jueves, 16 de septiembre de 2010

El Angliru en bici de carretera 25/Agosto/2010

Por fin.

Por fin me decido a escribir la crónica.

Como han pasado ya varias semanas no se si de algo me acordaré. Seguro que esta crónica me sale corta.

Vamos a lo facil. Empecemos por las circunstancias.

Mi tio Oscar (la apisonadora de cuatro caños) y yo habíamos subido un par de veces el Angliru, pero siempre en bici de montaña.

Mi tio y yo nos pusimos el verano pasado el reto de subir el Angliru este verano en bici de carretera. Asi, sin motivo, como quien no quiere la cosa.

Mi tio y yo habíamos entrenado durante la semana que veraneamos en Avila. Siempre subiendo puertos y yo siempre dejando los tres piñones grandes sin meter. "Para acostumbrarme a pedalear atrancado. Me vendrá bien para el Angliru" decía yo.

Mi tio y yo decidimos atacar el Angliru en el que seguramente fue el día más soleado en Asturias de todo el mes de Agosto.

Habíamos decidido hacer la subida hasta Viapará por la Foz. Por donde suben los profesionales. Justo por donde nunca habíamos subido. Nos decidió que las crónicas cuentan que por ese lado la subida es más tendida.

Con lo que no contábamos era con saltarnos el desvío a la derecha en la Foz y por tanto perdernos. El conductor del coche que paramos pare preguntarle si por la carretera por la que rodábamos íbamos al Angliru nos miró con cara rara. Sólo nos habíamos pasado unos tres kilómetros, todos de subida.

Una vez nos encontramos con nosotros mismos comenzó la subida a Viapará. Antes de que me diera cuenta ya sólo me quedaba por meter un piñon, el 27. No es que estuviese acostumbrándome a ir atrancado no. Es que la pendiente ya lo pedía. Y eso que el plan era subir hasta Viapará al tran-tran. "Sin esforzarnos".

Lo de "sin esforzarnos" no fue posible pero finalmente llegamos a Viapará con cierta dignidad. Parada, barrita energética y fotos. Parafraseando a Juan Luis Guerra... "Eran las 10:17 de la mañana".

El Angliru desde Viapará. Si uno se fija bien se ve la rampa de la cueña les cabres

Que tio más guapo

La bestia

Nos ponemos en marcha recorriendo los pocos metros llanos que hay en Viapará y enseguida...

He metido el 27.

Ni acostumbrarse a pedalear atrancado ni nada. En la primera rampa todo metido y de pie sobre la bici. Coño que duro está esto.

El caso es que así se mantuvo por varios kilómetros. ¿1? ¿2? ¿3?. Es difícil de saber. Se hacían eternos. Yo creo que subíamos a 4 por hora.

El caso es que después del chaparrón inicial llegó la calma y en un momento dado pude bajar un piñón. Ya decía yo que el entrenamiento se iba a notar.

Claro que al afrontar la cueña les cabres ni entrenamiento ni leches. Todo metido y haciendo más zetas que el zorro. Lo cierto es que la subimos que dábamos pena. Pero oye, se subió.

Y aunque la cueña les cabres se pasó el 27 no se quitó. No estaban ya las piernas para tonterías.

Los últimos repechos los afronté poniéndome de pie sobre la bici. Ya estamos cerca, ya estamos cerca.

Llegamos a la cima a las 11:30. "Sólo" invertimos en la subida 1 hora y 13 minutos. Es decir que subimos a unos 4,7km/h en los seis kilómetros que van de Viapará a la cima. Me parece que no hemos batido ningún record.

Fotos de rigor.
Pero que tio más guapo

Pero que bestia

Iniciamos el descenso. Rápidamente nos dimos cuenta de que bajar con bici de carretera no es lo mismo que bajar con bici de montaña. Por algún motivo extraño la bici de carretera no tiene frenos de disco hidráulicos.

Al poco paramos para sacar fotos del paisaje (subiendo no se para a nada) y para descansar del descenso.   Duelen las manos de apretar los frenos.


Continuamos la bajada y cuando llegamos a Viapará nos cruzamos con un ciclista vestido con una camiseta de algodón y un pantalón de hacer deporte normal y corriente. Su bicicleta era una bicicleta de montaña comprada en una gran superficie (no Decathlon, Carrefour o similar) que habría costado entre 40 y 100 euros. En el portabotello un bote de cocacola estándar (ni cero, ni light ni nada, cocacola cocacola). Tenía una sudada, el ciclista, como de recién salido de un baño turco y se afanaba en engranar la cadena que se le había salido.

Cuando llegamos a su altura consigue engranar la cadena, se sube a la bici y mirándonos, acalorado, sudoroso nos pregunta "¿queda mucho?"

No supe que responderle.

Al tran-tran, sin picarse y como buenos familiares llegamos a la Corredoria donde celebramos nuestra gesta con la correspondiente botella de sidra.

Algunos números:

  • Kilómetros: 83.82
  • Tiempo: 4:50:55
  • Velocidad Media: 17.20 km/h
  • Velocidad Máxima: 55.9 km/h
  • Desnivel acumulado: 2.205 metros
  • Calorías gastadas: 3.003
  • Era la vez 13 que montaba en mi bici de carretera, la vez 17 que montaba en bici de carretera en toda mi vida.
A cuidarse
Javier Arias González
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