Saturday, January 19, 2008

Fin de ciclo

¿Qué pasa "biciosos"?

Los próximos dos fines de semana no saldré (me voy a EEUU) y luego Carmen ya estará en el master por lo que mis salidas se reducirán a los domingos :-(

Para celebrarlo hoy he ido hasta Morata y he mejorado mis tiempos. :-) Claro que ha sido gracias a las circunstancias. El tiempo ha sido perfecto, sin viento durante el recorrido. Y 4 ciclistas de montaña a lo lejos en la subida a la marañosa, en el regreso, que fueron cayendo uno a uno. Además el último lo adelanté en los últimos 100 metros y se me pegó a la rueda lo que me motivó para aumentar el ritmo y traerle a unos 20 metros de mi rueda hasta Perales. No fue su día de suerte... En fin, estos son los datos:
  • Distancia: 75,16 km
  • Tiempo empleado: 2:49:09 (Primera vez que bajo de 2:50, casi 1:50 mejor que mi menos tiempo)
  • Vel media: 26,66 km/h (el anterior record estaba en 26,53 km/h)
  • Vel máxima: 61,03 km/h
  • Km totales de la bici: 13.131
  • Pulsaciones medias: 154 ppm (curiosamente en mi anterior record había tenido unas pulsaciones medias de 156 lo que vendría a significar que esta vez me costó menos, aunque esto no lo tengo yo tan claro)
  • Pulsaciones máximas: 189 ppm (Se me salía el corazón por la boca en la subida a la marañosa de regreso; pero es lo que tiene picarse con otros ciclistas...)
  • Calorías consumidas: 2.465 (curiosamente menos que en mi anterior record, 2.501, lo que vendría a insistir en eso de que me ha costado menos, pero yo insisto que no lo tengo tan claro)

A cuidarse
Javier

Friday, January 11, 2008

Crónica de la subida al Lago del Valle 2/1/2008

¿Qué pasa "biciosos"?

Las navidades pasadas había sido la subida a la colladiella y estas navidades no podía faltar una salida de órdago; estas navidades seria la subida al lago del valle en Pola de Somiedo. La primera salida del año 2008.

El plan original era ir en coche hasta Belmonte, desde allí hasta Pola de Somiedo, luego subida a valle del lago, finalmente subida a lago del valle y vuelta por el mismo camino. Resulta que a Jorge le llego información de que la carretera de Belmonte a Pola estaba cortada porque estaban haciendo voladuras para ampliarla. En el trayecto de Lugones a la Corredoria donde nos esperaba Víctor, Jorge me propuso su alternativa. Ir hasta Teverga, subir San Lorenzo, bajarlo, a Pola de Somiedo, subida a valle del lago, subida a lago del valle y vuelta por el mismo camino. Yo, que tenia mas o menos la misma idea que vosotros sobre lo que significaba el cambio de recorrido, dije que si.

Menos mal que cuando Jorge le explico el nuevo plan a Víctor este puso un poco de cordura. Es una lastima que no recuerde exactamente sus palabras pero fijo que fueron algo por el estilo a 'estáis locos'. Según Víctor el puerto de San Lorenzo es duro, luego vimos que tenía 10km de subida por cada vertiente. Dedicamos parte del viaje a decidir que ruta hacer y al final, al ver que en las carreteras no había avisos de cortes, nos decidimos por el plan original. Menos mal afirmo ahora porque como se puede ver en el perfil adjunto el puerto nos es ninguna broma.

Nos pusimos en marcha sobre las 10 de la mañana. De Belmonte a Pola de Somiedo teníamos 28 km de una carretera preciosa en un valle entre montañas, prácticamente sin coches y picando ligeramente hacia arriba al principio para ponerse mas 'graciosa' en los últimos kilómetros. Como no podía ser de otra manera empezamos al tran-tran. La carretera no estaba cortada pero al ser un día de diario si que estaban trabajando en el ensanche por lo que tuvimos que parar varias veces en tramos de un único carril o donde tuvimos que esperar a que la maquinaria acabase de picar piedra. Yo aproveche para echar una meadita en cada parada, para mi que el café de la mañana era mas diurético de lo normal.

Los diez primeros kilómetros se hicieron largos con tantas paradas. Por suerte a partir de determinado punto las obras estaban paradas pues no querían que las obras despertasen a los osos que estaban invernando. A pesar de que aun tuve que parar un par de veces a mear, a partir de este punto pudimos coger un buen ritmo (unos 17km/h) que rápidamente nos adentro en el valle cada vez mas cerrado y bonito de Pola de Somiedo.

En Pola una breve parada para pillar agua, uno de nosotros meo y nos dispusimos para seguir subiendo. Teníamos por delante unos 8 km/h de subida por una carretera de buen firme pero con muy poco trafico (me cuesta recordar si nos adelanto algún coche y no precisamente porque subiésemos muy rápido). La verdad es que las primeras rampas asustaron un poco. Jorge marco un ritmo de subida tranquilo que nos permitió disfrutar de la rapidez con la que ganamos altura en el valle y de las fabulosas vistas de los bosques en las laderas de las montañas. Aun así se agradeció que 'sólo' los cuatro primeros kilómetros fuesen tan duros. Los otros cuatro hasta Valle del Lago parecieron de broma en comparación aunque también tenían lo suyo.



Valle del Lago es una pequeña población en medio de las montañas con una clara apuesta de supervivencia en el turismo rural. Sino que coño pintan en un lugar tan remoto hoteles, hostales y casas rurales. En esta zona son características las construcciones con teitos.
Apenas vimos un alma en el pueblo. Si había alguien por allí el aguanieve, el frío y el viento hacían que se resguardasen en sus casas. Allí fue donde pare a ponerme el chubasquero (vale, también a mear, que todo hay que contarlo), y allí fue donde se nos junto un perro pastor alemán que nos acompaño el resto de la ruta (es que hay perros con mucha moral).

Al poco de salir de Valle del Lago se acaba la carretera y empieza una pista. Al poco de empezar la pista el hielo nos impide rodar. El perro patino un par de veces hasta que se acostumbro a caminar sobre el hielo, nosotros a las primeras de cambio nos pusimos a empujar la bici toca (ver foto, al fondo se intuye Valle del Lago).

Prácticamente nos quedaban 7 km hasta nuestro destino. Se empezaba a respirar aires de gesta. A ratos andando a ratos rodando fuimos avanzando (me salio la vena poeta). La pista no era excesivamente empinada, pero de vez en cuando aparecía una de esas rampas que tienen el firme hormigonado porque sino los coches no subirían y que en bici las subes con todo metido y rezando para que se acaben en la siguiente curva. Yo creo que fueron unas tres o cuatro rampas y solo una de ellas pudimos subirla en bici, el resto caminando por el hielo (ver foto, creo recordar que esta fue la primera).
Yo creo que fue en estos momentos en los que Víctor pronuncio una de sus frases lapidarias: 'esto ni es ciclismo ni es nada'. Y no debió de pasar mucho tiempo hasta que exclamo algo parecido a: 'parece que hicimos una promesa'. Lo cierto es que lo suyo, lo prudente, lo sensato es que hubiésemos dado la vuelta, pero lo también cierto es que ninguno propuso esa idea. Con el empeño que da la tontería seguimos adelante, caminando mayormente.

Cuando llegamos a Lago del Valle nos lo encontramos prácticamente helado.


La nevada no era impresionante, aunque a la vera del lago la nevada fuese digna de mención (ver fotos Imagen023 y Imagen024), pero el hielo había hecho que la gesta fuese memorable.

He de reconocer que, emulando a los marineros que pasaban no se que estrecho, me di el gusto de mear cara al viento desde el muro que se ve en la foto Imagen022. Como se puede apreciar en esta foto el cielo empezaba a oscurecerse por lo que solo dedicamos el tiempo justo a sacar las típicas fotos que atestiguan que allí estuvimos, incluido el perro que nos acompañaba y que en la foto que yo saque no aparece porque se dedicaba a morderme los pies.

He encontrado el perfil que yo creo que representa la subida completa desde Pola aunque los kilómetros no me cuadran mucho...

Justo cuando empezaban a caer los primeros copos de nieve nos pusimos en marcha. Lo bueno que tienen las rampas muy empinadas es que rápidamente pierdes altura y en esas condiciones climatológicas eso era de agradecer. Bajamos andando las rampas mas inclinadas, pero en cuanto las pasamos hicimos el resto del recorrido sobre la bici. Tramos que habíamos subido andando ahora los bajábamos en bici, con cuidado, pero sin bajarnos. Lo cierto es que el clima y la hora que era (sobre las 14:30) agudizaron nuestro sentido del equilibrio.

Llegamos a Valle del Lago y el perro trato de seguirnos en nuestro descenso. No pudo. En el momento que pillamos el asfalto nuestra velocidad fue demasiado para el. Tras una bajada rápida llegamos a Pola de Somiedo con los síntomas típicos, Víctor con las manos heladas, Jorge con el cuerpo empapado, yo con ganas de mear.

Apenas paramos un momento a reagruparnos y nos pusimos a rodar en línea hacia Belmonte. Teníamos por delante 28 km para rodar a plato en plan pelotón. Como siempre Víctor nos puso el ritmo óptimo en relación velocidad/esfuerzo e hicimos casi toda la bajada a su rueda a unos 32 km/h. Cuando pasamos por el desvío al puerto de San Lorenzo Víctor no pudo reprimir el recordarnos que en el plan alternativo ya habríamos subido ese puerto y ahora nos tocaría volver a subirlo. Quedaba claro que el plan alternativo es una mas de las razones por las que los recorridos propuestos por Jorge deben ser sometidos a especial análisis antes de ser aceptados. Avisados quedáis.

Todavía tuvimos que detenernos unas cuantas veces por las obras, pero aun así no perdimos el ritmo. Llegamos a Belmonte sobre las 16:30 con un hambre considerable. En el primer bar que preguntamos nos ofrecieron el plato del día para comer. Aceptamos y fuimos al coche a cambiarnos mientras nos preparaban la comida. Nos sentamos a la mesa sobre las 17:00. Cambiados, secos, calentitos y satisfechos. Yo irradiaba felicidad, Jorge y Víctor también parecían satisfechos. Dimos cuenta de la comida con verdadero gusto. El marmitako de chipirones, además de caliente, estaba delicioso, el escalopín con patatas fritas nos duro un suspiro, la tarta me ayudo a recuperar el nivel de azúcar en el cuerpo y el café final fue descafeinado por miedo a los efectos diuréticos de la cafeína (el menú 8 euros por barba, incluida la propina). Creo que fue en estos momentos cuando empezamos a comentar que esta salida es de las que se recuerdan, de las que siempre podrás decir: 'bueno, en Lago del Valle las condiciones eran mas duras'.

En el viaje de vuelta discutimos que es ciclismo y que no es ciclismo (por cierto confirmo que la Paris-Brest-Paris es cada cuatro años. Confirmo también que estaba equivocado, son 1.200 km en 90 horas y no 39 como yo decía. Y por lo visto la Paris-Bres-Paris parece ser la prueba de ciclismo más antigua, más incluso que el tour, según wikipedia, http://en.wikipedia.org/wiki/Paris-Brest-Paris, data de 1.891. Una crónica interesante la podéis encontrar en http://www.amigosdelciclismo.com/articulos/pbp2007/index.asp), lo que andan los globeros y lo que andan los profesionales. Incluso alguna idea se menciono para la machada de las navidades del año que viene.

Conclusión: Irrepetible, aunque tengo que reconocer que me quedan ganas de intentarla por el recorrido alternativo que Jorge proponía. A lo mejor este verano. Si es que la locura no tiene cura.

Datos numéricos de la ruta:
• Distancia: 86, 40 km
• Tiempo rodando: 5:31:47
• Tiempo total: unas 6:30
• Velocidad media: 15,62 km/h
• Velocidad máxima: 56,76 km/h
• Kilómetros en la bici: 12.822
• Pulsaciones medias: 122 ppm
• Pulsaciones máximas: 166 ppm (la verdad es que me sentí genial toda la ruta)
• Calorías consumidas: 3.106
• Disfrute: incalculable. Toneladas de buen rollo.

A cuidarse
Javier Arias González

Crónica resumida Navidades 2007-2008

¿Qué pasa "biciosos"?

Como me es difícil hacer una crónica de las todas las salidas de esta navidad os hago un resumen numérico….

Días de vacaciones 17. Salidas 12 (las 9 primeras seguidas). He salido el 70% de los días

Total kilómetros 601,83. 50km de media por salida ( 5.800 km en 2007)

Etapa mas larga: 86,40 km. Subida al valle del lago (habrá crónica de esta salida)

Etapa mas corta: 28,96 km. Intento de subida en solitario al Angliru. A continuación la crónica. Cuando llevaba subiendo menos de 4km se me rompió la patilla del cambio. Llamo a Carmen para que me rescate. Fin de la aventura. En otra ocasión será. Fin de la crónica. (Para que luego digáis que mis crónicas son largas)

Total calorías gastadas 20.600. 1.717 calorías por salida. Solo he ganado 100gr en estas navidades y juro que no me he cortado de comer

Velocidad media total 15,05 km/h, unas 40 horas en bici

Dinero invertido en la bici 133,70 euros. 0,22 céntimos/km o 3.34 euros/hora (incluye el cambio de las dos cubiertas, un juego de pastillas de freno, y la reparación de los desperfectos del intento de subida al Angliru).

Días que llovió: el primero (se me había olvidado el chubasquero en Madrid) + ½ del día que nevaba en el valle del lago

Cuestas subidas: un montón y muy duras (y eso que no llegue a la parte dura del Angliru). La física dice que he bajado lo mismo que he subido, pero yo no lo recuerdo así

Cenas de grupo: una. Estuvimos todos, incluidas las respectivas esposas, salvo mi tio Oscar. Menú compuesto de jamón, tosto con gambas y pimientos, pimientos rellenos de pastel de cabracho y carrilleras con patatas fritas. Nos pusimos las botas y al día siguiente ruta.

Disfrute: incalculable. Toneladas de buen rollo.


A cuidarse
Javier Arias González

Sunday, October 21, 2007

VII Maratón Sierra Norte 21/Oct/2007

¿Qué pasa “biciosos”?
Me levanto a las 06:30, obviamente todavía era de noche. Es muy temprano, pero me gusta desayunar leyendo el periódico y prepararme con tiempo. También me gusta ser puntual. Desayunando me doy cuenta de que tengo un mensaje de Oscar en el móvil, juro que por un momento pensé que se rajaba; pero no, él no. Me decía que el desviador no le funcionaba que no podía cambiar de plato que se iba a hacer la ruta entera con plato pequeño (ese machote).

Habíamos quedado a las 07:15 donde la casa de Oscar. Puntuales como siempre, y no como otros, salimos hacia la Cabrera. Ya por el camino nos cruzamos con varios coches que llevaban bicicletas de montaña. En las bacas, en la parte de atrás, dentro del coche. Coño, que no éramos los únicos locos que nos habíamos apuntado a esta aventura. Entrando en la Cabrera el coche que iba delante de nosotros era un Megane con dos bicis en la baca. "Coño el Nogales" exclamó Oscar. Pues va a ser que no….

Llegamos a la Cabrera y ya había mucho movimiento, gente montando las bicis, ciclistas calentando, nosotros aparcando…. Todavía era de noche.

Nos vamos al polideportivo a por el dorsal y nos dan una bolsa con publicidad, una camiseta (chula), dos barritas energéticas y un gel también energético.

Mi intención era intentar reparar la avería de la bici de Oscar. Al menos conseguir que dispusiese de plato pequeño y mediano, pero resulta que se había dejado una tuerca en casa y nada pudimos hacer. Al amigo Oscar no le quedaba más remedio que hacerse 85km a plato pequeño.

Hacía un frío de la leche, pero todo apuntaba a que el día iba a ser soleado por lo que decidimos no abrigarnos demasiado. Coño que fío pasamos. Nos posicionamos al sol del amanecer, que no veas como se agradecía, mientras esperábamos que dieran la salida ¡¡neutralizada!! Al montón de Santa Cruz, Trek, Spezialized, dobles, de carbono, pepinos de bicis en definitiva se sumaba una salida neutralizada. Que profesionalidad. Y Oscar sólo con plato pequeño, si es que somos biciorejones hasta la medula.

Dan la salida y empezamos a rodar por asfalto y cuesta abajo. Yo tiritaba. Oscar también, pero al menos el daba pedales como un loco para poder seguir el ritmo ;-). La salida neutralizada era hasta las afueras del pueblo. Allí nos volvimos a reagrupar…. A la sombra…. Yo ya estaba al borde de la congelación cuando dieron la salida. Estuvo gracioso ver salir a los que estaba en cabeza. Salieron a toda leche, esprintando. Una vez más… ¡Que profesionalidad!.

Los primeros kilómetros fueron al tran tran. Éramos unos 500 ciclistas por caminos lo que inevitablemente lleva a apelotonamientos y paradas varias. Yo diría que los 10 primeros kilómetros pasan de esa manera. Siempre muy pendiente de los que van delante, de los que te adelantan a toda leche porque quieren ir de los primeros, de los baches, etc. Fue en estos momentos donde acuñamos la expresión "bicilenta". Esa especialidad de montar en bici que te obliga a mantener el equilibrio en la bici mientras te desplazas a muy baja velocidad, esa en la que Oscar siempre se cae al suelo. Bueno, pues para entendernos, en el kilómetro 10 ya habíamos hecho un master práctico de "bicilenta"… y Oscar no se había caído.

Claro que en un momento dado rodábamos por una pista en la que la rodada de la derecha tenía una zanja considerable. Oscar delante, yo detrás (como casi toda la ruta). De repente nos adelanta por la derecha, un tanto lanzado, un ciclista, globero según mi apreciación a primera vista. Si es que al principio todos tenemos muchas fuerzas…. Como no podía ser de otra manera el globero metió la rueda en la zanja y se cayó justo delante de la bici de Oscar. Aunque frenó no pudo evitar atropellarle y casi caerse el también. Si es que van como locos….

Al tran tran van cayendo kilómetros cuando nos encontramos con una chica rubia de la organización que dice: "Cuidado que esta zona es muy técnica"….. Acojonados nos quedamos. Yo no creo que lo pueda definir de otra manera. Una bajada en camino de a uno con un montón de escalones de piedra y una pendiente de las que te hacen pensar que vas a salir volando por los cuernos de la bici. La cuestión es que como vas en grupo tampoco puedes pararte, por lo que, primero Oscar y yo nos lanzamos sin apenas pensar donde nos habíamos metido. Curioso fue lo del pavo montado en su bici doble suspensión full equipe que nos adelantó en plena bajada. Casi tira a Oscar en una de las partes más delicadas y desapareció de nuestra vista derrapando en la siguiente curva a la derecha de la bajada. Pasamos el trago, bastante bien, pero casi sin creer por donde habíamos bajado. Oscar agradeció muy mucho la nueva orquilla en su bici.

El recorrido no daba respiro alguno. Bajadas técnicas y subidas "bicilenta" se sucedían unas tras otras de manera que se confunden en mi memoria y ya no recuerdo en que orden se sucedían. Por seguir con el relato digamos que lo siguiente fue el primer avituallamiento. Km 25 de la ruta. Se agradece. Después de 25 km de sube-y-baja en bici de montaña se agradece n unos trozos de platano, melon, naranja, manzana y/o higos así como un vaso de bebida isotónica. Ni que decir tiene que yo cumplí con el rito de meadita (para ser sinceros creo que a estas alturas ya debía de ser la segunda o tercera). Compartimos una barrita energética y sin perder mucho tiempo nos pusimos en marcha. El control del km 50 cerraba a las 13:00 y ya eran las 11:00 llevábamos una velocidad media de 13km/h cuando habíamos pensado que llevaríamos una de 16km/h (que ilusos). Teníamos tiempo suficiente para llegar al ese control, pero estaríamos muy justos si teníamos algún percance técnico.

Este tramo fue el que más largo se me hizo. Venga a subir, venga a bajar. Subidas técnicas, "bicilentas" en las que la mucha gente echaba el pie a tierra y acababa subiendo andando (y que curiosamente yo fui capaz de subir muchas de ellas). Bajadas técnicas, "bicirápidas" en las que mucha gente se tiraba de manera inconsciente. Cada cierto tiempo yo comentaba que tenía hambre y me consolaba pensando que en el avituallamiento del km50 era un avituallamiento sólido; que nos iban a ofrecer unos spaghetti. Un par de veces lo comenté antes de que Oscar, con esa sinceridad típica del compañero de fatigas, me dijera que él creía que ese avituallamiento iba a ser como el primero, un poco de fruta y bebida, pero nada de spaghetti. ¡Que bajón!, ¡Con las ganas de comer sólido que yo tenía!

Al coronar una subida vimos el avituallamiento en el fondo de un valle. Eran las 13:05. Bajamos bastante rápidos por una pista y a eso de las 13:10 ya estábamos en el avituallamiento. ¡No tenían spaghetti!, era un avituallamiento como el primero. Además los cabrones que habían pasado antes que nosotros habían acabado los trozos de plátano. Aun así aprovechamos para comer un poco de melón, unos dátiles, compartir otra barrita energética, beber una bebida isotónica y, por supuesto, la meadita correspondiente. Las piernas ya empezaban a notar el cansancio del esfuerzo realizado y el cuerpo pedía acostarse al calor del solecito. Más cuando claramente a la vista estaba lo siguiente que nos esperaba en el recorrido. Una pista de montaña en subida con una pendiente a lo bestia divida en dos tramos. No sabría decir cual de los tramos metía más miedo. Yo, al llegar a casa miré el perfil por curiosidad y en el perfil viene como una línea totalmente vertical. Admitamos que el perfil es erróneo, pero aun así los dos tramos, perfectamente visibles, hacían que uno tuviese tentaciones de volverse a la Cabrera por la vía de escape (sólo 10km más) y pasar del resto del recorrido.

Como somos como somos y somos quienes somos ni siquiera comentamos la posibilidad de rajarnos. En cuanto el descanso ya empezaba a tornarse pérdida de tiempo nos pusimos en marcha. Directos al destino que nos esperaba impertérrito. Con todo metido y al tran tran, fuimos haciendo la subida. En un momento dado nos adelanto un pavo con pinta de hippy en una Decathlon de la época de la bici del payo Pedro Calvo, con portabultos, con pedales normales y sonándole todos los tornillos. La verdad es que se siente uno un poco gilipollas con su bici full equipe. Claro que los de las pepino-bicis deberían echarse a llorar.

La dureza de estas rampas se hizo notar. A partir de este punto la ruta se convertía en una cuestión de pedalear al ritmo del mínimo esfuerzo, dejar de pensar en los kilómetros que quedan y tratar de recuperar en las bajadas para poder afrontar con mínimas garantías las subidas.

Vuelvo a mencionar que no recuerdo el orden concreto de las subidas y bajadas, pero pasamos subidas en un camino de piedras, bajadas por pista, subidas a collados para salir de los valles, una bajada de la muerte que nos bajamos andando, una subida preciosa en medio de un bosque de robles (creo que esta fue antes del avituallamiento), y en concreto una bajada espectacular en un bosque de pinos. Una bajada muy rápida, en camino de a uno, con muy buen piso, algún que otro salto, algún que otro tobogán. Genial, sin duda la mejor del día.

La organización (muy buena durante toda la jornada) había puesto varios avituallamientos más en esta parte del recorrido (del km50 al 85). Más incluso de los que anunciaban en su web. Yo diría de dos o tres más. Se lo agradezco. A esas alturas de la película la disculpa de un avituallamiento para parar un minuto a beber y comer algo es algo que hay que agradecer. Estamos hablando de las 2, las 3 de la tarde, sin haber comido como un asturiano requiere, con kilómetros de calidad en las piernas, a estas alturas el orgullo agradece la disculpa del avituallamiento.

En uno de ellos, creo que en el último nos dijeron que nos quedaba una bajada en plan trialera, una subida larga y dura, una bajada tendida y la subida final a la Cabrera. Ya casi estaba hecho esto. Uno de los ciclistas que estaba en el avituallamiento le comenta a su colega: "Vaya como vas a disfrutar la bajada que viene ahora…." Y el pavo contesta "No, desde que el otro día rompí un casco y me corto un poco más". Locos de la bici. Al ir a ponernos en marcha vimos que en el suelo había dos B-Pro Zs12FC identicas con sus dueños "repostando". Inevitable el comentario de "dejamos las nuestras y nos llevamos estas a toda leche". Yo creo que lo que nos cortó fue lo de "a toda leche"…..

Curioso en plena bajada de trialera nos encontramos a un grupo de ciclistas a un lado con el "rompecascos" en posición de pi/2 doliéndose de lo que aparentaba ser una hostia como un piano. La verdad es que ni nos paramos a preguntar si estaba bien. Yo me autojustifiqué pensando que ya había varios ciclistas con él y que después de todo "rompecascos" ya estaría acostumbrado.

Pim pam pum, seguimos subiendo y bajando. Soy consciente de que me repito en esto, pero es mi forma de transmitir el grado de "hasta la po… de subir y bajar" que en un momento dado se llega a sentir.

Está claro que al final llega el final y el final era la subida a la Cabrera. Otra vez se trataba de dos rampas duras. Eso es lo que nos habían dicho. Cuando las subimos Oscar y yo contamos tres rampas duras. Estaba claro que ya debíamos estar contando como rampas lo que para otros debían ser falsos llanos. Aun así también estas rampas acabaron bajo nuestras ruedas.

Creo que era la última bajada, una en medio de las jaras en la que Oscar emuló al payo Hamilton y se salió de la trazada. No llegó a caerse, pero se arañó con unas ramas. Nada digno de mención si no fuese porque descubrimos (al menos yo) que los arañazos de las jaras pican, escuecen a base de bien.

En el último cruce de carretera el de la organización (siempre había alguien de la organización en los cruces de carretera) nos dijo que quedaban tres kilómetros. Ahora si que estaba hecho. Aun así hubo tiempo para que nos volviese a adelantar el hippy de la decathlon destartalada y para una pequeña subida/bajada/subida en plan trialera de las que te hacen pensar que ese es el regalito final de la organización para que te acuerdes de sus difuntos familiares.

Fin de la historia. Llegamos a la entrada de la Cabrera y allí nos tomaron nota del dorsal para certificar que habíamos acabado. Creo que llegamos de los últimos (aunque la mucha gente no hizo el circuito entero) pero aun así somos unos campeones. Contentos. Satisfechos. En el pueblo si que tenían avituallamiento sólido, no eran spaghetti pero era pasta que aunque no estaba muy buena yo me comí con verdadero ansia. No nos tocó nada en el sorteo, ni siquiera una de las dos bicis y después de darle un manguerazo a la bici empaquetamos nuestras cosas y pusimos rumbo a casa.

A mi me a gustado la experiencia, para que negarlo. A partir de ahora creo que voy a empezar a apuntarme a este tipo de eventos.
Datos de la ruta comparados con la que hice en Julio Madrid<->Ambite (Yo creo que las dos rutas más duras que he hecho hasta la fecha)



Maratón

Ambite


Km

84,00

143,45

Clavados y Oscar todo rato con plato pequeño

Tiempo

06:24:21

5:50:17

Mi culo sufrió más que mis piernas

Vel/Med

13,11

24,57

Y nosotros que pensábamos en 16km/h, eso si la misma media que a mitad del circuito, eso significa que no reventamos

Vel/Max

44,65

61,88


Km tot

11.426

10.246


Pul Med

135

146

Pulsaciones medias bajas, se ve que fuimos siempre al tran tran

Pul Max

214


El pulsómetro se debe de haber vuelto loco

Calorias

4.403

4.460


Cal/Km

52,41

31,09

En montaña consumo de cal/Km es un 69% superior


Esta crónica me ha quedado larga, pero es que han sido 85km…. Además de alguna manera tenía que amenizarme el vuelo de Milan a Madrid. ¡Coño que viene la azafata a decirme que apague el portátil! ;-)

Por cierto, se nos olvidó llevar la cámara de fotos pero en la web http://www.karacolclub.com tiene fotos, todavía no he encontrado ninguna nuestra, pero sigo buscando.

A cuidarse
Javier Arias González

Monday, September 24, 2007

Crónica de una subida a la Marañosa 23/9/07

¿Qué pasa “biciosos”?

Nada importa que el sábado hubiese batido mi propio record casa<->Morata. Sólo es un detalle el hecho de que el domingo hubiéremos quedado Andrés, Oscar, Fernando, Miguel y yo para hacernos una clásica al tran-tran a San Martín de la Vega. Pasa desapercibido incluso el detalle de que Oscar a punto estuvo otra vez de ver como sus huesos se estrellaban en el suelo cuando a la vuelta nos paramos en la rotonda de la estación de San Martín para decidir el resto del recorrido. No pasa de simple anécdota el que al final el amigo Fernando se haya apuntado al club de los 90km y su comentario sea "pues bastante bien. Un poco cansado, pero nada brutal". Todo, se quedo ensombrecido si lo comparamos con la subida que hicimos a la Marañosa a la vuelta. La cosa fue, más o menos así:

Todo empezó justo donde empieza la subida a la Marañosa, en el km 15, justo donde se acaba la rampa después de la glorieta de la Warner. Fue en ese punto donde nos adelantó un grupo de 4 ó 5 ciclistas con aspecto de globeros. Andrés, que no tiene quien le tosa, salto como movido por un muelle y al instante aceleró el ritmo para adelantar a los imprudentes. Yo, obviamente, a rueda de Andrés.

Aquí quiero hacer un inciso. En toda la subida también estuvo implicado Oscar. Yo no lo voy a mencionar mucho en la crónica pero es que yo no me enteré de que él venía en el grupo hasta que llegamos a la cima de la Marañosa.

El caso es que después de adelantar a los globeros Andrés puso un ritmo rápido (unos 24 km/h). Y yo a rueda de Andrés.

No había pasado ni un minuto y nos adelanta uno de los globeros. Para mí que era el único del grupo que llevaba bici de carretera. Vestía un maillot de la PCG (Peña Ciclista Getafe, de estos se ven muchos por este carril). Un adelantamiento tan rápido después de que le hubiéremos adelantado es un clarísimo síntoma de pique y para picados nosotros.....

Bueno mejor dicho el Andrés. Yo, os lo juro, iba pensando "pues nada a rueda del globero hasta arriba y le machacamos". Pero para Andrés eso era poco y al instante se levantó sobre la bici, incrementó el ritmo y volvió a adelantar al globero. Y yo rueda de Andrés.

El caso es que el globero se nos puso a rueda. Andrés tirando para descolgarle. Yo pensando en darle un relevo a Andrés para descolgar al globero. Y en esto nos silba por detrás un grupo de ciclistas en bici de carretera. Ya subíamos a buen ritmo, pero nos adelantó un pelotón de 5 ó 6 ciclistas. ¡¡¡Con el globero de la PCG a rueda del pelotón!!!

La subida se estaba poniendo caliente, caliente. Obviamente Andrés enganchó a la rueda del de la PCG y yo a rueda de Andrés. Creo que en este punto, cuando se formó el pelotón, fue la primera vez que pensé "para mi que vamos demasiado rápido". Pero claro, no era plan ceder.

Esta situación se mantuvo durante un rato. Obviamente fuimos adelantando un montón de ciclistas a los que pasábamos como balas. Hasta que a media subida (¡¡todavía estábamos a media subida!!) el pelotón adelanta a un tío en bici de montaña. El tío, un picado de la carretera, se interpuso entre Andrés y el de la PCG. Y yo a rueda de Andrés.

Los de la cabeza del pelotón al ver la cantidad de gente que se estaba poniendo a rueda dieron un pequeño tirón. ¡¡Que cabrones!! El caso es que el tirón abrió un hueco entre Andrés y el de la bici de montaña. Aproveché para adelantar a Andrés y comentarle algo así como "tenemos que pegarnos más a la rueda para aprovechar". Me situé entre el de la bici de montaña y Andrés. Me pegué totalmente a la rueda trasera de su bici para aprovecharme lo máximo posible del ir a rueda. Miré el velocímetro y subíamos a ¡¡¡29,5 km/h!!! Aquí fue donde pensé "el último kilómetro nos va a reventar". Después, comentando la jugada, me di cuenta que los tres (Oscar, Andrés y yo) habíamos pensado lo mismo. Conocemos bien la subida y sabemos que en los primeros 500 metros del último kilómetro de subida es donde explotas si has subido a un ritmo demasiado fuerte. Y estábamos subiendo a un ritmo muy, muy fuerte.

Total que así se mantuvo la situación hasta que llegamos al km 12. Entrábamos en el último kilómetro. Metí plato grande, subíamos tan fuerte que con plato mediano ya no tenía piñones para acelerar. Me hace gracia el hecho de que al comentar la jugada otra vez los tres coincidiésemos en la idea fundamental que nos cruzó por la cabeza en ese momento: "cuando empiecen los ataques no quedarme enganchado detrás de uno que no aguanta bloqueado por los que bajan". Como explicaba Oscar "es como cuando en la F1 vas detrás de un doblado y no puedes adelantarle". Si es que ya nos conocemos bien y ese truco ya lo hemos usado entre nosotros para intentar sacarnos ventaja.

Creo recordar, vagamente, que en la cabeza del pelotón se comentó algo dando a entender que esto se acababa, que empezaban los sprints. No recuerdo que palabras se emplearon, pero si recuerdo la sensación de que empezaba la fiesta. Y la fiesta empezó con tres de los que iban en cabeza acelerando lo suficiente para estirar y romper definitivamente el pelotón. Estábamos todavía en los primeros 500 metros del último kilómetro, muy lejos para lo que estamos acostumbrados, pero era el momento de atacar, el de la bici de montaña se empezaba a quedar. Me levanté sobre la bici y aceleré el ritmo. Adelanté al de la bici de montaña, al de la PCG y al resto de ciclistas, a todos menos a los tres que iban en cabeza. Me volví a sentar en la bici e intenté mantener un ritmo lo más alto posible sin llegar a explotar. Los tres de cabeza habían abierto un buen hueco, pero seguíamos estando muy lejos de la cima.

Cuando pasamos la última curva pensé en echar el resto. Me volví a levantar sobre la bici y aceleré hasta enlazar con los de cabeza justo en la cima de la Marañosa. Para ser honestos tengo que decir que ellos en ese punto no esprintaron, únicamente se limitaron a mantener el ritmo que llevaban. ¡Pero les alcancé!

Sin parar me dispuse a dar la vuelta para bajar a por Fernando, Miguel (y yo pensaba que a por Oscar también) y justo en ese momento llegó Andrés. No habían pasado ni diez segundos y veo llegar a Oscar. Habíamos dado guerra los tres. Le saludé cerrando el puño y con una sonrisa de satisfacción en la cara y me dejé caer hasta encontrar a Fernando y a Miguel.

No recuerdo (y ya me fastidia) si Andrés y Oscar entraron justo detrás de mí o si se intercaló algún ciclista entre nosotros. Pero si que recuerdo la satisfacción cuando me crucé, ya bajando, con el de la PCG y con el de la bici de montaña ;-)

Ha sido, con diferencia, la vez que más rápido hemos subido la Marañosa, pero también ha sido la subida más emocionante y disputada. Normal que exclamase "es que me ha puesto a 100".

Pues nada más, a ver si Oscar y Andrés se animan a añadir su versión de la subida y así completamos la crónica

A cuidarse.
Javier Arias González

Monday, September 17, 2007

16/9/2007 Salida a las Zetas

Que pasa biciosos,

A las 06:30 me sonó el despertador y he de confesar que me costó levantarme. Había quedado con mi hermano a las 7:00 y en casa del Churri a las 07:30 y no quería llegar tarde.


Salimos hacia la Pedriza y, como estaba previsto, a las 08:30 empezamos a pedalear. El problema que tienen las zetas es que empieces donde empieces siempre empiezas subiendo. Menos mal que estábamos ya escarmentados y el ritmo que pusimos al principio fue asumible.

La primera parte del recorrido, los primeros 5 km de subida, los hicimos entre charlas. El Real Madrid - Almería (que robo), el España - Grecia (que emoción), el Alonso - Hamilton (a ver que hacen hoy), etc, etc.

A partir del km 8 ya no halábamos. Yo juraría que en ese punto fue donde metí el plato pequeño. Había que tomárselo con calma.

Aproximadamente también en ese punto nos adelantaron dos ciclistas (una Trek y una Merida). En mi opinión (y luego Oscar me contó que a él también le había parecido) habían acelerado para adelantarlos. Su ritmo no era muy fuerte y tentado estuve de ponerme a su rueda para picarles y machacarles. "Bueno ayer tuve una salida dura, me acosté tarde, he dormido poco, mejor me mantengo con el grupo, etc, etc". Tuve que echar mano de todo tipo de disculpas para no reconocer que lo cierto es que estaba cansado y no estaba seguro de que pudiera "machacarles". Aunque ganas no me faltaron.

Ya habíamos perdido a los ciclistas cuando se produjo la anécdota graciosa del día. El Churri delante, la pista con piedras y boquetes, subimos despacio. En una de estas el Churri pierde el equilibrio pero muy hábilmente desengancha el pie derecho y lo apoya en el suelo mientras yo le adelantaba en ese momento. Comenta: "Esto, el año pasado habría significado una hostia fija". Apunto estaba de contestarle "ahí se ve lo que has mejorado" cuando oigo el típico ruido de quien se acaba de caer. Miro atrás y el Churri se acaba de pegar una hostia de las suyas; de las de estar parado. Resulta que el tío se hizo un lío al ponerse de nuevo sobre la bici y se pego la leche. Esta claro que en el último año ha perfeccionado el desenganchar los pies de los pedales, pero le llevará otro año el dominar los movimientos coordinados necesarios para poner en marcha la bici.

Nos alucinó Ernesto haciéndose una gran parte de la subida en plato mediano a ritmo constante. Al tran-tran seguimos subiendo y en el último tramo el Churri nos lanzó un sprint hasta el collado de los pastores. Ni Ernesto ni yo entramos al trapo. Estábamos demasiado ocupados mirando el paisaje :-))

Invertimos en la subida 1:49. No está mal para 16 kilómetros de subida. En el collado hicimos la típica paradita para tomarnos la barrita, beber un poco y sacarnos unas fotos. Desde la cima pudimos ver por donde bajaban los dos ciclistas que nos habían adelantado. Oscar comentó que cuando él, el sprinter, había llegado a la cima ellos estaban empezando a bajar como quien dice. Después de todo tampoco nos habían sacado tanto tiempo, estaba claro que eran unos globeros; nosotros habíamos hecho una parada obligatoria para reírnos del tortazo de Oscar....

En esto que llegaron a la cima tres o cuatro ciclistas (yo diría que tres) que venían acalorados, uno se quejaba de que le dolía la espada, el otro era muy joven (un guaje). En esto uno de ellos comenta: "Una hora, 24 minutos, no está mal". ¡¡¡Serán cabrones!!! Luego, comentándolo entre nosotros, propuse que la próxima vez que lleguemos al alto de las zetas y nos encontremos ciclistas comentemos, como quien no quiere la cosa, "No esta mal, una hora 10 minutos". Claro que el Churri apuntó un toque un poco más fardón sugiriendo que lo que deberíamos comentar era "Cachis, Una hora 2 minutos, esta vez no he podido bajar de la hora". Lo que sea con tal de inducir el desánimo en los otros globeros de los caminos :-)


Después del breve descanso nos dispusimos a bajar. La bajada es rápida, pero requiere mucha atención, la carretera está llena de piedras y boquetes. Aun así es una bajada rápida y entretenida. Claro que Ernesto seguramente tenga otra opinión. No pudo esquivar una piedra y le reventó la rueda delantera con la consiguiente torta modelo "para haberme matado", de esas en las que sientes el golpe en el casco y te alegras un montón de llevarlo puesto. Con el instinto periodista a tope saqué la cámara y tuve tiempo de sacar una foto del evento (fijaros que la rueda delantera está totalmente sin aire). Todo quedó en chapa y pintura salvo un golpe en el dedo anular de la mano derecha. Como le dolía al apretar los frenos cambiamos de bici. La mía, al tener frenos hidráulicos podría frenarla con dos dedos, sin usar el anular.

Obviamente redujimos la velocidad de descenso considerablemente y a partir de ese momento prácticamente nos dejamos caer. Un poquito más adelante nos cruzamos con los dos ciclistas que nos habían adelantado subiendo las zetas. ¡¡Estaban haciendo el recorrido a la inversa!! Menos mal que no se me ocurrió intentar seguirles la rueda. Hacerse las zetas hacia delante y hacia atrás ya tiene cierto mérito. Por supuesto que en su día lo intentaré, sería el master de las zetas..... Queda pendiente.

Seguimos bajando hasta que llegamos al aparcamiento. Justo cuando llegamos a la valla del aparcamiento aparecieron los ciclistas que nos habíamos encontrado en la cumbre.

Pues tampoco han bajado tan rápido, comentamos entre nosotros. Si tenemos en cuenta que nosotros estuvimos parados unos 15 minutos para reparar la rueda de la bici de Ernesto. Claro que tampoco sabemos cuanto tiempo estuvieron ellos parados..... Les concedimos el beneficio de la duda.

Todavía nos quedaba el tramo de asfalto hasta el aparcamiento de fuera, donde habíamos dejado el coche. Estábamos subiendo y nos adelantaron los ciclistas que nos habíamos encontrado en la cumbre como balas. Por un momento pasó por mi mente el seguirles y disputarles el sprint hasta el alto de la loma, volví a buscar mil excusas y a ellas añadí el que además ahora llevaba la bici de mi hermano (diferente postura, peso, sensaciones). En fin, que ayer no era el día de picarse con nadie y "dejé" que se fueran.

A las 12:00 en punto, siguiendo a rajatabla el plan previsto, llegamos al coche. Montamos las bicis y para casita.

Estos fueron los datos de la ruta:

Distancia: 37,51 km
Tiempo empleado: 02:54:12
Vel. Media: 12,91
Vel. Máxima: 40,34
Km. Totales: 10.743
Pulsaciones medias: 136 (he estado todo el fin de semana alto de pulsaciones. Síntoma de estar fuera de punto)
Calorías: 1.545,8

Datos añadidos por Oscar
Desnivel salvado: 1.003 metros
Pendiente media del 5%
Pendiente máxima del 13%

A cuidarse
Javier Arias González

Saturday, September 15, 2007

Salida 15/Sept/2007 - Lo que significa estar fuera de punto

¿Qué pasa "biciosos"?

Para mí el momento tope de forma de temporada fue la semana que estuve de vacaciones en Asturias. Hicimos salidas duras como los lagos o la subida a Pedrobeya (aquella del 20% que bajasteis los que pasasteis en Asturias) y en todo momento me encontré fuerte.

Ahora, después de tres semanas de inactividad ciclista, una de ellas de vacaciones en plan cerdito vago (comer/dormir y vuelta a empezar) estoy en pretemporada. Se impone la necesidad de empezar a planificar las salidas e intensidades de cara a llegar a la semana de vacaciones de navidades otra vez en un pico de forma.

Por lo tanto hoy, cuando decidí salir a montar en bici lo hice tarde (a las 9:20) y con la sana intención de hacerme un estándar a San Martín de la Vega al tran tran, como mucho hasta Morata si me daba tiempo, en cualquier caso rodar unas 3 horitas para estar de vuelta temprano, sobre las 12:30.

No empezó la cosa muy bien que digamos. Cuando llegué a la altura de la casa del Churri (km 4!!!!!) ya se me salía el corazón por la boca. Estaba claro que no había cogido bien el ritmo.

Para mi desgracia en ese momento se unieron a la ruta dos ciclistas en bici de carretera. Los adelanté porque iban más despacio que yo. ¡Lo juro! Al poco aceleraron el ritmo y acabaron adelantándome.....

¡¡¡¡A tomar por el culo todas mis intenciones iniciales!!!! Si es que mis decisiones son menos de fiar que las promesas de los políticos.

No pude evitarlo, me puse a una distancia fija de ellos y me dediqué a aguantarles el ritmo. Es si, resulta que los tíos rodaban bien...

Menos mal que en la rotonda de la entrada de Perales, justo antes de los gitanos, (por cierto, que mal olía hoy la depuradora que está ahí) tomaron esa carretera nueva que sale a la derecha y que rodea Perales.

Me tranquilizo y me dedico a rodar despacio y...¡Vaya por dios!, otros dos ciclistas de carretera se incorporan viniendo del carril bici que va hacia el cerro de los ángeles.

Me animo y me pongo a rueda.....

Yo soy tonto del todo. Los dos tíos llevan un maillot de la quebrantahuesos, que es el nombre de una marcha ciclista, imaginad. Como además de tonto soy inconsciente me pongo a su rueda y me dedico a seguirles a una cierta distancia.

Al llegar a la última rotonda antes de subir la Marañosa, esa en la que se incorpora por la derecha la carretera nueva, ¿quien aparece? Pues los otros dos ciclistas (los dos primeros de esta crónica).

La cosa tiene su gracia porque se encajaron justo entre los de la quebrantahuesos y yo con lo cual formamos un pelotón curioso. Dos quebrantahuesos, dos ciclistas que yo ya había catado y un poquito detrás el chachi.

Pues antes de llegar el km 8, justito antes de empezar la primera rampa de la Marañosa nos adelanta un ciclista de carretera todo lanzado. Yo flipé, el tío tampoco parecía nada del otro mundo, un inconsciente vamos.

¿Que hacen los de la quebrantahuesos?, pues aceleran, y con ellos todo el pelotón. El tío resistió más de lo que yo hubiese pensado y le adelantamos justo a media subida. A esa altura yo ya iba muerto. Aguanté medio kilómetro más y me dejaron atrás sin compasión. No tengo ni idea de como acabaron.

El caso es que con semejante calentón cuando llegué a San Martín era temprano. Pues tira para Morata campeón.

Aunque ya rodaba a otro ritmo cuando subía Vallekillas ya me estaba arrepintiendo, pero como soy cabezón como yo sólo pues hasta Morata.

En Morata estaban de fiestas, de encierro más concretamente. Cuando me acerqué a la plaza vi una ambulancia en la que subían a un hombre que había recibido dos cornadas de toro. Los hay que están peor que yo.

Me tomo un café en Morata y coño, que son las 11. Que si quiero estar en casa a las 12:30 me tengo que poner las pilas pero bien. Tengo que hacer unos 38km en hora y media, eso significa una media de 25,33 km/h y eso es una media considerablemente alta.

A rodar a toda leche. Subir Vallekillas tranquilamente a 12 km/h para no quemarme que quedan kilómetros. Aprovecharse del viento de culo en el tramo de Vallekillas a San Martín. Subida a la Marañosa de más a menos; me estaba quedando sin pilas. Buen ritmo, a pesar del ligero viento en contra, en el tramo hasta Perales. ¿He mencionado que la depuradora olía hoy muy mal? Voy cumpliendo los horarios previstos por la (des)organización y llego al portal justamente a las 12:30.

¡¡¡ESTOY MUERTO, MUERTO, MUERTO!!!! Os juro que me temblaban las piernas, sudaba como un pollo y tuve que esperar un minuto a coger aire antes de meter la bici en el portal. Estaba claro que la salida había resultado más dura de lo que yo había planeado.

Cuando me puse al ordenador a pasar los datos de la ruta a una de mis (numerosas) hojas de cálculo me di cuenta de lo que significa estar fuera de punto.....



15/09/2007

24/06/2007

Diferencia

Kilometros

76,54

76,51

0,03

tiempo

03:05:34

02:59:47

00:05:47

Vel Media

24,74

25,53

-0,79

Vel Maxima

68,56

68,90

-0,34

Total kms

10.706

9.677

1.029,00

Pulsa Medias

151

136

15,00

Conclusión en la crónica

¡¡ESTOY MUERTO, MUERTO, MUERTO!!!!.

Me encuentro genial, ni siquiera estoy cansado

Estar o no fuera de punto. Esta claro ¿no?


A cuidarse
Javier Arias González