domingo, 23 de abril de 2006

Subida al Padrún 23/04/2006

Hey, ¿que pasa "biciosos"?
Ya estoy en Madrid cansado, pero contento con la ruta de hoy. Salimos Raul, mi tio Oscar (La Apisonadora de Cuatro Caños), JuanMa y yo. JuanMa empezó el día ya mosqueado porque cuando fué a cojer la bici se encontro pinchada la rueda de atras. Ponte a desmontarla, ensuciate las manos, ¡¡¡Para un día que llegaba con tiempo!!! :-).

En palabras de Raul nos encontrabamos gallos y pusimos rumbo a Mieres. La idea, ni más ni menos, era subir a el Alto de la Manzaneda desde "Oviedo", bajar a Olloniego, subir el Padrún, bajar a Mieres y vuelta por el mismo camino. No es que en Mieres nos fuera a esperar nadie, que digo yo, que sería un motivo para irse a Mieres. No es que a Mieres no se pueda ir por una ruta de 20Km casi llanos. Que va, la idea, como siempre era satisfacer el vicio. Esto es, admirar el preciso valle de Olloniego, flipar con la velocidad que se pilla bajando la Manzaneda y, como no, hacer de cabras subiendo, que es lo que nos mola.

(perfil sacado de la página del Grupo Ensidesa Cicloturismo)

La ruta fué de derecha a izquierda según el perfil y claro, no salimos desde Oviedo salimos desde Lugones y llegamos a San Esteban (Alto la Manzaneda) por un "atajo" que conocía Raul.

La salida a toda leche. Para que andarse con tonterías. Raul puso ritmo y cuando estabamos en el cruze de Colloto Raul se vuelve y pregunta. ¿Calentasteis ya chavales?. La respuesta de La Apisonadora fue: "poco a poco". Lo juro, el tio encima dándole ánimos. Que día más duro se planteaba. Cuando circulábamos por el "atajo" me llamaron los colegas de Madrid que a esas horas (serían las 10:30) ya estaban en San Martin de la Vega después de haber rodado unos 26Km, nosotros llevabamos 10 KM, el "atajo" no llegaba a San Esteban y durante la conversación telefónica todos los cruzes fueron para arriba, como siempre. Se aprovecharon de que no estaba atento para torturarme.

Por fin llegamos a San Esteban; bien, sin hostilidades y como amigos. De momento todavía nos hablábamos. La bajada a Olloniego chula de verdad. Una carretera recta, por lo que tienes mucha visibilidad, sin un coche y una pendiente del 14% (eso ponia la señal de tráfico aunque en el perfil ponga que 12%) para dejarse caer. El JuanMa se puso a más de 70Km/h en mi velocímetro la máxima del día fue de 66Km/h pero fueron subiendo el Padrún :-). El velocímetro de Oscar estaba desajustado (como siempre) y Raul fué el más prudente.

Cuando llegamos a Olloniego el JuanMa dijo que hasta aqui podiamos llegar, que el ya tenía su bajadita chula y que se daba la vuelta. Tenía que estar pronto en casa y si tenía que subir el Padrún no le daría tiempo. Pues menos mal, pensé yo, y no porque no quisiera que JuanMa viniera con nosotros, sino porque si tenemos que subir el Padrún dos veces a toda leche para llegar a las 12:30 a Oviedo a mi me da algo. Y estos zumbados eran capaces de intentarlo.
La subida al Padrún nos la tomamos con "calma". Nunca la habíamos subido y Raul y yo sólo la conocíamos de haberla bajado. Aun así, como la pendiente empieza "suave" (ver el perfil) La Apisonadora intentó poner un ritmo digamos que exigente. Menos mal que el capitan Raul le pidio calma y serenidad en tan terribles momentos; ¡¡¡coño que estábamos empezando!!!. "Tranquilamente" fuimos contando zetas, salieron seis o siete. Total son cuatro kilómetros de nada para ganar casi 250 metros, un 6,25% de media. Yo diría, así a ojo, que subimos a una media de 10Km/h. Bien, "relajados", incluso charlando. Llegamos al alto del Padrún, paradita en la fuente que hay en el alto y enseguida a bajar. Descansar, ¡para que!. Incluso La Apisonadora preguntó "¿La chocolatina donde la tomamos?". "Cuando volvamos a subir, paramos en esta fuente y tomamos la chocolatina". Jodida respuesta, no os creais, la chocolatina la ibamos a tomar con tres cuartas partes del recorrido hecho.

La bajada chula. Por fin empezamos a sacar fotos;


que aquí nos conocemos todos y sin documentos gráficos nadie se cree lo que cuento. Pero claro es lo que tienen las bajadas, que duran poco. Cuatro kilometros de nada y ya estabamos en Mieres. Habiendo dado una vuelta si, habiendo subido un poco, si, pero en Mieres, igual que si hubiesemos ido por la vieja.

Que llegas a Mieres, que te encuentras una rotonda, que ¿qué hacemos?. Pues sin parar vuelta a la rotonda y otra vez "pa'riba". La subida desde Mieres es distinta, empieza dura y se va suavizando. Pues vaya, empieza dura. El capitan Raul se levanta sobre la Kona. Empieza a marcar ritmo de pie sobre la bici. Y nos mete ritmo de samba "pal" cuerpo a la Apisonadora y a mi que sufríamos en silencio y aguantabamos a distancia prudente como podíamos. La cosa se mantuvo así unos 2Km...; bueno, hasta que Raul decidió esperarnos. Cuando le alcanzamos yo me encontré con fuerzas y seguí a ritmo. Empezabamos a enemistarnos y apenas nos hablabamos ya. Llegando de nuevo al Padrún y viendo que me hacia ilusión me dejaron esprintar a lo loco mientras mis acompañantes se descojonaban de mi desde atrás. Llego a la fuente, me bajo de la bici. En el mismo instante llega Raul, se para y se baja. Un segundo más tarde llega la Apisonadora. Ni se para ni se baja. El tio pasa a toda caña y sin decir ni pio. ¿Pero no era él el que quería tomarse la chocolatina?. ¿No habíamos quedado en para en la fuente al subir?. Esto es la leche, no hay quien nos entienda. Le pegamos voces, le silbamos, le llamamos al movil y la Apisonadora a toda leche se perdió de nuestra vista ganándole un sprint al viento. Menos mal que justo cuando ya ibamos a salir detrás de él, creedme que después de casi dos minutos de esperarle, le vimos aparecer. Con sonrisa en la boca nos dice que no entendió el porque habíamos parado y que se dió cuenta de que no le seguíamos cuando ya estaba bajando. ¡La leche!.

En el alto del Padrún fotos, que sino luego no os creeis nada.
Chocolatina, meadita para marcar territorio y sin dejar pasar el tiempo... ¡cambio de planes!. Nos vamos a explorar un camino de hormigón con una señal que ponía Soto del Rey. Y yo me digo ¡¡¡Bien!!!. Soto del Rey está allá abajo. Toca bajar y nos ahorramos la subida de la Manzaneda. Al menos yo ya no estaba tan gallo.

Inexplicablemente el camino de hormigon que va desde el alto del Padrún a Soto del Rey empieza subiendo. Y no un repechito no. Un repecho que mereció el comentario "esto, despues de haber parado...." por parte de la Apisonadora. Vayan haciendose ustedes una idea. El camino tenía muy buena pinta, chulo de verdad; aunque seguia picando para arriba. Yo juro que no lo entiendo. Estaba claro que la bajada tendría que ser de infarto. En el tipico cruze preguntamos a uno que estaba segando hierba y nos dijo que los dos caminos nos llevaban a Soto, por la derecha se iba a un camino precioso para ir con bicis de montaña pero que a lo mejor nos perdíamos y que a la izquierda era una carretera muy empinada. Como ya empezaba a hacerse tarde decidimos tirar por la carretera. La bajada nos dejó admirados y perjurandonos para volver a hacerla ¡¡¡En sentido contrario!!!! ¡¡¡si es que estamos mal de la cabeza (yo el primero)!!!!.

Llegamos a Soto. Como no sabíamos ir preguntamos. Nos dicen que de frente. Tiramos de frente. La carretera se empina. Curva a la izquierda y la carretera se empina de narices. Curva a la derecha y esto no para. Mejor preguntamos que estamos perdidos y subir por subir no es plan. Obviamente nos habíamos equivocado, bajamos lo subido y tomamos el camino bueno.
Llegamos a la carretera general, por fin sabemos donde estamos. Total "pa'que" pienso yo. La general es una subida hasta la Manjoya. ¿Que tendrá? ¿2 Km?. ¿Quien le mandaría a ese ciclista en mountain bike adelantarnos?. Raul y la Apisonadora se ponen como motos (en el sentido cinemático del término) y claro el despistado ciclista los ve pasar como balas. Cuando yo le sobrepaso le saludo para que sepa que estamos zumbados pero somos educados. A todo esto estos dos ya estaban allá a lo lejos. Por más que le daba a los pedales ellos estaban cada vez más allá a lo lejos. Empiezo a pensar que no debía haber esprintado en el Padrún.
Llegamos al alto de la Manjoya. Bien pienso yo, desde aqui a Oviedo es todo bajada y de Oviedo a Lugones también todo bajada.

Me equivoque. De la Manjoya a Oviedo quedan dos repechos y lo se bien porque tuve tiempo de contarlos. No como otros que se empeñaron en pasarlos a toda leche. Cuando llegaban arriba me esperaban y cuando los alcanzaba venga a correr. Como imaginais a esas alturas yo a estos dos pasaba de hablarles. Parecía que andaban con prisa. Y yo pensando... pero si el de la mountain bike no nos alcanza ya ni con alitas, vamos a relajarnos un poquito. Pues no. Hasta el cruze de entrada en Oviedo, el primer semaforo no se calmaron las aguas y hasta ese momento no los alcancé. Que jodidos.

Atravesamos Oviedo bajando por la ronda sur y todavía tuvimos tiempo de que se picara con nosotros otro ciclista en bici de montaña, este con maillot de ciclos Fran. A Raul y a Oscar les pareció gracioso, decian que era un globero y que venia muy fresco. A mi me pareció un alivio que no decidieran poner los puntos sobre las ies. Aun así todavía tuvimos tiempo de alcanzarle al tran tran (es una forma de hablar) y constatar que era un globero no digno de picarnos con él.
Para los no iniciados diré que de Oviedo a Lugones, por la vieja, debe de haber una distancia de 5Km bajada mayormente menos el último kilómetro que es un falso llano. En medio está la Corredoria con la fuente de Cuatro Caños. Alli se queda la Apisonadora de Cuatro Caños. Cualquiera diría pues ya se acabó la jornada.Pues no. Hasta la corredoria mal que bien a ritmo de "como mires para otro lado te saco 10 metros de ventaja". En la corredoria se queda la Apisonadora y Raul me pone un ritmo en plan "tengo hambre, mi casa está cerca, me piro a comer". Teníamos viento de cara por lo que yo me pego a su rueda y pienso "detrás de él me da menos viento y voy más descansado". Bueno eso lo pense los 15 segundos que tardé en perder el ritmo y ver como Raul se alejaba. A todo esto ya estamos en el puente Nora. Quedan, que, ¿500 metros? para Lugones. Raul me espera, como siempre, y decide que si que es verdad que tiene hambre. Yo, mecachis en diez, me digo, me pongo detrás otra vez y esta vez le aguanto el ritmo hasta el cruze viejo.... A 50 metros del cruze viejo Raul me vuelve a esperar, cuando llego a su altura me mira y me dice "pero tío si me dejas solo..."

En fin, que estabamos en Lugones. Por si no teníamos bastante quedamos para el próximo sábado para hacer la de la mina. Oscar y Raul me han dicho que es larga y dura pero que carajo si es que somos unos viciosos.

A cuidarse
Javier Arias González
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