 40,34
Km. Totales: 10.743
Pulsaciones medias: 136 (he estado todo el fin de semana alto de pulsaciones. Síntoma de estar fuera de punto)
Calorías: 1.545,8
Datos añadidos por Oscar
Desnivel salvado: 1.003 metros
Pendiente media del 5%
Pendiente máxima del 13%
A cuidarse
Javier Arias González
Saturday, September 15, 2007
Salida 15/Sept/2007 - Lo que significa estar fuera de punto
Para mí el momento tope de forma de temporada fue la semana que estuve de vacaciones en Asturias. Hicimos salidas duras como los lagos o la subida a Pedrobeya (aquella del 20% que bajasteis los que pasasteis en Asturias) y en todo momento me encontré fuerte.
Ahora, después de tres semanas de inactividad ciclista, una de ellas de vacaciones en plan cerdito vago (comer/dormir y vuelta a empezar) estoy en pretemporada. Se impone la necesidad de empezar a planificar las salidas e intensidades de cara a llegar a la semana de vacaciones de navidades otra vez en un pico de forma.
Por lo tanto hoy, cuando decidí salir a montar en bici lo hice tarde (a las 9:20) y con la sana intención de hacerme un estándar a San Martín de la Vega al tran tran, como mucho hasta Morata si me daba tiempo, en cualquier caso rodar unas 3 horitas para estar de vuelta temprano, sobre las 12:30.
No empezó la cosa muy bien que digamos. Cuando llegué a la altura de la casa del Churri (km 4!!!!!) ya se me salía el corazón por la boca. Estaba claro que no había cogido bien el ritmo.
Para mi desgracia en ese momento se unieron a la ruta dos ciclistas en bici de carretera. Los adelanté porque iban más despacio que yo. ¡Lo juro! Al poco aceleraron el ritmo y acabaron adelantándome.....
¡¡¡¡A tomar por el culo todas mis intenciones iniciales!!!! Si es que mis decisiones son menos de fiar que las promesas de los políticos.
No pude evitarlo, me puse a una distancia fija de ellos y me dediqué a aguantarles el ritmo. Es si, resulta que los tíos rodaban bien...
Menos mal que en la rotonda de la entrada de Perales, justo antes de los gitanos, (por cierto, que mal olía hoy la depuradora que está ahí) tomaron esa carretera nueva que sale a la derecha y que rodea Perales.
Me tranquilizo y me dedico a rodar despacio y...¡Vaya por dios!, otros dos ciclistas de carretera se incorporan viniendo del carril bici que va hacia el cerro de los ángeles.
Me animo y me pongo a rueda.....
Yo soy tonto del todo. Los dos tíos llevan un maillot de la quebrantahuesos, que es el nombre de una marcha ciclista, imaginad. Como además de tonto soy inconsciente me pongo a su rueda y me dedico a seguirles a una cierta distancia.
Al llegar a la última rotonda antes de subir la Marañosa, esa en la que se incorpora por la derecha la carretera nueva, ¿quien aparece? Pues los otros dos ciclistas (los dos primeros de esta crónica).
La cosa tiene su gracia porque se encajaron justo entre los de la quebrantahuesos y yo con lo cual formamos un pelotón curioso. Dos quebrantahuesos, dos ciclistas que yo ya había catado y un poquito detrás el chachi.
Pues antes de llegar el km 8, justito antes de empezar la primera rampa de la Marañosa nos adelanta un ciclista de carretera todo lanzado. Yo flipé, el tío tampoco parecía nada del otro mundo, un inconsciente vamos.
¿Que hacen los de la quebrantahuesos?, pues aceleran, y con ellos todo el pelotón. El tío resistió más de lo que yo hubiese pensado y le adelantamos justo a media subida. A esa altura yo ya iba muerto. Aguanté medio kilómetro más y me dejaron atrás sin compasión. No tengo ni idea de como acabaron.
El caso es que con semejante calentón cuando llegué a San Martín era temprano. Pues tira para Morata campeón.
Aunque ya rodaba a otro ritmo cuando subía Vallekillas ya me estaba arrepintiendo, pero como soy cabezón como yo sólo pues hasta Morata.
En Morata estaban de fiestas, de encierro más concretamente. Cuando me acerqué a la plaza vi una ambulancia en la que subían a un hombre que había recibido dos cornadas de toro. Los hay que están peor que yo.
Me tomo un café en Morata y coño, que son las 11. Que si quiero estar en casa a las 12:30 me tengo que poner las pilas pero bien. Tengo que hacer unos 38km en hora y media, eso significa una media de 25,33 km/h y eso es una media considerablemente alta.
A rodar a toda leche. Subir Vallekillas tranquilamente a 12 km/h para no quemarme que quedan kilómetros. Aprovecharse del viento de culo en el tramo de Vallekillas a San Martín. Subida a la Marañosa de más a menos; me estaba quedando sin pilas. Buen ritmo, a pesar del ligero viento en contra, en el tramo hasta Perales. ¿He mencionado que la depuradora olía hoy muy mal? Voy cumpliendo los horarios previstos por la (des)organización y llego al portal justamente a las 12:30.
¡¡¡ESTOY MUERTO, MUERTO, MUERTO!!!! Os juro que me temblaban las piernas, sudaba como un pollo y tuve que esperar un minuto a coger aire antes de meter la bici en el portal. Estaba claro que la salida había resultado más dura de lo que yo había planeado.
Cuando me puse al ordenador a pasar los datos de la ruta a una de mis (numerosas) hojas de cálculo me di cuenta de lo que significa estar fuera de punto.....
| 15/09/2007 | 24/06/2007 | Diferencia |
Kilometros | 76,54 | 76,51 | 0,03 |
tiempo | 03:05:34 | 02:59:47 | 00:05:47 |
Vel Media | 24,74 | 25,53 | -0,79 |
Vel Maxima | 68,56 | 68,90 | -0,34 |
Total kms | 10.706 | 9.677 | 1.029,00 |
Pulsa Medias | 151 | 136 | 15,00 |
Conclusión en la crónica | ¡¡ESTOY MUERTO, MUERTO, MUERTO!!!!. | Me encuentro genial, ni siquiera estoy cansado | Estar o no fuera de punto. Esta claro ¿no? |
A cuidarse
Javier Arias González
Tuesday, September 11, 2007
21/8/07 Subida a los lagos
Era junto uno de los objetivos que nos habíamos marcado mi tío Oscar (la apisonadora de cuatro caños) y yo para este año y estando los dos de vacaciones no íbamos a dejar pasar la oportunidad. Durante el fin de semana habíamos salido con Raúl y acabamos de concretar el plan. Saldríamos desde Lugones, iríamos hasta Covadonga, subiríamos los lagos y después de la bajada nos juntaríamos en Covadonga con Carmen, las niñas y la familia de Carmen para comer todos juntos y volvernos tranquilamente en coche. Basándonos en los comentarios de Raúl nos salían unos 82 km de llano asturiano (del que sube y baja constantemente), unos 11km de subida asturiano (todo para arriba en plan bestia) y sus correspondientes 11 de bajada asturiana.
Como salían muchos kilómetros y el tiempo era limitado dimos por buena la idea de Raúl de ir en bici de carretera. Como yo no tengo, Raúl me prestaría la suya.
Era la primera vez en mi vida que iba a montar en una bici de carretera. Nunca lo había hecho antes, ni siquiera de niño, y para estrenarme toma etapa. Pero, ¿quien dijo miedo?; digamos que se quedaba en ligero acojone.
Lo que no teníamos claro era el día concreto. La climatología no acompañaba (llovió en 8 días de los 9 que estuvimos en Asturias) y teníamos (yo concretamente) algunos compromisos familiares. Pero al final el lunes por la tarde decidimos que el mismo martes sería el día D. No importaba que la previsiones fuesen de lluvia.
Claro que no importaban, porque el martes amaneció lloviendo de todas maneras. A la hora convenida y con puntualidad británica (influencia del clima supongo) nos pusimos en marcha. Nada más empezar a rodar ya pude notar las diferencias entre mi bici de montaña y la bici de carretera de Raúl. Para empezar la bici me venía grande de talla. La postura era bastante más tirada sobre la bici, en horizontal respecto a la carretera. La bicicleta corría bastante más que la de montaña. A los pocos kilómetros ya pude entender que si adelantamos a alguien que va con bici de carretera con la bici de montaña no es porque seamos unos cracks sino porque ese alguien es un globero. Con una bici de carretera, especialmente en llano y cuesta abajo, se corre muchísimo más que con una de montaña... aunque llueva.
Y llovía. Sea como fuese empezó marcando el ritmo mi tío. Y eso significa que salimos como tiros. Levantándonos en cada cuesta. Con ritmo alegre. A mi me costaba seguirle el ritmo. Menos mal que a la altura de Lieres (¿km 15?) comenta: "me parece que vamos un poco rápido, no se si a este ritmo aguantaremos". ¡¡Pues menos mal que lo comentó!! porque yo ya estaba empezando a dudar de mis propias fuerzas.
Seguía lloviendo y a un ritmo más humano llegamos a Arriondas (¿km 65?). Nos salimos de la carretera para entrar al pueblo y hacer una paradita. Café, pincho y plátano (que no se entere mi médico). La velocidad media en este punto era de 28,8 km/h. Ni se sabe las veces que tuve que parar a mear, pero, ¿he mencionado que llovía?, pues eso influye.
Llegamos a Cangas de Onis y ya llovía menos. Parece que no, pero llegando a Covadonga la carretera ya pica para arriba. La prueba de ello es que en mi empeño de mantener la velocidad que llevábamos hasta entonces tenía que poner más fuerza en cada pedalada. Oscar, más prudente ahora, me dejó tirar e irme. Cuando me di cuenta ya le sacaba una buena distancia, pero yo estaba asfixiado. ¡¡Y apenas habíamos llegado a Covadonga!!
Al llegar a Covadonga desvío la izquierda para subir a los lagos (lo que en el perfil es "cruce a la Basílica"). Unas chicas de uniforme estaban en la carretera para impedir que subiesen coches. En plan machote les hicimos la típica pregunta de: "¿queda mucho para los lagos?". Si es que somos unos cachondos. Aunque yo creo que ellas se rieron más que nosotros.
Aun tuvimos tiempo para hacer una paradita. Nos quitamos los chubasqueros, nos sacamos una foto y empezamos la juerga (esta vez no hubo meadita).
Y digo que empezamos la juerga porque la subida se hace dura desde la primera rampa. Y como siempre pasa empezamos demasiado rápido, demasiado fuerte. Después de los dos primeros kilómetros otra vez Oscar volvió a decir eso de "yo creo que vamos muy rápido" y otra vez volví a agradecerle que pusiese palabras a mis pensamientos. Nos relajamos un poquito aprovechando unos 50 metros llanos que aparecieron en la subida como un regalo y a partir de ese momento encontramos nuestro ritmo.
Todo estaba muy bien planeado, pero a ninguno de los dos se nos había ocurrido mirar el perfil antes de empezar la ruta. Gracias a esta peculiar preparación no teníamos muy claro lo que se nos venía encima cuando en un cartel se nos anunciaba "la huesera". Yo de dije a Oscar: "yo diría que aquí empieza lo duro, esto de la huesera me suena de la vuelta a España", pero el tramo de carretera que veíamos no parecía tan complicado. Eso si, nada más tomar la siguiente curva flipamos en colores. La rampa de la huesera estaba delante de nosotros y a lo lejos, a lo alto, a nuestra derecha se distinguía por donde iba la carretera. Todavía quedaba muuuuucho y muuuuuy empinado.
Otra de las diferencias entre la bici de carretera y la de montaña son los desarrollos. En la de montaña tienes desarrollos de sobra para estas subidas en carretera. En caso de duda metes el plato pequeño, piñón grande y pasito a pasito subes. En la de carretera no funciona así. A la primera rampa ya te quedas sin piñones que meter. A partir de ese momento ya es cuestión de ponerse de pie y de aprovechar que la bici pesa y roza menos. La bici de Raúl es en ese sentido más cómoda que la de Oscar porque su piñón grande es más grande que el piñón grande de la bici de Oscar. Para equilibrar los esfuerzos yo me hice la subida sin meter el piñón grande.
Pasamos la huesera relativamente bien. Y basándome en el profundo estudio que había hecho del perfil le comenté a mi tío "ya sólo nos queda la rampa del mirador de la reina". ¡¡Que cachondo!!
La rampa del mirador de la reina también tuvo su gracia porque nos adelantó un autobús y lo pudimos seguir con la vista. En un momento dado la pendiente era tan grande que el autobús se veía extraño sobre el asfalto, como si fuera a volcarse hacia atrás. Estaba claro que ese repecho sería duro.
El caso es que después del mirador de la reina tienes un descanso y luego aunque sigues subiendo ya te parece que no es para tanto. Al poco incluso tienes una cuesta abajo y a partir de este momento y cada poco decía "ya estamos, ya llegamos, lo hemos conseguido".
Llegamos al lago Enol y nos sacamos las fotos de rigor. Habíamos tenido suerte, apenas habían caído unas gotas en toda la subida, eso si, arriba, un frío que hacía, un viento. A poco nos quedamos helados.
Todavía nos quedaba la bajada. Y lo extraño es que los lagos de Covadonga se empiezan a bajar subiendo. Son unas buenas rampas, no muy largas pero duras, y después de haberte quedado mínimamente frío se hacen bastante incomodas. Después vienen otras diferencias con la bici de montaña. Bajar en la postura de la bici de montaña es cómodo, en la postura de la bici de carretera es cansado. Se cansa el cuello, los brazos, la espalda, todo. Las ruedas son muy finas y con el asfalto mojado (como podéis imaginar ese era nuestro caso) da miedo pensar que vas a patinar en una curva, y la carretera de los lagos tiene muuuuchas curvas. Por otro lado los frenos de las bicis de carretera no son hidráulicos. En los hidráulicos con dos dedos y sin apenas fuerzas frenas totalmente la bici. En la de carretera (por lo menos en la de Raúl) tienes que hacer fuerza para frenar. ¿He mencionado que las bicis de carretera corren más que las de montaña?, pues imaginad cuesta abajo. Total que la bajada fue de todo menos divertida. Mucho frío, mucho miedo, mucha incomodidad, brazos atenazados, manos doloridas. Menos mal que el ánimo estaba alegre después de la gesta.
Llegamos abajo y Carmen ya había pillado mesa en un merendero en Covadonga. Fue llegar, subir las bicis, ponernos ropa seca y sentarnos a comer. Ya os podéis imaginar a que me supieron los huevos fritos con patatas que me zampé.
A los pocos días comentando la subida a los lagos con Jose Manuel (el colega de Asturias que me introdujo en la bici de montaña) me comentó que él, en sus tiempos buenos, se hacía la subida en 1h 5'. Yo no tenía muy claro cuanto habíamos tardado, pero luego, en casa, mirando las horas de las fotos, he visto que habíamos tardado en subir 1h 16' lo que no está mal para ser la primera vez, pero que me obliga a repetir la subida pero con objetivo de tiempo. Competitivo que es uno mecachis.
Los datos de la ruta fueron:
Distancia: 106,32 km
Tiempo: 4:49:36
Velocidad media: 22,03 km/h
Velocidad máxima: 49,60 km/h
Pulsaciones medias: 130 ppm
Calorías gastadas: 3.207,6
a cuidarse
Javier Arias González
Saturday, July 28, 2007
Mi coca-cola más tonta
06:30 Suena el despertador, y no, no me he equivocado al "programarlo". Carmen no da crédito de lo loco que está su marido cuando me despido de ella.
07:00 Empiezo a pedalear. Ya es de día. Ya puestos podría haber madrugado más.
Pedaleo a buen ritmo. Me encuentro fresco, bien.
Km15 Subida a la Marañosa sin forzar la máquina. Me levanto y me siento buscando pasar el trago cómodamente.
Bajada de la Marañosa. Sigo pedaleando porque hace un poco de frío; son las 07:45.
Glorieta de la estación. Juro que en este momento pensé en cambiar el recorrido que tenía pensado. Me digo "no seas gallina" y tiro pa'lante.
Carretera hasta el puente sobre el río. Ni me entero de como la he pasado. Voy muy bien.
Subida a Vallekillas. Sigo con mis prácticas en subir de pie. Me subo de pie los dos tramos duros. Regulando.
Bajada de Vallekillas. La carretera está vacía y me tumbo en la bici. Disfruto poniéndome a 56 km/h.
Llego a Morata y subo hasta el aparcamiento. Vuelvo a subir de pie. Aun así la subida me sorprende con un desarrollo inadecuado y llego arriba jadeando. Coño, esta la he notado.
Carril bici hasta Perales de Tajuña. La experiencia es un grado y negocio las rampas con plato mediano sin machacarme.
Llego a Perales y.... sigo de frente. Que soy cabezón no lo voy a descubrir ahora.
Este es el tramo que estaba esperando. A partir de aquí pienso ponerme a ritmo para ganar tiempo. Son aprox. las 09:00.
Me hago a ritmo alegre tirando a fuerte todos los kilómetros del carril bici hasta que llego a Ambite, fin de la vía verde del Tajuña. Donde comimos la última vez que había hecho este recorrido.
Ambite. 10:00. Entro en el bar y me tomo un bote de coca-cola. También me compro dos botes de Aquarios y dos botellas de agua fría. Relleno los dos botellos. Estos son los datos a mitad de etapa:
- Distancia: 71,79 Km/h
- Tiempo: 2:53:00
- Velocidad Media: 24:89 km/h
- Velocidad Maxima: los 56,31 km/h mencionados
- Km totales de la bici: 10.174 km
- Calorías: 2.044 cal (el pulsómetro no es de fiar)
- Pulsaciones medias: 139 ppm (el pulsómetro sigue sin ser de fiar)
Pues no. Y además, me pongo otra vez a ritmo. Por otras veces que he hecho este recorrido sé que en la vuelta da la sensación de picar para abajo. Además, hace unos minutos ha salido de Ambite un grupo de ciclistas de montaña en dirección al carril bici. A mi me ha parecido que me miraban con un poco de desprecio por la cara de hecho polvo que tenía mientras estaba descansando. Eso... eso se paga.
En una mirada al pulsómetro veo que la temperatura es de 30 grados. Pues va a ser que no es escogido el mejor día para hacer mi machada particular.
Adelanto a los globeros a toda leche. Tres de ellos intentan seguirme, pero voy como una bala y se quedan atrás. ¿Que se pensaban?
Llego a Morata. Llevo 105Km y me noto cansado. Tal vez no ha sido lo más inteligente que he hecho en mi vida meterme esta minipaliza.
Primeras rampas de Vallekillas. El sol cae sin piedad y cuando veo que el termómetro marca 37 grados definitivamente estoy seguro de que no es el mejor día para intentar este recorrido.
Subo Vallekillas relativamente bien. Entre 12 km/h y 14 km/h. Cuando llego arriba compruebo que estoy en una velocidad media de 24,9 km/h. No va mal la cosa.
La bajada de Vallekillas mola un montón, pero esta vez tenía viento de cara. Aun así alcanzo los 61 km/h. Acabo de caer en que el viento de cara podría ser un problema, previsor que es uno.
El tramo hasta San Martin lo paso bastante bien dadas las circunstancias. Cuando llego a la rotonda de la estación llevo una velocidad media 25,3 km/h. Esto sigue marchando.
Subida a la Marañosa. Pongo un ritmo tranquilo y sostenido de unos 20 km/h. Me noto ya bastante cansado, además ya no se ni como sentarme en la bici, estoy incomodo en cualquier postura. Encima, por si fuera poco, tengo viento de cara. El último kilómetro se me hace durísimo. El termómetro me marca 43 grados y eso que mi cuerpo lo mantiene en la sombra.
Bajada de la Marañosa. Me dejo caer. Bajo sin manos, erguido en la bici para que me descanse la espada y los hombros.
Tramo hasta Perales del Rio. Como no podía ser de otra manera, tengo viento de cara. Empiezo a dejarme la piel en cada pedalada, aun así soy capaz de mantener mi media en los 25 km/h.
Cuesta de los gitanos. Voy muerto. La subo en plato mediano y arrastrandome.
Gasolinera. Tengo que parar. Ya no puedo dar ni una pedalada. Estoy exprimido. Me tomo un bote de coca-cola como si fuera a darme la vida. Estoy muerto. El viento me ha matado. Compro un litro de Aquarios para rellenar los botellos. Estoy a 7 km de casa y aunque la velocidad media es de 24,98 km/h está claro que no voy a poder mantenerla. Mejor me dejo llevar y a sufrir lo menos posible.
Joder que 7km. Cada pedalada ha sido un mundo. El cuerpo me dolía en todas las posturas. Me bebí el litro de Aquarius antes de llegar a casa. Rezaba para que los semáforos se pusieran en rojo y poder parar a descansar. El sudor me caía a chorros. No tengo ni idea de los Haribos que me habré comido en ese tiempo. Me recordaba el estado en el que llegaba a casa las primeras veces que salía en bici.
Llego a casa. Me pego un baño de agua templada y entro en estado de semicoma en la bañera. Estoy derrotado.
Comida. Siesta y contrareloj del tour. Mientras escribo esta crónica. Alberto Contador ha ganado el Tour y pillo el pulsómetro y el velocímetro. Estos son los datos:
- Distancia: 143,45 km
- Tiempo: 5:50:17 pedaleando, llegue a casa aprox a las 13:30, unas 6:30 de tiempo total
- Vel media: 24,57 km/h. Los últimos 7 km han destrozado la media (además de a mi).
- Vel máxima: 61,88 km/h (bajada de Vallekillas con viento de cara)
- Km totales de la bici: 10.246
- Calorías: 4.460 cal. 552 más que en la ida. Los globeros y el viento de cara tienen que ser la explicación
- Pulsaciones medias: 146 ppm
Conclusión. Coño, pues que lo volveré a intentar.
A cuidarse
Javier Arias González
