sábado, 25 de mayo de 2013

Brian Chapman Memorial 600 - Español

Conociendo Gales
Dejadme que lo diga directamente. Este ha sido el mejor brevet que he rodado en UK. El Brian Chapman Memorial 600 es una gran ruta; cruza Gales del sur-este al noroeste y vuelta. Esto significa que los paisajes son maravillosos, que hay un montón de subidas y que las carreteras son geniales. También es una ruta bien pensada, muy fácil de seguir y con los controles bien espaciados (siempre alrededor de 75Km entre controles), algunos de ellos en sitios increíblemente bonitos. Pero no sólo eso, en la mayoría de los controles se ofrecía comida gratis a los ciclistas y en algunos de ellos, en los que tenía sentido, también se ofrecían camas gratis.

Si a todo eso le sumas que tuve la ocasión de conocer y rodar todo el brevet con Alberto, conocer a Lucy (los autores detrás del blog Machacas on Wheels) y que todos tuvimos un fin de semana con un tiempo magnífico, es fácil de entender porqué pienso que este ha sido uno de los mejores fines de semana de ciclismo que he pasado.

Pero no todo fue fácil. El 400 de la semana pasada me había dejado pensando que mi estrategia de darlo todo en los primeros 200km y sobrevivir el resto de la ruta no era probablemente la mejor de las estrategias si "el resto de la ruta" son 400Km con un montón de subidas. Una semana muy ocupado en el trabajo significó que acabé llegando a la habitación que había reservado cerca de la salida a las 11 de la noche. Me iba a despertar a las 5 de la mañana por lo que no iba a ser precisamente una noche de descanso. Mis últimos pensamientos antes de dormir eran todavía de dudas sobre la estrategia a seguir en la mañana siguiente.

Llegué al control de salida 15 minutos antes de la hora de salida. Me hice con mi brevet y ya estaba listo para la fiesta cuando me encontré con Alberto...

Alberto y yo somos seguramente los dos únicos españoles que hacemos Audaxes en UK, y es curioso como llegamos a conocernos.

Buscando información sobre la Paris-Brest-Paris Alberto encontro este blog hará como dos años. Comentó en uno de los posts y yo caí en la cuenta de que el tenía un blog con Lucy, Machacas on Wheels; un blog genial sobre Audax por lo que empecé a seguirles. Un par de meses más tarde me pareció reconocer a Alberto entre los ciclistas que empezaban la Etape Cymru 2011. No estaba seguro de si era él pero cuando comprobé en casa su número de dorsal se confirmó. Curiosamente, hará como un año, iba yo en un tren hacia Waterloo y vi a Alberto y Lucy con sus bicicletas dos o tres andenes más allá en la estación de Clapham Junction. Leíamos y comentábamos nuestras respectivas crónicas y nos cruzábamos, pero no fue hasta esa mañana que finalmente nos conocimos en persona.

Y fue un alivio porque me dio la excusa perfecta para abandonar definitivamente mi plan original y cambiarlo por un más razonable "vamos a empezar a rodar con Alberto y a ver como evoluciona el tema".
Todos preparados para salir
6 am de la mañana y allá vamos, 2 españoles entre 120 ciclistas, un evento realmente grande para la escala de los Audax, el más grande de los que yo he estado si descuento la Paris-Brest-Paris.

La primera etapa era fácil. 72Km con un par de subidas fáciles rodadas en pequeños grupos cuando todo el mundo se siente fuerte. Una buena oportunidad para saludar a las muchas caras conocidas (por desgracias con muy pocos nombres asociadas a ellas) y para confirmar que rodar con Alberto iba a ser genial. Teníamos ritmos similares y su conversación era interesante.

Brompton Audax Edition que usó Wilkyboy
Cuando llegamos al primer control (8:45) era demasiado temprano para parar por mucho tiempo por lo que decidimos sellar la brevet y seguir hasta el siguiente control (154Km). Cuando lo pienso suena un tanto surreal: "Parar con "sólo" 72km es demasiado pronto", "Si, vamos ha seguir rodando cuatro horas más y paramos en el kilómetro 154Km"; de locos, pero me apuesto a que fue lo que la mayoría de los ciclistas pensaron e hicieron.

Lo que no sabíamos, porque no teníamos una idea clara del perfil de la ruta más allá de que habría muchas subidas, es que en esos 82km nos íbamos a encontrar con la primera gran subida. Era una subida inusual por estas tierras; buen asfalto, subida tendida y larga. A Alberto le costó un poco debido a que empezó a tener problemas con su estómago, pero en general la subimos muy bien. Eran las 12:25 y habíamos llegado al segundo control.

El perfil de la ruta con un montón de subidas
El plan era parar a comer algo rápido y seguir ruta. Pero el plan no funcionó. Había una cola en el café donde había que sellar que aunque no era muy larga se movía muy despacio por lo que nos llevó más tiempo del deseado conseguir la comida. Pero, hey, no había prisa. A relajarse y a disfrutar de la sopa de puerros y patatas y de la mitad de la ensalada de pasta que llevaba.

Sopa de puerros y patatas, ensalada de pasta, pan, un scone, batido de chocolate y agua
Lo bueno de tener el control en el alto de una colina es que se empieza bajando, y eso ayuda.

En un abrir y cerrar de ojos nos hicimos otros 70Km. Eso no significa que no nos enteramos de esa pedazo subida que pasamos, pero hicimos la mayor parte de ella a rueda de este ciclista.

El Mozart del marcar ritmo
Se había parado en una gasolinera al final del descendo y se nos unió cuando le adelantábamos. Al poco ya estaba delante marcándonos ritmo. Se unieron dos o tres ciclistas más y acabamos siendo un pequeño peloton, todos a su rueda. Nadie le daba un relevo, siempre era él el que iba a rueda. Alberto y yo lo comentamos y recuerdo que dije "Porque iba alguien a darle un relevo, nos está llevando al ritmo perfecto". Recuero que me sentí como un Salieri escuchando a Mozart, reconociendo la belleza de su arte, manteniendo un ritmo perfecto tanto en el llano como en las subidas y las bajadas.  (update 26/5/2013, Me acabo de enterar de que Tomsk es Mozart)

Pensé que iba a llevarnos en pelotón hasta el siguiente control pero en un cierto punto de la subida le di un relevo y me puse yo al frente del grupo. Si me hubieses preguntado habría jurado que yo mantuve el mismo ritmo, pero lo cierto es que para cuando llegamos a la cima de la subida el grupo estaba hecho pedazos. Esta claro que todavía me queda que aprender en eso de marcar ritmo.

Sea como sea, como he dicho, esos 70Km volaron prácticamente sin esfuerzo hasta que cogimos el giro a la izquierda para empezar la subida de un kilómetro y medio que nos llevaría al siguiente contro. No era una subida brutal, pero facilmente tenía un desnivel del 10% y eso se nota.
La carretera que nos llevó al hostal Kings YHA
El control del hostal Kings YHA
El control estaba en el hostal Kings YHA y fue toda una sorpresa. En un valle profundo, rodeado de árboles, en un entorno místico y lleno de paz. En el medio de ese mágico lugar un hosta y en el hostal conocí a Lucy.

Lucy se había ofrecido voluntaria a ayudar en el evento mientras Alberto participaba (puedes leer la crónica de su experiencia ayudando en su blog). Lucy recibía a los ciclistas con una sopa de vegetales, pasta y un pudding de arroz. Ya habíamos comido en el segundo control, 70k antes, pero volvíamos a estar hambrientos por los que optamos por el menú completo, después de todo no había duda de que íbamos a quemar todas esas calorías; eran las cuatro de la tarde, teníamos 224Km en las piernas y nos quedaban otros 200 para estar de vuelta en el Kings YHA y poder dormir algo.

Segunda comida del día. Sopa de vegetales, pasta, pudding de arroz y leche.
La siguiente etapa era la más larga. 90Km sobre el papel que acabaron siendo 100 porque un puente estaba cerrado por obras y tuvimos que rodar 10k extra para poder cruzar el rio. Y en esos 100Km iba incluida otra subida considerable, unos 10km con una pendiente de un 2 o 3% Nada despreciable cuando tienes casi 300km en las piernas. Subíamos por un valle con un lago a la izquierda y a medida que íbamos subiendo las vistas se volvían más y más impresionantes.
Un ciclista durmiendo en el control de Bangor
Llegamos a Bangor a las 21:20. Estábamos en el punto más lejano de la ruta y era el momento adecuado para tomar la primera cena del día.

Sopa de tomate y pasta y leche
Alberto esperando por su cena
Kond, con chaqueta negra, en la izquierda, de espaldas a la cámara, hablando con Mel Kirkland.
Para cuando estábamos listos para ponernos en marcha ya había oscurecido y la temperatura había bajado considerablemente por lo que nos pusimos capas extra de ropa y encendimos las luces. Nos quedaban 82km para estar de vuelta en el Kings YHA y esperábamos llegar sobre las dos de la mañana, 4 horitas rodando en la noche.

Y fue un tramo bastante bueno. Las condiciones eran muy buenas, un poquito de frio, pero no mucho; Tampoco mucho tráfico en las carreteras y éstas seguían siendo buenas. En algunos momentos el sueño nos atacaba, pero una subida aquí y allá y un par de paradas para mear o coger fruta fueron suficientes para mantenernos despiertos hasta la que proximidad del control nos creó ese estado de excitación que hace que te vuelvas a sentir fuerte otra vez cuando en realidad ya no lo estás.

Sintiéndonos fuertes y no estándolo nos tocó subir el kilómetro y medio que nos llevó de vuelta al Kings YHA y eso se notó. Para cuando llegamos yo estaba realmente cansado y deseando irme a la cama a dormir algo. Sellamos nuestra brevet a la 1:55.

Mientras nos tomábamos nuestra segunda cena nos enteramos que las camas estaban disponibles, pero que cada ciclista disponía de tres horas para dormir. Después de esas tres horas nos despertarían para que dejásemos la cama a otro ciclista. Por supuesto el que quisiera levantarse antes se le despertaría antes. No fue nuestro caso, pero estoy seguro que más de uno no durmió las tres horas.

Al final me fui a la cama a las 2 de la mañana. Sólo tenía tres horas para dormir por delante por lo que no perdí el tiempo, cerré los ojos y al segundo siguiente estaba profundamente dormido.

En un momento de la noche la alarma de un móvil empezó a sonar. Beep, beep, beep. Me arrancó de los brazos de morfeo y la alarma seguía sonando. Beep, beep, beep. ¡Venga hombre apágala! pensé. Estaba en una habitación con seis ciclistas más y no tenía ni idea de quien era el móvil que estaba sonando pero parecía que todo los demás no se enteraban, dormían plácidamente. Al final la alarma se paró por lo que pude relajarme y volver a dormirme. Pero sólo para que el sonido de la alarma me volviese a despertar. Beep, beep, beep. No me lo podía creer. Beep, beep, beep, Y todo el mundo durmiendo como si nada estuviese pasando. Por suerte el beep se interrumpió de golpe. El dueño del móvil se había despertado y paró la alarma. Un segundo después yo estaba otra vez dormido.

A las cinco me levanté sin que viniesen a despertarme. Me fui directo a la ducha y eso me ayudó a refrescar el cuerpo y la mente. Me puse ropa limpia y todo parecía como un nuevo día. Muesly con leche y una tostada para desayunar. Y en ello estaba cuando apareció Alberto. Cuando me preguntó que tal había pasado la noche le conté el detalle de la alarma y contestó. "Si, era mi móvil. Estaba tan dormido que no lo oía". ¡¡¡Pero tiiiio podría haberte matado por esto!!! nos reímos de la anécdota.

Estaba claro que estaba empezando a ser la hora punta del desayuno. Todo el mundo se estaba levantando y Lucy estaba muy ocupada sirviendo desayunos a todos. Sin prisa alguna nos fuimos preparando para empezar el segundo día. Nos despedimos, nos subimos a las bicicletas y empezamos a pedalear.

Siempre pasa lo mismo. Al principio mi cuerpo rechaza la idea de pedalear. No importa que yo esté listo, mis piernas no lo están, habría que tomárselo muy tranquilamente al principio.

Pero ese principio fue muy corto porque muy pronto nos encontramos subiendo algo que nunca pareció una colina, una de esas subidas que esperas que se acabe después de la siguiente curva, pero que terminan siendo 8km de subida con 350m de desnivel. E inmediatamente después del descenso otra colina. Esta era justo lo contrario, una de esas subidas que ves venir desde lejos. Esas que cuando se van acercando se van viendo más y más empinadas. De hecho cerca del alto de la coluna pudimos ver a un ciclista que subía andando y empujando su bici. No era una subida super pendiente, pero cuando llegué a la cima jadeaba buscando aire como si lo hubiese sido. Desde la cima de la segunda colina sólo nos quedaba el descenso hasta el siguiente control. Fácil.
Segundo desayuno del día
Habíamos rodado sólo 65km y ya estábamos hambrientos de nuevo por lo que me alegre mucho, pero mucho de que me ofreciesen salchicha, bacon y beans en una tostada. Lo complementé con una ración de mi ensalada de pasta y un par de vasos de leche. Energía para el cuerpo.

Lucy, Alberto y la relajada atmósfera en el control
Lucy también estaba en el control. Nos contó que habían cerrado el control de Kings YHA, habían limpiado y empaquetado y que se habían venido a ayudar. Como el control no estaba muy ocupado pudo sentarse con nosotros un rato a charlar tranquilamente.

La siguiente etapa eran 80km y cuando nos decidimos a ponernos en marcha se nos unieron dos o tres ciclistas más. Rodamos todos juntos hasta Newton donde empezó una subida. Al principio no era muy empinada y ni siquiera parecía que fuese a ser una subida larga. Otra vez, era una de esas subidas que parece que se va a acabar después de la siguiente curva. Pero no lo era. Seguía subiendo y subiendo. No muy pendiente, pero siempre subiendo. Yo rodaba en cabeza rodando a lo que me parecía un ritmo fácil, pero tres o cuatro kilómetros después de haber empezado a subir el grupo ya lo componíamos Alberto y yo nada más. La ruta tenía un giro a la izquierda y la subida se ganó en pendiente, todavía nada salvaje, pero suficiente para que empezáramos a quejarnos. Y después de ese trecho seguimos subiendo y subiendo.

No estoy seguro de si fue porque la subida parecía constantemente que se iba a acabar y luego nunca acababa o porque no tenía ni idea de cuanto de larga iba a ser o puede ser que fuese que estábamos subiendo muy despacio (aunque habíamos descolgado a tres ciclistas) pero lo cierto es que me pareció que tardamos una eternidad en llegar a la cima. Un cálculo rápido sugirió que habíamos subido durante 13km y que estábamos en el punto más alto de la ruta, a unos 500m sobre el nivel del mar. No esta mal para algo que nunca pareció una colina cuando tienes 475km en las piernas.

El descenso fue bienvenido por el cambio que representaba y suficientemente corto para estar seguro de que no habíamos bajado todo lo que habíamos subido. Y en ese punto entramos en crisis...

Siempre hay una. Un momento donde todo parece ir mal, donde te sientes cansado y lento. El calor del del sol de medio día me dormía y Alberto estaba hambriento. Estábamos en crisis, costaba mantenerse en un buen ritmo.

El truco es reconocer las crisis y gestionarlas. Le pregunté a Alberto si estaba interesado en el fútbol y como su respuesta fue no empezamos a hablar de ciclismo y la conversación me despertó. Una parada rápida para asaltar la tienda de una gasolinera nos dio la oportunidad de comer y beber. Una pequeña subida después de la parada y la crisis ya se había pasado.

Enseguida llegamos al último control. Eran las 2:45 de la tarde, hora de comer en España... Me comí el resto de mi ensalada de pasta, una plátano, una bolsa de doritos y un helado (magnum classic). Estábamos sentados en un prado, el cielo estaba azul, el sol brillaba en el cielo y la temperatura era ideal. La tentación de echarnos una siesta era muy, muy grande; pero la soportamos. Todavía me pregunto como lo hicimos, pero, sea como sea, sin siesta y de vuelta a nuestras bicis para la última etapa. Teníamos por delate 78Km, la idea es que acabaríamos sobre las 19:00.

La primera parte de la etapa fue un rompepiernas. Suuuube y baja, suuuube y baja. Empinado hacia arriba, rápido hacia abajo. Rápido hacia abajo, pero no suficientemente rápido para pasarte la siguiente subida sin esfuerzo. Imposible coger ritmo. Ni me molestaba en poner el plato grande en las bajadas porque sabía que iba a necesitar el pequeño en las subidas. Nos cansamos de este jueguecito y empezamos a quejarnos. Las vistas ya no estaban siendo nada del otro mundo, la carretera ya no era tan buena y no lo estábamos disfrutando tanto. Suuuube y baja, Suuuube y baja. Sube, sube, sube, sube, baja, baja, baja y baja y llegamos a Monmouth.

No hicimos un tanto de lio al pasar por Monmouth. La hoja de ruta decía una cosa y el GPS otra. Un par de giros equivocados, un par de paradas para comprobar y nos decidimos a seguir el GPS. Por suerte vimos a un grupo de ciclistas que nos seguía y muy pronto el GPS y la hoja de ruta volvieron a estar alineados.

Reconocí a Judith Swallow (creo que es la mujer con más super brevets - 1.000km o más - del mundo) en el grupo que nos seguía. Aunque no nos siguieron durante mucho tiempo porque rodaban más rápido que nosotros.

Nos adelantaron, Alberto sugirió ponernos a su rueda y eso hicimos. A su rueda no parecía que rodasen tan rápido la verdad, incluso teniendo en cuenta que la carretera se empezaba a empinar.

Estábamos a unos 23km del final; no se porque ni como pero me encontré en frente del grupo rodando en paralelo con otro ciclista y de repente sucedió...

Las endorfinas inundaron mi cerebro y todo se tornó perfecto. La carretera tenía un piso perfecto, la subida no era muy empinada, el valle que estábamos cruzando era impresionantemente bonito, el sol brillaba en el cielo y yo encabezaba el grupo a un ritmo que me parecía fácil. No me sentía nada cansado, de hecho me sentía como si pudiese sprintar en la subida, casi lo deseaba.

Mi primer intento de sacar una foto a una abadía derruida (Tintern Abbey) sin parar
Segundo intento (Tintern Abbey). Fíjate en el cielo, en el bosque a la izquierda, en la calidad de la carretera. Todo perfecto.
Los 20 kilómetros volaron y un rápido descenso nos llevó a control de llegada 37 horas más tarde y 627km después de haber salido el día anterior.


Lucy nos estaba esperando en el contro. Nos sellaron las brevets, comimos algo, para mi un sandwich de bacon recién hecho y nos relajamos en el buen ambiente que había en el control. Todo el mundo parecía feliz.

Como decía este ha sido el mejor brevet que he rodado en UK. Todo fue perfecto (la compañía, la ruta, el tiempo, la organización) and fue el perfecto ensayo para la LEL. ¿Qué más se le puede pedir a un fin de semana de ciclismo?

Mis dos últimos brevets combinados. Un sábado Severn Across 400 y el siguiente fin de semana BCM 600
Números, número, números:
  • Kilómetros: 626,85
  • Desnivel acumulado: 8.663 mucho desnivel
  • Velocidad media en movimiento: 22,5 km/h (la media oficial del Pakefte)
  • Velocidad máxima: 73,4 km/h
  • Tiempo total: 37:00:00 (Si, exactamente 37 horas)
  • Tiempo en movimiento: 27:43:49
  • Tiempo parados: 9:16:11 (de los que 3 horas fueron durmiendo)
  • Velocidad media global: 16,94 km/h
  • Calorías consumidas: 13.076
  • Pulsaciones medias: --
  • Pulsaciones máximas: --
  • Cadencia media: --
  • Cadencia máxima: --
  • Potencia máxima: 580w
  • Potencia media: 140w
  • Mi bici tiene: 22.711,20 Km
  • Link a Strava: http://app.strava.com/activities/55245726
Actualización 1/6/2013
La crónica de Alberto la podéis encontrar en la entrada Bryan Chapman Memorial 600: the rider experience. Está en inglés pero si aunque no entiendas inglés sólo por las fotos ya merece la pena (y no porque yo salga en varias de ellas, ese de azul, el uniforme oficial del Pakefte)

Además un video que uno de los participantes ha hecho sobre la ruta. Me encanta lo bien que transmite el espíritu de los Audax y lo sonrientes que salen todos los ciclistas (yo salgo en el minuto 5:51).


A cuidarse
Javier Arias González
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