miércoles, 11 de junio de 2008

X Marcha Cicloturista Lale Cubino 8/6/2008

¿Qué pasa "biciosos"?

La cosa empezó más o menos así. Jose me contó que él y dos amigos (Angel y Juan Carlos) iban a participar en la X Marcha Cicloturista Lale Cubino 2008 y me animó a que yo me apuntase. Yo veía el perfil y tenía claro que esta prueba me venía grande...


Aquí hago un inciso. Este es el perfil del año 2005, curiosamente en la web no está el perfil del año 2008 que fue ligeramente diferente. La principal diferencia es que donde en el perfil pone "Colmenar de montemayor" en el perfil del 2008 se subía el alto de Cristobal, el mismo que se corona en el km 106, sólo que al subirse por la otra cara lo consideraban de 3ª categoría. Al final los números de la ruta también variaban ligeramente quedando en 131km y 2260m de desnivel la marcha corta y 148km y 3370m de desnivel la marcha larga.

El caso es que no pude resistirme al reto y acabé apuntándome. Alquilé una bicicleta de carretera en Pangea (donde siempre te tratan de maravilla) y me dispuse a disfrutar de la tercera vez en mi vida que me subía en una bicicleta de carretera.

Unos cuantos malos presagios. Por diversas circunstancias en las tres últimas semanas sólo he podido salir hacer unos 50km con la bici de montaña. No es que esté mal de forma, pero ya no siento la agilidad en las piernas. Sábado, el día antes de la marcha, cuando nos dirigíamos a Bejar, cuatro ciclistas con cuatro bicis en la baca, va y se rompe el turbo de mi coche (primera noticia que tengo de que mi coche tenía turbo), a partir de ahora ya tenemos cachondeo con el turbo. Acabamos llamando al padre de Jose (Vicente) que acude al rescate. Mientras esperamos ajusto mi bici. Altura, sillín, frenos, etc. Caemos en la cuenta de que llevo un piñón grande de 25 dientes. Según Jose para esta ruta es un piñón pequeño, el lleva un 28, pues ya me quedo más tranquilo. Entre grúa, rescate y viaje acabamos llegando a Bejar más bien tarde. Cenando, tarde también, con un grupo de ciclistas del club ciclista de Rivas, uno de ellos compañero de trabajo de Jose, Eduardo, la segunda persona que conozco que ha finalizado la Paris-Brest-Paris del 2007. Al final acabamos acostándonos tarde. Esto se pone interesante.

Tres ciclistas esperando el rescate (uno de ellos muy tranquilamente)

Domingo, el día de la marcha. Levantarse, desayunar, prepararse y nos dirigimos a la línea de salida con el tiempo justo. Fue llegar y dar la salida.

Entre nosotros nos habíamos dividido en dos grupos. Angel, la bestia, se haría la marcha en plan machaca, a marcar tiempos. Juan Carlos, Jose y yo haríamos la marcha al tran tran, más pensando en aguantar hasta el final que en marcar ningún tipo de tiempo.

Esta división se notó rápido. Aquí todo el mundo sale a toda leche. Enseguida Angel desapareció entre los primeros y los otros tres nos quedamos en el furgón de cola. Vamos que yo no me había acomodado en la bici y ya era el último de toda la marcha. "Pero, ¿No van todos estos demasiado rápido?" pensaba yo.

Los primeros kilómetros fueron cómodos. La subida a Cristobal (3ª categoría) es muy sencilla y aun así enseguida me di cuenta que 25 dientes en el piñón más grande es poco, en los primeros repechos ya lo tenía todo metido. Aumentó, digamos que ligeramente, el acojone que tenía respecto a lo que quedaba de recorrido. El resto del terreno pica para abajo. Total, difícil de entender, nosotros no rodábamos despacio, pero aun así en el avituallamiento de Las Mestas, en la base del Portillo de las Batuecas (1ª categoría), paramos a la vez que el coche escoba.

Juan Carlos sorprendido al ver el coche escoba en la base del Portillo de las Batuecas

Imagen obtenida en www.altimetrias.com

La subida al Portillo de las Batuecas es cómoda. Una pendiente muy constante y nuestro grupo de tres puso un ritmo sereno que hizo que fuésemos alcanzando a varios de los ciclistas que iban por delante de nosotros. Cuando estábamos llegando a lo alto del puerto se puso a llover. Yo, con mi sincronización típica climatología-chubasquero, no llevaba el chubasquero conmigo. Deseé en mis pensamientos que Vicente se hubiese animado a esperarnos en el alto del puerto y mis deseos se cumplieron cuando le vi en el puesto de avituallamiento. Hacía mucho viento, bastante frío y llovía un poco, pero ahora teníamos chubasqueros y chaquetas; Vicente también nos contó que en la Covatilla estaba granizando que a lo mejor no nos dejaban subir. Pues vaya.

La preciosa subida del Portillo de las Batuecas

La bajada, rápida, como todas las bajadas, pero con un punto de precaución por ese asfalto medio húmedo, medio seco sobre el que ruedas cuando se pone a llover pero todavía no llueve con fuerza. Eso sí, tuve tiempo de admirar la belleza de La Alberca y de los bosques de robles en sus alrededores. Una pena que fuese bajando, porque fue visto y no visto.

Volvíamos a rodar solos pero en la subida al alto de Miranda del Castañar (3ª categoría) nos juntamos a un grupo con el que coronamos el alto. Nosotros paramos en el avituallamiento a beber y a quitarnos los chubasqueros y el grupo siguió hacia adelante. Otra vez estábamos solos. Lo cierto es que esto fue una constante. No es sólo que todo el mundo rodase rápido sino que como nosotros parábamos en todos los avituallamientos nos separábamos de los grupos con los que rodábamos obligándonos a rodar durante muchos kilómetros en un mini pelotón de tres animosos ciclistas.

En la subida Cristobal (2ª categoría) nos pasó lo mismo que en el resto de puertos. Íbamos alcanzando ciclistas por detrás, pero seguíamos rodando los tres solos. En el alto pasamos de parar en el avituallamiento y decidimos seguir a ver si enlazábamos con algún grupo que nos pudiera "llevar" hasta Bejar. No hubo manera. Teníamos un viento de cara bastante fuerte (todo el día hizo mucho viento) y estábamos los tres solos, aislados. Obviamente nos pusimos en fila de a uno y a darnos relevos. Este fue el peor trayecto para mi. Me notaba cansado (km 120 de la ruta aprox.) y empezaba a dudar de que pudiese hacer la ruta completa. Fue mi momento de bajón, demasiado viento, demasiado solos, demasiado cansado.

Recorrimos así varios kilómetros hasta que a lo lejos vimos a dos ciclistas que avanzaban más o menos a nuestro ritmo. Apretamos los dientes, aceleramos y les dimos alcance para ponernos a su rueda con todo el descaro del mundo. Uno de ellos iba comentando que pararía en Bejar (haría la marcha corta) el otro comentaba que no estaba decidido, nosotros tres no decíamos ni pío y sólo aprovechábamos para "descansar" a rueda de nuestros dos benefactores.

Llegamos a Bejar. En el pueblo nos meten dos repechos cortos pero muy intensos (15%) justo antes de la línea de llegada. Marcamos tiempo y paramos en el avituallamiento. No había comida, sólo manzanas y naranjas, no quedaba bebida isotónica, sólo coca-cola, agua o ¿cerveza con sabor a manzana?. Mal rollito. Llevábamos 131 km, nos quedaban 17km por delante con 1000 de desnivel acumulados. Nos comimos unas barritas, estiramos los músculos y llegó el momento de decidirse. ¿Seguimos o no?. La verdad es que no hubo mucha discusión, seguimos. Creo que eran las 14:30 (no estoy seguro) el control en el alto de la Covatilla cerraba a las 17:00, teníamos tiempo.

El perfil de Bejar al alto de la Covatilla es muy fácil de explicar, todo para arriba y en caso de duda todo para arriba en plan bestia. Pues eso. Salimos de Bejar y todo para arriba, rampa al 7% para empezar. Vemos un ciclista solitario y enseguida nos pegamos a su rueda, nos sube a un ritmo sereno, muy adecuado.

Imagen obtenida en www.altimetrias.com

Desvío a la Covatilla, una de las pocas zonas llanas. Adelantamos al ciclista solitario y seguimos en el mini pelotón de tres.

Primeras rampas del Alto de la Hoya, Juan Carlos empieza a descolgarse. Yo empiezo a comerle la cabeza a Jose para convencerle de que es mejor esperarle. Si nosotros seguimos a nuestro ritmo y él se descuelga se le hará muy duro, si nos mantenemos juntos será más fácil para todos. Nos ponemos de acuerdo y en los falsos llanos bajamos el ritmo para permitir que Juan Carlos enlace con nosotros.

En poco espacio de tiempo nos cruzamos con un montón de ciclistas que ya vienen de vuelta, uno de ellos nuestro compañero Angel, otro de ellos uno del club ciclista de Rivas, 61 años y ya de vuelta. Reconozco que los miraba con cierta envidia no sólo porque ellos ya había pasado el trago de la Covatilla, también envidia por su estado de forma, que globero estoy hecho.

¿Pero que coño es eso?. ¿Eso?, pues la subida a la Covatilla

Empieza el puerto de la Covatilla 8km de subida. El de la pensión ya nos lo había advertido. Lo duro son los 4 primeros kilómetros. Pues si, si que eran duros. Rampas de 12%, 13% y hasta 14%. Todo metido, pedaleando de pies y deseando llevar un piñón de 28 ó 30 dientes para subir más cómodo. Aun así subíamos lo suficientemente despacio para que yo pudiese hablar a la vez que pedaleaba y no callaba intentando dar moral a Juan Carlos que estaba sufriendo lo indecible en cada repecho. Por suerte la subida es escalonada, de a ratos dura a ratos muy dura lo que te permite "recuperar" en las zonas duras.

Nos adelanta el ciclista solitario que nos había hecho la subida a la salida de Bejar.

6km para la cima. ¿Qué me pasa?. Un músculo del muslo al que yo he identificado en el gráfico adjunto como el "M. Vasto Medio" se estaba agarrotando. Una sensación absolutamente nueva par mi, nunca me había pasado, pero algo me dice que esto no es bueno. ¿Qué hago?, estoy en medio de uno de los tramos muy duros. Instintivamente me pongo de pie y pedaleo de forma un tanto extraña, haciendo juego con el tobillo y curiosamente el músculo se relaja. Sigo pedaleando de pie. Llegamos a una zona "sólo" dura y me vuelvo a sentar. El peligro ha pasado.

Hago mis propias cábalas mentales de doctor de la señorita pepis y llego a la conclusión de que pedalear con cadencia baja, en parte por los 25 dientes y en parte por esperar a Juan Carlos en rampas tan duras me está machacando el músculo ya de por sí cansado. ¿Tiene esto alguna base científica? Esta claro que no, pero al menos me dio un plan de acción. Lo siento Juan Carlos pero no puedo subir a este ritmo, yo tengo que mantener una cadencia un poco más alta, si puedo.

Siguen bajando ciclistas. Ahora uno baja en tamdem pero sin su compañera de atrás. Luego me entero que hicieron muy buen tiempo.

Con un cadencia un poco más alta poco a poco Jose y yo vamos dejando atrás a Juan Carlos. Volvemos a adelantar al ciclista solitario que nos hizo la subida de la salida de Bejar. Faltan unos 3km para llegar a la cima. Una antena (un repetidor de la guardia civil según el de la pensión) curva y.... ¡Viento de cara en un repecho al 12%!. Venga que todavía aguantamos más.

¿Si?. Pues nada, 2km para la cima, un falso llano y al fondo un repecho de los que asustan para desmoralizar. Me pongo de pié sobre la bici. el "M. Vasto Medio" o su primo hermano transmite un mensaje a mi cerebro que yo interpreto como algo parecido a "mira campeón, o te paras ahora mismo o te voy a dar una hostia que te vas a quedar dos meses sentados en un sofá". Hablando en voz alta repito una y otra vez: "dame tregua, dame tregua". Jose flipa en colores.

Esto no mejora. ¿Que hago? pues me pongo a pedalear en horizontal en medio de la rampa. Eso que aprendí viendo al Traper. Recorro de lado a lado la carretera sin ganar altura para hacer el recorrido lo más llano posible.

Me alcanza el ciclista solitario que nos había hecho la subida a la salida de Bejar.

El músculo se relaja, en un giro enderezo la bici y sigo subiendo el repecho. Adelanto al ciclista solitario que nos había hecho la subida a la salida de Bejar. Una furgoneta que baja se para a mi lado y el conductor me comenta. "El control ya está cerrado, tengo fruta en la furgoneta si quieres algo". "¿Pero no cerraba a las 5?" le pregunto yo. "No, hemos cerrado las 16:30". Pues vaya. El ciclista solitario que nos había hecho la subida a la salida de Bejar exclama algo parecido a "a mi me importa una mierda el control y los tiempos yo lo que quiero es llegar". Decido que a mi también, me duele llegar con el control cerrado pero lo que realmente quiero es llegar.

Enlazo con Jose que me estaba esperando en una parte "sólo" dura de la subida. Otro repecho, yo juraría que es el que está marcado con un 14,3% en el perfil, de pie otra vez sobre la bici. Rachas de viento fuerte de cara. Acabo exclamando en voz alta: "No vuelvo a coger una bici en un año, esto es muy duro". Jose se descojona. Va igual de mal/bien que yo, pero el tío se descojona.

Llegamos a la cima. ¡Por fin!. Vicente está allí esperándonos y nos dice que en una furgoneta hay un tipo de la organización tomando tiempos. Nos acercamos a él y nos dice que si, que el control cierra a las 17:00, que han quitado el detector de tiempos para los chips, pero que el nos anota. Pues vale. Resulta que me pone mi primero que a Jose.

Al poco llega el ciclista solitario que nos había hecho la subida a la salida de Bejar. Grita algo como "¡Si!, ¡Lo conseguí" y cosas por el estilo.

Al poco llega Juan Carlos. Tiene toda mi admiración por su tesón y resistencia. Unas fotos en el alto para que quede constancia.



Ahora sólo queda bajar a Bejar. Lo que tanto nos costó subir se baja en un santiamén. Eso sí nos congelamos. A mi me temblaba la mandibula, los hombros, ¡todo! ¡Que frío!. Mientras bajamos nos cruzamos con tres ciclistas más que estaban subiendo. Esto significa que he llegado el septimo por la cola (contando con que me a puntaron a mi antes que a Jose cuando en realidad llegamos a la par). Muy pakefte ¿no?

Llegamos al polideportivo donde la gente se ducha y come. Cuando nosotros nos disponemos a entrar ya sale todo el mundo. Acaban de entregarse los premios, todo el mundo ha comido y se pira a sus casas. Nosotros vamos a ver si conseguimos ducharnos, entregar los chips (más que nada para que nos devuelvan los 20€ de fianza) y comer algo.

Un reportaje un poco más breve sobre el evento lo podéis encontrar en: http://www.aventur.es/noticia_amplia.asp?id=197 Al parecer salieron 600 ciclistas y la ruta completa la hicimos 271, lo que significaría que he hecho el puesto 264/265; no está nada mal. Por lo visto las clasificaciones y las fotos del evento todavía tardarán unos días en publicarlas en internet. Cuando lo hagan pondré otra entrada en el blog.

Duda existencial que me queda, si hubiésemos cogido un buen grupo en la salida aunque eso hubiese significado empezar más fuerte y sólo hubiésemos parado en los avituallamientos imprescindibles y además hubiese tenido una bicicleta con piñones más grandes, ¿Habría sido yo uno de los que bajaban cuando yo todavía subía la Covatilla?. Habrá que provarlo el año que viene, porque está claro que lo de que no vuelvo a coger una bici en un año lo decía en broma ¿no?

A cuidarse
Javier Arias González
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